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Cerca del desastre

Puntos claves:

Peste neumónica en SuratVIH/SIDAUna nueva forma de gripe humana transmitida a partir de las aves
La mayor epidemia registrada en el mundo de meningitisUna epidemia de cólera en el Perú en 1991

Cartographie :

Iniciativa: Defensa de primera línea contra la gripe


En los dos últimos decenios, epidemias explosivas de enfermedades no identificadas y reemergentes han dado al mundo un toque de atención. Algunas han afectado al comercio y turismo internacionales, otras han conducido al sacrificio en masa de animales de corral y de granja. Algunas han superado la capacidad de los servicios de salud del país y desviado recursos de otras partes. Casi todas han causado miedo y pánico.

La aparición de la peste neumónica en Surat (India) en 1994 condujo a miles de personas a huir a otras regiones, con el riesgo de propagar la epidemia allí. El brote destacó la necesidad de buenos sistemas de información sobre las enfermedades. La identificación precoz de la causa, seguida de la respuesta rápida, puede impedir que un pequeño brote pase a ser una gran epidemia.

En 1997, la gran mayoría de los países han tenido por lo menos un brote de enfermedades infecciosas. Varios han sufrido hasta ocho. Algunas de las enfermedades implicadas son viejos enemigos, como el cólera, la peste, la fiebre tifoidea y la meningitis. Otras son menos corrientes, como la nueva variante de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, la gripe aviar que afecta a los seres humanos por primera vez y un virus transmitido por cerdos.

Si no hubiera existido un sistema mundial de vigilancia de las enfermedades, los resultados podrían haber sido desastrosos. En definitiva, los sistemas nacionales de vigilancia deben ser suficientemente fuertes no sólo para proporcionar alerta constante y respuesta rápida a los brotes de enfermedades endémicas sino también para estar dispuestos a responder a un brote repentino e inesperado de una enfermedad conocida o desconocida. La aparición de la pandemia de VIH/SIDA en los años ochenta es un ejemplo devastador de lo que puede suceder cuando el mundo está descuidado.

Los sistemas de notificación son la red de información que sirve de base a la lucha y la prevención contra las enfermedades. Sin existir ese fundamento, es imposible saber dónde se está produciendo la enfermedad, medir los avances hacia las metas de lucha contra las enfermedades, vigilar la resistencia de los microbios a los medicamentos o proporcionar un sistema de advertencia precoz respecto a los brotes y la aparición de nuevas enfermedades. También se necesitan los datos de vigilancia para determinar dónde deben ir los recursos a fin de obtener la máxima eficacia en relación con el costo.

Actualmente están en curso esfuerzos para fortalecer los sistemas de vigilancia de las enfermedades mediante la formación epidemiológica y en el laboratorio y para ayudar a los países a establecer sistemas integrados de vigilancia. El objetivo es mejorar la capacidad de vigilancia mediante la agilización de las actividades y el establecimiento de buenos sistemas de notificación en los que se comparta y se utilice la información en los niveles nacional, regional y mundial. Este enfoque reforzado está siendo utilizado por primera vez en África.

En el nivel mundial, la OMS ha establecido un equipo de información sobre las epidemias que vigila y verifica los informes sobre brotes aparecidos en cualquier parte del mundo y proporciona un equipo de respuesta, en donde es necesario. La OMS ha establecido también un sistema mundial de alerta que concede prioridad a la vigilancia de enfermedades tales como la gripe (FluNet), la rabia (RABNET), el VIH/SIDA, la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob y enfermedades conexas.

En 1997, el sistema FluNet recogió informes de una nueva forma de gripe humana transmitida a partir de las aves. Ese virus había producido la muerte de un niño de tres años en la RAE de Hong Kong. El incidente despertó el temor de que una nueva pandemia, a menos que fuera contenida, pudiera pasar a otros continentes y provocar la muerte de millones de personas. En la pandemia gripal de 1918 murieron 20-40 millones de personas, más que el total de muertes registradas en la primera guerra mundial. Puede aparecer de nuevo.

Seis meses más tarde, otro brote causó 17 casos y cinco defunciones. Mediante una respuesta rápida al brote, que supuso la toma de muestras de más de 1800 animales y aves, el virus fue atribuido a las aves de corral vivas. Las autoridades respondieron estableciendo una red de vigilancia intensificada y destruyendo todas las aves de corral vivas. A fines de 1997 sólo se habían confirmado 18 casos. El virus no pareció transmitirse de persona a persona y disminuyó la amenaza de una pandemia. En 1999, el nuevo sistema detectó todavía otro nuevo tipo de gripe animal en personas y reaccionó en consecuencia.

Cada año, el sistema FluNet recoge datos de vigilancia de todo el mundo sobre las distintas cepas de virus gripal que afectan a los seres humanos. Dos veces al año se formulan recomendaciones dirigidas a los fabricantes sobre el contenido de la vacuna antigripal del próximo año, de modo que cada año se disponga de vacunas eficaces.

En 1996, África sufrió la mayor epidemia registrada en el mundo de meningitis, con más de 187 000 casos y 20 000 defunciones. En ese momento se agotaron las reservas de vacuna y los países reconocieron tardíamente el brote. Para empeorar la situación, los países más ricos comenzaron a comprar vacuna, en exceso de las necesidades reales. Países con reservas de vacuna la utilizaron a veces de modo desordenado y con equipo de inyección inseguro.

En respuesta, la OMS estableció un grupo interorganismos para vigilar la incidencia de la meningitis, coordinar el suministro de urgencia y la distribución equitativa de la vacuna contra la meningitis en los países más necesitados y asegurar su uso inocuo. El grupo calcula las necesidades de vacuna y supervisa la adquisición y distribución de reservas de urgencia de vacuna de alta calidad y de instrumental para la inyección. Los países tienen rápido acceso a las reservas de urgencia de la vacuna a un precio especial.

Los sistemas de advertencia precoz y la rápida intervención para contener un brote pueden ser muy eficaces en relación con el costo y además salvar vidas. En el Perú, se calculó que una epidemia de cólera registrada en 1991 costó $ 770 millones en pérdidas de comercio y turismo, casi la quinta parte de los ingresos normales de la exportación. Tres años más tarde, la epidemia de peste de la India produjo pérdidas que ascendieron a un total de $ 1700 millones. Las reservas de hotel descendieron en un 20%-60% y una compañía aérea perdió $ 1 millón por semana. En otras partes, el sacrificio y la destrucción masivos de reses bovinas, cerdos y aves de corral en el Reino Unido, Malasia y la RAE de Hong Kong, respectivamente, han provocado enormes pérdidas económicas.

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