Paludismo

Métodos complementarios de lucha antivectorial

La lucha antivectorial constituye un elemento fundamental de la actual estrategia mundial para combatir el paludismo. Las intervenciones de lucha antivectorial tienen un excelente historial porque consiguen reducir o interrumpir la transmisión de la enfermedad si la cobertura es suficientemente elevada.

Fumigación de interiores y mosquiteros

La fumigación de interiores con insecticidas de acción residual y los mosquiteros tratados con insecticidas de larga duración son las dos medidas más importantes en materia de lucha antivectorial para proteger a los seres humanos de los mosquitos portadores del paludismo.

En entornos específicos y circunstancias especiales, estas intervenciones de lucha antivectorial pueden complementarse con otros métodos, tales como la gestión de fuentes larvarias (como la modificación o la manipulación del hábitat, los larvicidas y el control biológico) o la ampliación de las medidas de protección personal.

En todos los entornos se puede contribuir a la lucha antivectorial con mejoras en las viviendas que hagan los espacios que habitan las personas menos atractivos para los mosquitos.

Gestión de fuentes larvarias

Los hábitats larvarios varían de forma considerable entre unas y otras especies del mosquito del género Anopheles, y las medidas destinadas al control larvario son en gran medida específicas para cada localidad y cada situación ecológica. Los larvicidas, por ejemplo, solo se recomiendan en zonas donde los criaderos de mosquitos sean pocos, fijos y localizables, y cuando dichos lugares sean fáciles de identificar, localizar y tratar.

Estas intervenciones pueden resultar de especial utilidad en zonas urbanas y periurbanas, pero difícilmente serán eficaces en el África rural, donde los criaderos son innumerables, van variando y están muy dispersos.

Los informes recibidos de los programas nacionales de lucha contra el paludismo indican que 27 de los países del mundo con paludismo endémico emplean el control larvario en focos específicos de transmisión. De ellos, 16 países han notificado el uso de larvicidas químicos para el control larvario, mientras que otros 13 utilizan larvicidas biológicos.

En la actualidad, el Plan de evaluación de plaguicidas de la OMS (WHOPES) recomienda 10 compuestos y presentaciones para el control de larvas. Esta página contiene un enlace a la declaración de posición de la OMS sobre los larvicidas en África subsahariana (2012).

Medidas de protección personal

Se recomienda también ampliar las medidas de protección personal (aparte del uso de mosquiteros tratados con insecticidas de larga duración, que también cumplen esta función) para reducir el contacto entre personas y mosquitos. Entre esas medidas figuran las mosquiteras en ventanas, las hamacas tratadas con insecticidas, los repelentes y la ropa de protección.

Documentos

Última actualización: 6 de marzo de 2013

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