Inmunización, Vacunas y Productos Biológicos

Presentación de Optimize

Subir el nivel

Umit Kartalogu/WHO
Los VVMs (Sensores de Frascos de Vacunas) son parte del proceso de embalaje de vacunas contra el toxoide del tétanos en Biofarma, Indonesia

Por 30 años, los países han dependido de los mismos sistemas para almacenar y transportar vacunas de manera segura desde el fabricante hasta los receptores –“la cadena de frío” mantiene las vacunas a temperaturas controladas en todo el trayecto. En tanto las vacunas podían ser adquiridas de manera no costosa en grandes cantidades, el sistema funcionaba, pese a las altas tasas de desperdicio (más del 50 por ciento de algunas vacunas) y los altos costos de mantenimiento.

A medida que llegan nuevas vacunas al mercado, el paisaje está cambiando. Las nuevas vacunas pueden costar 100 veces más que las tradicionales. Y las innovaciones tecnológicas que protegen a estas preciosas vacunas y reducen el desperdicio – como ser los frascos de dosis única y las jeringas precargadas – requieren de significativamente más especio en camiones y refrigeradores, lo que pone todavía más presión sobre el sistema.

Contrarrestar esta nueva presión sobre la cadena de frío es un alivio en otras áreas. Algunas vacunas que pasan por el sistema son estables en el calor. El añadir un sensor de frascos de vacuna, una pequeña etiqueta autoadhesiva que indica la exposición al calor, puede significar que se pueda sacar a las vacunas de la cadena del frío del todo.

La meta del proyecto Optimize es garantizar que la cadena de suministro de vacunas pueda satisfacer estas necesidades cambiantes. PATH y la OMS trabajarían directamente con los países para identificar problemas y soluciones de prueba que podrían tener una aplicación mundial. ¿La meta final? Dotar con flexibilidad y eficiencia a uno de los sistemas de entrega más importantes del mundo.

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