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Capitulo 16 - 16
La base

 

Llamamiento en pro del desarrollo saludable

Por la Dra. Gro Harlem Brundtland

Puntos claves:

Cartographie :


Los indicadores de salud son una medición común de los progresos efectuados. Durante decenios, los gobiernos y los organismos donantes han utilizado la esperanza de vida y la mortalidad infantil para demostrar el efecto del desarrollo económico y social. El supuesto subyacente en ese modo de actuar es apropiado. Al aumentar la prosperidad económica de los países de modo sostenible y equitativo, habitualmente se producen mejoras en la salud.

Lo opuesto también es cierto. El desarrollo y una buena infraestructura social son los indicadores de una población sana. En donde hay mejoras significativas en la salud de las familias y la fuerza laboral, las condiciones económicas y sociales suelen mejorar, así como la producción económica.

Las relaciones mutuas entre la salud y el desarrollo son tan estrechas que es imposible abordar un elemento sin el otro. Las mejoras de la salud de la comunidad dependen del desarrollo sostenible. Al mismo tiempo, la salud es un requisito mínimo para el desarrollo.

En los dos últimos decenios, la epidemia de SIDA ha mostrado que esa interdependencia es evidente. Un ejemplo es la relación del SIDA con la educación. Las estrategias de prevención resultan mucho más difíciles de aplicar en las poblaciones en las que faltan los conocimientos básicos. Al mismo tiempo, los esfuerzos para mejorar la alfabetización han sido una lucha difícil en muchos países en donde la fuerza laboral ha sido devastada por el VIH. En la República Unida de Tanzanía, las inversiones en educación necesarias para obtener los niveles deseados han aumentado notablemente porque el VIH/SIDA está afectando a un número creciente de docentes. Además ha descendido en el 20% el número de niños que asisten a la escuela porque los padres están enfermos o mueren como resultado del VIH/SIDA.

La buena salud ocupa un lugar central en el alivio de la pobreza
¿Cómo romper el círculo vicioso de la pobreza que causa enfermedad y de la enfermedad que causa pobreza? Las frustraciones en la identificación de un camino simple para el desarrollo humano pueden conducir a respuestas ineficaces.

Una consiste en establecer compartimientos y en centrar las actividades de salud y desarrollo en proyectos singulares y aislados que pueden dar progresos rápidos y mensurables. Desafortunadamente, los logros pueden quedar pronto barridos y resultar insostenibles. Pueden citarse como ejemplo los esfuerzos para tratar la TB en situaciones de refugiados. Los profesionales sanitarios bien intencionados comienzan a menudo con lo que parece ser una tarea cierta: tratar a cada persona diagnosticada de TB. Al cabo de unas semanas de tratamiento mejorará la salud de los pacientes, pero cuando los refugiados vuelvan a comunidades que carecen de servicios de salud, es improbable que los tuberculosos puedan proseguir su tratamiento durante los seis meses completos que necesitan para curar la enfermedad. Esos pacientes presentarán en definitiva tipos de TB multifarmacorresistentes prácticamente incurables y difundirán la enfermedad en sus comunidades.

Otro procedimiento consiste en planear iniciativas que sean tan completas y abarcantes como resulte factible. Ahora bien, mientras que las respuestas multisectoriales bien combinadas frente a la pobreza abundan en teoría, producir los resultados deseados en la práctica ha demostrado ser un reto. Las reformas amplias, el establecimiento de prioridades y la colaboración tendrán éxito más probablemente en países en los que exista un liderazgo político excepcional y la capacidad de ir adelante. Si falta ese liderazgo político, las iniciativas para el desarrollo que tratan de arreglar todo en distintos sectores corren el riesgo de alcanzar pocos resultados mensurables.

La pobreza y el subdesarrollo no pueden desaparecer por arte de magia. Para efectuar progresos deben efectuarse contribuciones concretas y mensurables de modo coordinado para eliminar los obstáculos que impidan a las personas alcanzar todo su potencial humano, económico y social. En cualquier país, el análisis cuidadoso de los datos probados puede identificar necesidades prioritarias de salud que se puedan abordar de modo eficaz en relación con el costo. Esos datos probados se deben presentar a los nuevos asociados y a otros sectores, persuadiéndoles de que contribuyan a un enfoque integrado. Los círculos viciosos de la enfermedad y el subdesarrollo no se pueden romper sólo con proyectos de salud. Pero puede obtener progresos una nueva generación de personas preocupadas por la salud y el desarrollo, que logren la implicación de nuevos asociados mediante la presentación persuasiva de datos probados.

Por ello, la Organización Mundial de la Salud cree que la adopción y el fomento de decisiones basadas en datos probados son el núcleo de su función de liderazgo en salud. Impulsar la salud y el desarrollo comienza por identificar iniciativas asequibles y eficaces en relación con el costo, que proporcionen beneficios notables a las comunidades. También ha de reconocerse que en la adopción política de decisiones, los hechos no siempre hablan por sí mismos. Es preciso crear condiciones sociales mediante asociaciones con los gobiernos, las ONG, el sector privado, los medios informativos y las organizaciones comunitarias de base para impulsar a los líderes a que tomen decisiones con sentido de responsabilidad.

