Paludismo

Tratamiento del paludismo - panorama general

El paludismo es una enfermedad totalmente prevenible y tratable. El objetivo primordial del tratamiento consiste en lograr la eliminación rápida y completa del plasmodio de la sangre del paciente para prevenir que el paludismo no complicado evolucione hacia la enfermedad grave, la defunción o la infección crónica, que produce la anemia relacionada con el paludismo.

Desde una perspectiva de salud pública, el tratamiento se administra para reducir la transmisión de la infección a otras personas mediante la reducción del reservorio infeccioso y para prevenir la aparición y la propagación de la resistencia a los medicamentos antipalúdicos.

Confirmación parasitológica del diagnóstico

Cuando exista la sospecha de que el paciente padece paludismo debería llevarse a cabo la confirmación parasitológica del diagnóstico mediante pruebas de microscopia o mediante la prueba de diagnóstico rápido del paludismo antes de iniciar el tratamiento. El tratamiento apoyado en el cuadro clínico solo está indicado cuando el resultado de las pruebas diagnósticas no puede obtenerse en el plazo de dos horas . Es preciso administrar rápidamente —dentro de las primeras 24 horas después del inicio de la fiebre— un medicamento antipalúdico eficaz y seguro para prevenir complicaciones potencialmente mortales.

Tratamiento del paludismo no complicado

Tratamiento de las infecciones por P. falciparum

La OMS recomienda los tratamientos combinados basados en la artemisinina para el tratamiento del paludismo no complicado causado por P. falciparum. Estos tratamientos, que combinan dos principios activos con diferentes mecanismos de acción, son los más eficaces en este momento. Actualmente, la OMS recomienda cinco tratamientos combinados basados en la artemisinina para combatir el paludismo por P. falciparum. La elección de uno u otro deberá realizarse en función de los resultados de los estudios de eficacia terapéutica contra las cepas locales de P. falciparum.

Los tratamientos combinados basados en la artemisinina son la piedra angular de las pautas terapéuticas recomendadas contra el paludismo por P. falciparum y, como no está previsto que salgan al mercado alternativas a los derivados de la artemisinina como mínimo durante unos años, es necesario preservar su eficacia. La OMS recomienda a los programas de lucha contra el paludismo que controlen periódicamente la eficacia de los medicamentos antipalúdicos en uso para comprobar que los tratamientos seleccionados continúen siendo eficaces.

Monoterapia oral y resistencia a la artemisinina

La artemisinina y sus derivados no deben administrarse como monoterapia oral, ya que eso promueve la aparición de la resistencia a la artemisinina. Asimismo, se recomiendan enérgicamente las presentaciones en dosis fijas (que combinan dos principios activos distintos en un solo comprimido) en lugar de las combinaciones en un mismo blíster o envase y las combinaciones de comprimidos sueltos, ya que aquellas facilitan la observancia del tratamiento y reducen las posibilidades de emplear los componentes individuales de los medicamente combinados como monoterapia.

Tratamiento de las infecciones por P. vivax

Las infecciones por P. vivax deberían tratarse con cloroquina en zonas donde este medicamento mantenga su eficacia. En zonas donde se haya detectado resistencia de este protozoario a la cloroquina, las infecciones deberán tratarse con un tratamiento combinado basado en la artemisinina, y a ser posible uno donde el medicamento asociado tenga un período de semieliminación largo.

Tratamiento del paludismo grave

El paludismo grave deberá tratarse con artesunato inyectable (por vía intramuscular o intravenosa) seguido de un ciclo completo de un tratamiento combinado a base de artemisinina en cuanto el paciente pueda tomar medicamentos orales. Cuando no pueda administrarse el tratamiento inyectable a un paciente con paludismo grave, se le administrará inmediatamente artesunato intrarrectal como tratamiento previo a la derivación a un centro adecuado donde pueda recibir el tratamiento parenteral completo.

Ampliación del acceso a tratamientos combinados basados en la artemisinina

En los últimos años, el acceso a los tratamientos combinados basados en la artemisinina (TCA) se ha ampliado de manera sustancial. A finales del año 2012, 79 países los habían adoptado como pauta de tratamiento de primera línea. En 2012, se distribuyeron 331 millones de TCA tanto en el sector público como en el sector privado de los países donde el paludismo es endémico; en este último caso los medicamentos se distribuyeron principalmente mediante el servicio de medicamentos asequibles para el paludismo (AMFm), dirigido por el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria.

Ampliar la atención de casos en la comunidad significa acelerar el avance hacia el objetivo del acceso universal a las pruebas diagnósticas y al tratamiento antipalúdico eficaz. En 2011, un total de 44 países de todo el mundo realizaron intervenciones para proporcionar TCA a nivel de las comunidades.

Para obtener información más detallada sobre las directrices de la OMS, consúltense las Directrices para el tratamiento de la malaria, segunda edición.

Última actualización: 6 de april de 2014

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