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La cobertura sanitaria universal: un objetivo asequible para todos

Dra. Margaret Chan, Directora General de la OMS y
Dra. Gro Harlem Brundtland, ex Directora General de la OMS y Vicepresidenta de “the Elders”

Comentario
12 de diciembre de 2016

Dra. Margaret Chan, Directora General de la Organización Mundial de la Salud
Dra. Margaret Chan, Directora General de la Organización Mundial de la Salud

Cuando los 193 Estados Miembros de las Naciones Unidas se pusieron de acuerdo sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en Nueva York el año pasado, establecieron un ambicioso programa que tenía por objeto lograr un mundo más seguro, justo y saludable para 2030.

Los objetivos incluyen una amplia variedad de metas que abarcan diferentes sectores. Una de esas metas en particular destacó como faro de esperanza para un mundo más saludable: lograr la cobertura sanitaria universal (CSU). La CSU se basa en el principio de que todas las personas y comunidades deben recibir los servicios de salud de calidad que necesitan sin padecer dificultades económicas.

Tanto los responsables de la formulación de políticas a nivel nacional e internacional como los activistas de base reconocen que la CSU es una idea que ha llegado a la madurez. En palabras de Amartya Sen, el reconocido economista indio, es un “sueño asequible”. Los datos económicos nos dan la razón. Desde hace muchos años sabemos que la buena salud es el fundamento del crecimiento económico. En el informe que publicó en septiembre, la Comisión sobre el Empleo en el Ámbito de la Salud y el Crecimiento Económico indicó que las inversiones en el sector de la salud no solo aseguran que la población sea más saludable, sino que también crean empleo y estimulan el crecimiento económico.

La CSU va más allá de la preservación de la salud y el bienestar de las personas y comunidades. También hace posible la creación de sociedades justas, estables y cohesionadas. Conseguir la CSU permite ofrecer oportunidades de empleo y económicas, en particular a las mujeres y los jóvenes, y hacer avanzar el objetivo general de acabar con la pobreza. La OMS estima que, cada año, los servicios de salud que los pacientes pagan de su bolsillo sumen a 100 millones de personas en la pobreza. Alcanzar la CSU contribuiría a eliminar ese tipo de pobreza.

Es posible que algunas personas consideren que el objetivo de lograr la CSU sea una utopía inalcanzable. Si bien es cierto que ningún país puede permitirse ofrecer todos los servicios de salud imaginables a cada uno de sus ciudadanos, todos los países pueden progresar. Esto se ha podido comprobar en muchos países que han ampliado recientemente la cobertura de los servicios vitales y mejorado la protección financiera de la población que necesita atención sanitaria.

Países como el Japón, Moldova, el Perú, Sri Lanka, Tailandia y Turquía, por ejemplo, han demostrado que se pueden hacer progresos fulgurantes para alcanzar la CSU gracias a reformas del sistema de salud que pueden aportar beneficios sustanciales en el ámbito sanitario, económico y político.

Dra. Gro Harlem Brundtland, ex Directora General de la OMS y Vicepresidenta de “the Elders”
Dra. Gro Harlem Brundtland, ex Directora General de la OMS y Vicepresidenta de “the Elders”

Sin embargo, varios países se han quedado a la zaga de los demás y avanzan con lentitud o dejan a grupos vulnerables de su población desamparada. Lo que parece faltar en esos países es la próxima generación de reformas que movilicen a los ciudadanos para que defiendan la CSU y expresen sus necesidades, y recaben el apoyo y el compromiso de los gobiernos y todos los interesados.

Como puso de manifiesto la OMS en su Informe sobre la salud en el mundo de 2010, para alcanzar la CSU es fundamental emprender reformas en la esfera de la financiación de la salud. La mayoría de los países necesitan reducir la dependencia de los métodos de financiación privada como los pagos de los usuarios y el seguro de salud voluntario, y avanzar hacia un sistema financiado principalmente con fondos públicos (es decir, diferentes tipos de impuestos, incluidas las contribuciones obligatorias a la seguridad social), que permita eliminar los obstáculos económicos en el punto de uso.

