Paludismo

Métodos complementarios de lucha antivectorial

Última actualización: 10 de marzo de 2016

La lucha antivectorial es un elemento esencial en la prevención del paludismo. Cuando la cobertura es suficientemente amplia, puede reducir o detener eficazmente la transmisión de la enfermedad. Las dos medidas básicas y ampliamente aplicables para proteger a la población contra las picaduras de los mosquitos que transmiten el paludismo son el uso de mosquiteros tratados con insecticidas de larga duración y la fumigación de interiores con insecticidas de acción residual. En determinados lugares y en circunstancias específicas, estas intervenciones básicas contra los vectores pueden complementarse con otros métodos tales como:

  • el control de larvas en los criaderos (por ejemplo, mediante la alteración o modificación del hábitat, los larvicidas y el control biológico), y
  • una mayor aplicación de las medidas de protección personal.

Control de larvas en los criaderos

Los hábitats de los mosquitos anofelinos son muy variables entre especies. Las medidas de control de las larvas dependen en gran medida del lugar y el entorno. Por tanto, la aplicación de larvicidas contra los mosquitos que transmiten el paludismo solo se recomienda en las zonas donde los criaderos sean pocos, fijos e identificables, y siempre que estos hábitats sean fáciles de localizar, situar en un mapa y tratar.

El control de larvas en los criaderos puede ser particularmente útil en las zonas urbanas y periurbanas del África subsahariana y en las zonas rurales de Asia y las Américas, pero podría no ser eficaz en las zonas rurales de África, donde los mosquitos crían en lugares muy numerosos, cambiantes y dispersos.

De acuerdo con la información proporcionada en 2014 por los programas nacionales de lucha contra el paludismo, 48 países donde el paludismo es endémico aplican medidas de control de las larvas de los vectores en determinados focos de transmisión de la enfermedad. Treinta y dos países emplearon la modificación o manipulación de criaderos y 45 países utilizaron larvicidas químicos o biológicos. Actualmente, el WHOPES recomienda 12 compuestos y formulaciones larvicidas.

Medidas de protección personal

Una de las principales medidas de lucha contra el paludismo – los mosquiteros tratados con insecticidas de larga duración – protege a las personas y las comunidades. En cuanto a la fumigación de interiores con insecticidas de acción residual, solo brinda protección a las comunidades. En caso necesario, ambas intervenciones se pueden complementar con medidas de protección personal que dificultan que los mosquitos piquen, como el uso de mosquiteros en ventanas; las mantas, hamacas o cortinas tratadas con insecticidas; los repelentes, y la ropa de protección. Se trata de medidas que la OMS no ha recomendado oficialmente.

La OMS creó el Grupo Consultivo sobre Control de Vectores con el fin de evaluar y revisar la utilidad para la salud pública de las nuevas herramientas, enfoques y tecnologías, así como para formular recomendaciones de uso en el marco de la lucha antivectorial integral en zonas donde coexisten varias enfermedades.

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