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Una cita importante: octubre es el Mes de Sensibilización sobre el Cáncer de Mama

Dra. Flavia Bustreo y Dr. Oleg Chestnov. La Dra. Flavia Bustreo es Subdirectora General de la OMS para Salud de la Familia, de la Mujer y del Niño. El Dr. Oleg Chestnov es Subdirector General de la OMS para Enfermedades No Transmisibles y Salud Mental.

Commentary
30 de octubre de 2015

Flavia Bustreo, Subdirectora General de la OMS para la Salud de la Familia, la Mujer y el Niño

La mayoría de nosotros hemos vivido de cerca algún caso de cáncer de mama, que es la primera causa de defunción en las mujeres a nivel mundial. El Mes de Sensibilización sobre el Cáncer de Mama nos invita a reflexionar sobre las mujeres especiales de nuestras vidas que han muerto demasiado pronto, muchas veces dejando atrás una familia devastada.

Aprovechando que ya falta poco para el mes de octubre, queremos encomiar esta iniciativa de concienciación y repasar tanto los avances logrados como los desafíos que quedan por delante. Celebrado por primera vez en 1985 en los Estados Unidos de América, el Mes de Sensibilización sobre el Cáncer de Mama se difundió rápidamente por el mundo entero, logrando una mayor conciencia sobre el impacto de esta enfermedad en las mujeres, así como en sus respectivas familias, comunidades y sociedades. La iniciativa ha actuado como catalizador para que numerosos países destinaran más recursos a la investigación y el tratamiento, renovando las esperanzas de muchas mujeres y sus familias y brindándoles nuevas oportunidades de vida.

La desigualdad: una cuestión de vida o muerte

Para quienes viven en países ricos en recursos, hay buenas noticias: la tasa de supervivencia en la etapa inicial (fase I) del cáncer de mama ha aumentado drásticamente en las últimas décadas y oscila ahora entre un 80% y un 90% en muchos países de ingresos altos. Sin embargo, las estadísticas de cáncer de mama siguen siendo poco halagüeñas si consideramos el mundo en su conjunto: en 2012 fueron diagnosticadas de cáncer de mama un total de 1,7 millones de mujeres; medio millón de ellas murieron a causa de esta enfermedad. Pero el cáncer de mama no afecta exclusivamente a los ricos: más de la mitad (el 58%) de las defunciones por esta causa se dan en los países pobres, donde las posibilidades de supervivencia a veces apenas alcanzan un 20%. Dada la debilidad de los sistemas de salud y el limitado acceso al diagnóstico precoz y el tratamiento temprano, las mujeres corren el riesgo de que el cáncer se les detecte en un etapa tardía; por si eso fuera poco, en muchos entornos incluso carecerán de acceso a una atención de apoyo o a cuidados paliativos. Cuando se trata de cáncer de mama, el lugar de residencia de una mujer puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Esto es simplemente inaceptable.

Dr. Oleg Chestnov, Subdirector General de la OMS, Enfermedades No Transmisibles y Salud Mental

En los países más pobres, las mujeres a menudo soportan una triple carga de mala salud: en primer lugar, las complicaciones relacionadas con el embarazo y el parto siguen cobrándose cada año la vida de unas 300 000 mujeres; en segundo lugar, algunas enfermedades transmisibles, como el paludismo, el VIH y la tuberculosis, así como diversas enfermedades tropicales desatendidas, tienen enormes repercusiones en la salud de la población femenina; y en tercer lugar, la creciente amenaza de muchas enfermedades no transmisibles, como el cáncer de mama, está aumentando rápidamente.

Estos problemas de salud pueden imponer un elevado costo a las familias de países de ingresos bajos y medianos. Las mujeres que mueren de cáncer de mama, a menudo se encontraban en lo que solemos llamar «la flor de la vida»; muchas de ellas eran el principal responsable de cuidar de la familia y también trabajaban en la comunidad. Los gastos sanitarios pueden hacer caer a los hogares afectados en un círculo vicioso de pobreza, pérdida de ingresos, deudas y empeoramiento de los problemas de salud. Las desigualdades de acceso no solo se dan entre unos países y otros sino también dentro de los mismos: incluso en países de ingresos medianos, las mujeres más pobres, en particular las que viven en zonas rurales, tienen menos posibilidades de acceder a los servicios, lo que las expone a mayor riesgo.

Qué se puede hacer y qué se está haciendo

El diagnóstico precoz y el acceso, en tiempo oportuno, a una atención asequible y de buena calidad son los pilares fundamentales del control del cáncer de mama. Una buena labor de información y promoción puede contribuir a modificar algunos de los factores de riesgo, como la mala alimentación, la falta de actividad física y el consumo nocivo de alcohol.

«Cuando se trata de cáncer de mama, el lugar de residencia de una mujer puede marcar la diferencia entre la vida y muerte».

Dra. Flavia Bustreo y Dr. Oleg Chestnov

En los últimos años, los tipos de cáncer que afectan a la mujer se han incorporado en la agenda mundial para el desarrollo. El Plan de acción mundial para la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles (ENT), aprobado por todos los países, forma parte de un esfuerzo de mayor alcance para reducir el creciente impacto del cáncer, así como de las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y las neumopatías crónicas. La OMS está colaborando con los países en la elaboración de planes multisectoriales nacionales que tienen por objeto reducir las tasas de muerte precoz por causas como el cáncer de mama. Los recién aprobados Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas incluyen la meta general de reducir para 2030 las muertes prematuras en una tercera parte.

Atención a la salud de la mujer en todas las etapas de la vida

La Estrategia Mundial para la Salud de la Mujer, el Niño y el Adolescente, 2016-2030, puesta en marcha el mes pasado junto con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, aspira a un mundo en el que ninguna mujer, ningún niño ni ningún adolescente muera por una causa prevenible o tratable. Mientras que la estrategia anterior se centraba principalmente en la salud materna (embarazo y parto), la nueva parte de un enfoque más holístico de la salud de la mujer, que engloba todas las edades y etapas de la vida. Con demasiada frecuencia, una mujer que sobrevive a un parto puede padecer 5 o 10 años después un cáncer, con consecuencias igualmente devastadoras. La Estrategia Mundial, que hace hincapié en la cooperación y la colaboración multisectorial, recomienda la prestación de atención sanitaria para las ENT –incluido el cáncer de mama– como parte de un enfoque integral para la promoción de la salud de la mujer, el niño y el adolescente.

Es primordial que, guiados por estas estrategias, intensifiquemos de inmediato la lucha contra los tipos de cáncer propios de la mujer, en todos los contextos, en particular en los entornos de escasos recursos, como parte de un esfuerzo más amplio por mejorar la salud femenina a lo largo de todo el ciclo vital. El actual empeño internacional por fortalecer los sistemas de salud y lograr la cobertura sanitaria brinda una excelente oportunidad para llamar a la atención de las instancias competentes este problema hasta ahora desatendido, proponiendo soluciones capaces de modificar sustancialmente la carga de mortalidad y morbilidad asociada a los cánceres propios de la mujer.

El cáncer de mama sigue matando a demasiadas mujeres, con terribles repercusiones en las familias y comunidades. Debemos tratar de avanzar hacia un mundo en el que las mujeres –con independencia del lugar en el que vivan– tengan acceso a los servicios necesarios para poder vencer la muerte.