En todo el mundo, los países empiezan a darse cuenta de que un mercado libre en el ámbito de la atención de la salud, en el que las personas compran y venden servicios médicos como cualquier otra mercancía, nunca permitirá alcanzar la CSU. En un sistema de esas características, solo los ricos recibirán una cobertura adecuada, mientras que los pobres y vulnerables quedarán excluidos.

Es fundamental potenciar la financiación pública nacional. La ayuda extranjera por sí sola no es suficiente ni sostenible. Por consiguiente, la movilización de todos los segmentos de la sociedad en defensa de la CSU es esencial para recaudar financiación a nivel nacional y acometer reformas de éxito, que a menudo se enfrentan a la oposición de los intereses creados.

Hay estudios que demuestran que, si se adoptan las políticas adecuadas, el incremento del gasto público en la salud da lugar a una menor dependencia de los desembolsos de los ciudadanos. Esto plantea problemas importantes para algunas economías más débiles, cuya capacidad fiscal es insuficiente para ampliar las finanzas públicas de forma significativa. Para esos países en concreto, el fortalecimiento de los sistemas impositivos nacionales y la represión de la evasión fiscal internacional es fundamental para avanzar hacia la CSU, aunque hay que reconocer que los países más pobres seguirán necesitando ayuda exterior al menos a corto o mediano plazo.

«Hay estudios que demuestran que, si se adoptan las políticas adecuadas, el incremento del gasto público en la salud da lugar a una menor dependencia de los desembolsos de los ciudadanos».

Dra. Margaret Chan, Directora General de la OMS
Dra. Gro Harlem Brundtland, ex Directora General de la OMS

La consecución de la CSU y de las demás metas de los ODS relacionadas con la salud no solo implica gastar más dinero. Los gobiernos deben asegurarse de que esos recursos se utilicen de forma eficaz y equitativa para incrementar la oferta de servicios de salud de calidad para todos, contar con un personal sanitario suficiente, bien formado y motivado, y transformar los sistemas de salud de tal forma que atiendan las necesidades de las personas y no las enfermedades. Los sistemas de salud que logran ese objetivo no solo obtienen mejores resultados sanitarios, sino también permiten ahorrar dinero a las personas, los hogares y países enteros.

Por lo tanto, recomendamos que los países pongan en marcha estrategias de reforma de la salud que aceleren la cobertura de toda la población de forma equitativa. El primer paso importante consiste en ampliar los servicios de atención primaria de la salud y centrarlos en la satisfacción de las necesidades de los grupos vulnerables como los pobres, las mujeres, las niñas y los adolescentes, así como los discapacitados y la población mayor. Para atender al conjunto de la población, es preciso que los servicios de salud esenciales sean gratuitos en el lugar de su prestación.

La robustez de la atención primaria es la esencia de todo sistema de salud. Ningún país ni ninguna comunidad pueden alcanzar la CSU sin ella. La atención primaria es la primera línea de defensa contra los brotes de enfermedades infecciosas y permite atajar el lento avance de las enfermedades no transmisibles. Es especialmente importante para la salud de las mujeres y los niños, que son sus principales usuarios.

Evidentemente, para alcanzar la CSU los países deben poder medirla. Los dos indicadores clave que se han acordado para seguir los progresos hacia la consecución de la CSU son la proporción de la población que tiene acceso a los servicios de salud esenciales y la proporción de hogares que gastan más del 25% de sus ingresos en salud. Cabe felicitarse de que muchos países ya dispongan de datos sobre ambos indicadores e incluso de medidas más específicas, adaptadas a sus necesidades. No es así para otros países. La OMS y sus asociados colaboran con los países en el fortalecimiento de sus sistemas de información sobre la salud.

La inclusión de la CSU como una de las metas de los ODS sienta las bases para los avances en la consecución de todas las demás metas relacionadas con la salud, gracias a la prestación de servicios integrados y centrados en la persona que abarcan todas las etapas de su vida, colocan la prevención en primer plano y protegen contra las dificultades económicas. La CSU es la máxima expresión de la equidad. De todas las opciones políticas, es una de las más potentes para conseguir la igualdad social.


Este comentario también se publicó en inglés en the Huffington Post y en Thomson Reuters Foundation.