Paludismo

Tratamiento del paludismo: panorama general

Última actualización: 6 de julio de 2016

El paludismo es una enfermedad totalmente prevenible y tratable. El objetivo primordial del tratamiento consiste en lograr la eliminación rápida y completa del plasmodio de la sangre del paciente para prevenir que el paludismo no complicado evolucione hacia la enfermedad grave, la defunción o la infección crónica, que produce la anemia relacionada con el paludismo.

Desde una perspectiva de salud pública, el tratamiento se administra para reducir la transmisión de la infección a otras personas mediante la reducción del reservorio infeccioso y para prevenir la aparición y la propagación de la resistencia a los medicamentos antipalúdicos.

Importancia de las pruebas de diagnóstico

Cuando exista la sospecha de que el paciente padece paludismo debería llevarse a cabo la confirmación parasitológica del diagnóstico mediante pruebas de microscopia o mediante la prueba de diagnóstico rápido del paludismo antes de iniciar el tratamiento. El tratamiento apoyado en el cuadro clínico solo está indicado cuando el resultado de las pruebas diagnósticas no puede obtenerse en el plazo de dos horas . Es preciso administrar rápidamente —dentro de las primeras 24 horas después del inicio de la fiebre— un medicamento antipalúdico eficaz y seguro para prevenir complicaciones potencialmente mortales.

Tratamiento del paludismo no complicado

Tratamiento de las infecciones por P. falciparum

La OMS recomienda los tratamientos combinados basados en la artemisinina para el tratamiento del paludismo no complicado causado por P. falciparum. Estos tratamientos, que combinan dos principios activos con diferentes mecanismos de acción, son los más eficaces en este momento. Actualmente, la OMS recomienda cinco tratamientos combinados basados en la artemisinina para combatir el paludismo por P. falciparum. La elección de uno u otro deberá realizarse en función de los resultados de los estudios de eficacia terapéutica contra las cepas locales de P. falciparum.

Los tratamientos combinados basados en la artemisinina son la piedra angular de las pautas terapéuticas recomendadas contra el paludismo por P. falciparum y, como no está previsto que salgan al mercado alternativas a los derivados de la artemisinina como mínimo durante unos años, es necesario preservar su eficacia. La OMS recomienda a los programas de lucha contra el paludismo que controlen periódicamente la eficacia de los medicamentos antipalúdicos en uso para comprobar que los tratamientos seleccionados continúen siendo eficaces.

En zonas con baja transmisión se añadirá al tratamiento antipalúdico una dosis baja y única de primaquina a fin de reducir la transmisión de la infección. No son necesarias pruebas de detección del déficit de glucosa-6-fosfato-deshidrogenasa (G6PD), dado que las dosis bajas y únicas de primaquina son eficaces para bloquear la transmisión, pero tienen pocas probabilidades de producir toxicidad grave en pacientes con cualquier variante del déficit de G6PD.

Monoterapia oral y resistencia a la artemisinina

La artemisinina y sus derivados no deben administrarse como monoterapia oral, ya que eso promueve la aparición de la resistencia a la artemisinina. Asimismo, se recomiendan enérgicamente las presentaciones en dosis fijas (que combinan dos principios activos distintos en un solo comprimido) en lugar de las combinaciones en un mismo blíster o envase y las combinaciones de comprimidos sueltos, ya que aquellas facilitan la observancia del tratamiento y reducen las posibilidades de emplear los componentes individuales de los medicamente combinados como monoterapia.

Tratamiento de las infecciones por P. vivax

Las infecciones por P. vivax deberían tratarse con cloroquina en zonas donde este medicamento mantenga su eficacia. En zonas donde se haya detectado resistencia de este protozoario a la cloroquina, las infecciones deberán tratarse con un tratamiento combinado basado en la artemisinina, y a ser posible uno donde el medicamento asociado tenga un período de semieliminación largo.

A fin de prevenir las recidivas, se añadirá primaquina al tratamiento; su dosis y frecuencia dependerán de la actividad enzimática de la G6PD que presente el paciente.

Tratamiento del paludismo grave

El paludismo grave se tratará con artesunato inyectable (intramuscular o intravenoso) durante un mínimo de 24 horas, seguido de un TCA completo de tres días una vez que el paciente pueda tolerar la medicación oral. Cuando no se pueda administrar tratamiento parenteral, los menores de 6 años con paludismo grave recibirán artesunato rectal antes de ser trasladados inmediatamente a un centro sanitario en el que puedan recibir toda la atención que necesitan.

Teniendo en cuenta el desarrollo reciente de resistencia, es esencial que no se utilicen formulaciones inyectables basadas en la artemisinina ni supositorios de artesunato como monoterapia. El tratamiento inicial del paludismo grave con estos medicamente tiene que completarse con un TCA de 3 días.

Ampliación del acceso a tratamientos combinados basados en la artemisinina

En los últimos años, el acceso a los tratamientos combinados basados en la artemisinina (TCA) se ha ampliado de manera sustancial. A finales del año 2014, 81 países los habían adoptado como pauta de tratamiento de primera línea. En 2013 y 2014, se distribuyeron respectivamente 392 y 337 millones de TCA tanto en el sector público como en el sector privado de los países donde el paludismo es endémico.

Ampliar la atención de casos en la comunidad significa acelerar el avance hacia el objetivo del acceso universal a las pruebas diagnósticas y al tratamiento antipalúdico eficaz.

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