Macroeconomía y Salud

Boletín de MacroSalud

N.º 5 Julio de 2003

La epidemia de VIH/SIDA en el Caribe

Han sido muchos los sorprendidos al conocer que el Caribe tiene una tasa de prevalencia de VIH/SIDA sólo superada por el África subsahariana. Se estima que, en la región del Gran Caribe, casi medio millón de personas viven con el VIH/SIDA y las tasas de prevalencia en la población adulta superan el 1% en casi todos los países. Aproximadamente una cuarta parte de estos casos se localizan en los países de la Comunidad del Caribe. Además, en casi todos los países, aproximadamente el 40% de los adultos infectados son mujeres —cifra que va en aumento— y, en algunos, las tasas de prevalencia del VIH en niñas quintuplican a las de los niños. La epidemia no muestra signos de remitir y hoy día predomina claramente el modo de contagio heterosexual.

Las repercusiones económicas de la epidemia son enormes. Los estudios han demostrado que, de no atajarse, el coste total para los países de la Comunidad del Caribe, excluido Haití, podría alcanzar los US$ 80 millones para el año 2020 y su PIB descenderá significativamente. Al igual que en otros lugares, la epidemia afecta a los sectores económicamente más activos de la población y es, además, un poderoso generador de pobreza. La enfermedad no sólo causa inestabilidad económica y obstaculiza el crecimiento económico general, sino que impide a las familias huir del círculo vicioso de la pobreza en el que quedan atrapadas por los gastos sanitarios y la disminución de los ingresos de la persona que mantiene a la familia.

Los Jefes de Gobierno de los países del Caribe reconocen las repercusiones sociales y económicas de la epidemia a corto y largo plazo y están elaborando mecanismos para hacerles frente. Éstos no consisten sólo en trazar planes nacionales y regionales y preparar la maquinaria para coordinar una respuesta pancaribeña: en varios casos, los países han aportado también más recursos de sus propios presupuestos y de créditos concedidos por instituciones financieras multilaterales, como el Banco Mundial.

Cuando se reunieron el año 2001 en Nassau para su 21.ª Conferencia, los Jefes de Gobierno de la Comunidad del Caribe declararon que «la salud es la riqueza de la Región» y encomendaron a la Alianza Pancaribeña contra el VIH/SIDA la puesta en marcha de acciones para hacer frente a las consecuencias económicas de la epidemia. Una de ellas consiste en crear una Comisión del Caribe para la Salud y el Desarrollo que llevará a efecto algunas de las recomendaciones de la Comisión sobre Macroeconomía y Salud de la OMS aplicables al Caribe. La Comisión del Caribe ha tenido ya la suerte de asegurarse el apoyo de la iniciativa de la Comisión sobre Macroeconomía y Salud de la OMS y emprenderá sus actividades en breve plazo. El VIH/SIDA y sus repercusiones económicas figurarán entre las cuestiones a las que deberá hacer frente.

Sir George Alleyne
Enviado especial para el VIH/SIDA, Región del Caribe

EN FOCO… EN FOCO… EN FOCO…

LA ESTRATEGIA DE MACROECONOMÍA Y SALUD PROGRESA EN LOS ESTADOS DEL CARIBE

Los 15 Estados Miembros que constituyen la Comunidad del Caribe se han comprometido recientemente a establecer una Comisión del Caribe para la Salud y el Desarrollo y han obtenido ayuda exterior de donantes para su presupuesto. Sir George Alleyne, que fue Director de la Oficina Regional de la OMS para las Américas, ha aceptado presidir la Comisión. Este compromiso deriva de la mayor atención prestada por las instancias políticas a las cuestiones de salud, como quedó demostrado en la Declaración de Nassau de 2001, en la que se afirma que «la salud es la riqueza de la Región».

La Secretaría de la Comunidad del Caribe señaló que muchos de los argumentos utilizados para crear marcos de macroeconomía y salud y buscar sinergias intersectoriales interesan directamente al Caribe. La región está en proceso de transición epidemiológica, de forma que entre las principales causas de muerte y enfermedad ya no predominan las enfermedades transmisibles, sino las no transmisibles, y sigue esforzándose por hallar medios para combatir eficazmente ambos tipos de dolencias. La mortalidad materna y la de menores de un año han descendido, y las enfermedades prevenibles mediante vacunación están controladas, pero la incidencia creciente del VIH/SIDA en el Caribe sólo se ve superada por la del África subsahariana. También la tuberculosis ha resurgido como un problema de salud de primera importancia. Asimismo, las crecientes diferencias en los ingresos y las desigualdades sociales están ampliando la brecha en la mortalidad, por lo que debe prestarse especial atención a las inversiones en salud que tienen efectos beneficiosos para los pobres.

La nueva Comisión ha fijado un calendario de 18 meses para elaborar un marco de políticas y orientar sobre el establecimiento de prioridades en materia de financiación de la salud. Dicho marco, unido a pruebas documentales obtenidas a nivel local, se utilizará para ayudar a los Estados Miembros del Caribe a estructurar sus programas de salud y desarrollo en estrecha relación unos con otros, centrándose en la prestación de servicios de salud en pro de los pobres. La Comisión considera importante establecer alianzas, resultado que se promoverá mediante talleres multisectoriales en los Estados Miembros.

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