Reducir la carga de las enfermedades infecciosas es un objetivo asequible
La pobreza engendra infecciones y las infecciones engendran pobreza. La vía para salir de este círculo vicioso empieza con los esfuerzos que contribuyan a que una persona satisfaga sus necesidades básicas. La gente no puede contribuir al progreso económico de su familia y su comunidad cuando se ve inutilizada por las enfermedades infecciosas. Al luchar contra ellas se eliminan importantes obstáculos para el desarrollo. Como ha mostrado el presente informe, las enfermedades infecciosas son la carga más pesada para la salud que soportan los pobres y los jóvenes. Seis enfermedades infecciosas solamente causan más del 90% de las muertes debidas a infecciones. Sin embargo, en cada caso podría evitarse por lo menos la mitad de esas muertes, y en algunos casos casi todas, por la simple utilización de intervenciones asequibles. Estrategias eficaces de lucha contra las enfermedades, como la DOTS, la LIEI, la TRO, las vacunaciones infantiles, los mosquiteros tratados con insecticidas, la comercialización social de preservativos y muchas otras intervenciones pueden establecer una gran diferencia en las vidas de las personas.

Desarrollo saludable
El desarrollo saludable exige reducir los obstáculos para la salud más destructores y evitables, que hacen más lento el desarrollo económico y social. Aborda la mayor crisis de salud que sufren los países en desarrollo, esto es, las enfermedades infecciosas, sin cambiar simultáneamente esa crisis por los problemas crónicos y costosos de salud que predominan en los países más ricos. El desarrollo saludable implica estrategias de alivio de la pobreza de modo que contribuyan a la salud de las comunidades, sin dañarla.

En los pasados veinticinco años hemos observado destacados progresos en el desarrollo sostenible. El final de la Guerra Fría y la inversión de la proliferación nuclear han reducido los gastos militares mundiales y han proporcionado oportunidades para aumentar los gastos en otros sectores. Como término medio, la esperanza de vida ha aumentado en nueve años. Desde 1995, las tasas de mortalidad infantil en los países en desarrollo se han reducido casi en la mitad.

Esos progresos deben matizarse con la triste realidad de que una de cada dos personas de países en desarrollo muere todavía de una enfermedad infecciosa y de que el VIH/SIDA está cambiando su demografía. Como término medio, la mayoría de esas enfermedades podría haberse evitado con $ 5 por persona.

Las enfermedades infecciosas causaron sufrimientos de nueva magnitud cuando el mundo inició el presente milenio. La civilización occidental surgió de épocas oscuras y comenzó a aprovechar los nuevos conocimientos proporcionados por los viajes y la urbanización. Desafortunadamente, la peste bubónica, la sífilis, el cólera y otras enfermedades también aprovecharon esas oportunidades. La población de Europa quedó reducida a casi la mitad. ¿Estará el nuevo milenio más seguro respecto a las enfermedades infecciosas?

Al entrar en el siglo XXI dos situaciones futuras son igualmente concebibles. Pueden consolidarse los rápidos progresos económicos y científicos del pasado decenio y reducir teatralmente el efecto de las enfermedades infecciosas. O bien las enfermedades infecciosas pueden seguir pesando sobre el desarrollo humano, pueden surgir nuevas enfermedades y la resistencia a los medicamentos puede invertir el progreso científico del pasado siglo. A diferencia de nuestros antecesores de hace mil años, conocemos ahora las causas y las soluciones de la mayor parte de las epidemias que nos atacan. ¿Cómo hablará la historia de nosotros si fallamos en la lucha contra las enfermedades infecciosas al comienzo del nuevo milenio?


Etapas prioritarias para vencer la carga de las enfermedades infecciosas
Se necesita apoyo político - en particular dinero, normativas e implicación multisectorial - para vencer la carga de las enfermedades infecciosas. Al movilizar apoyo político para resolver las siguientes prioridades puede evitarse gran parte de la mortalidad y de los sufrimientos causados por las enfermedades infecciosas.

  • Apoyo para estrategias prioritarias de eficacia probada y asequibles de lucha contra las enfermedades infecciosas más devastadoras, incluidos los siguientes elementos:
    • Mosquiteros de cama y estrategias de tratamiento para hacer retroceder el paludismo.
    • DOTS (Estrategia de tratamiento bajo observación directa) para parar la TB.
    • Vacunaciones infantiles para reducir la mortalidad por sarampión y otras enfermedades evitables.
    • LIEI (Lucha integrada contra las enfermedades de la infancia) dirigida contra las enfermedades diarreicas.
    • Estrategias de prevención de la infección por VIH, como la promoción de los preservativos, la educación sexual y el tratamiento de las ITS para reducir la difusión del VIH/SIDA.
    • Utilización oportuna y apropiada de los antibióticos para evitar la neumonía.
  • Fortalecimiento de los servicios de salud y de los servicios de prestación de asistencia en los países en desarrollo.
  • Intensificación de los esfuerzos para erradicar la poliomielitis y la dracunculosis y eliminar el tétanos neonatal, la lepra, la filariasis linfática, la enfermedad de Chagas y la oncocercosis.
  • Ampliación de los sistemas de vigilancia a fin de alertar al mundo sobre la aparición de brotes imprevistos, la emergencia de nuevas enfermedades y el aumento de la farmacorresistencia.
  • Inversión en el desarrollo de medios de diagnóstico, medicamentos y vacunas que puedan mejorar nuestra capacidad de abordar de modo asequible las enfermedades infecciosas más graves y extendidas.

"Los trastornos y la muerte provocados por enfermedades infecciosas pueden evitarse en la mayoría de los casos por un costo asequible. Interesa a todos la eliminación de esos obstáculos para el desarrollo. Debido a la resistencia a los medicamentos, el aumento de los viajes y la aparición de nuevas enfermedades, sólo disponemos de tiempo limitado para hacer progresos rápidos. Los que han recibido el presente informe tienen una responsabilidad excepcional, pues son líderes en una sociedad que puede efectuar una contribución notable a la prevención y la lucha contra las enfermedades infecciosas."

Dra. Gro Harlem Brundtland,
Directora General, Organización Mundial de la Salud

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