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La amenaza de la gripe pandémica y las enfermedades emergentes

El problema

La gripe pandémica y otras enfermedades epidémicas emergentes constituyen una importante amenaza para la vida, las economías y la seguridad en un mundo cada vez más globalizado. El impacto de los brotes epidémicos aumenta de forma espectacular en un mundo cada vez más interconectado. Las compañías aéreas transportan hoy a unos 1 600 millones de pasajeros cada año. El comercio y los mercados financieros están cada vez más interrelacionados. El brote de SRAS de 2003 demostró palpablemente lo mucho que ha cambiado el mundo en lo que respecta a su vulnerabilidad a las perturbaciones económicas y sociales de los brotes epidémicos.

Cuando se produzca, la primera pandemia de gripe del siglo XXI podría tener consecuencias catastróficas para la vida humana, la salud y la economía mundial. No es posible predecir el momento y la gravedad de la pandemia, pero, por primera vez en la historia, el mundo tiene la ventaja de saber que no tardará en declararse una pandemia, y esa ventaja se ha de explotar al máximo para impulsar la preparación mundial.

La sensibilización, el liderazgo y el apoyo internacionales carecen de parangón. La comunidad mundial ha demostrado un nivel sin precedentes de cooperación y acción colectiva ante el SRAS, la gripe y otras amenazas a la bioseguridad. Los líderes del G-8 han asumido los retos que plantean las epidemias y las pandemias, aportando liderazgo político y realizando inversiones decisivas a todos los niveles en el pasado. Un liderazgo ininterrumpido es crucial de cara al futuro.

Las oportunidades / las soluciones

  • Las amenazas biológicas son de diverso tipo e impredecibles, pero pueden gestionarse: es posible implementar las capacidades básicas para detectar los brotes epidémicos y responder a ellos a nivel nacional e internacional. La infraestructura humana y tecnológica -lo que abarca la investigación y el desarrollo de vacunas y de técnicas diagnósticas rápidas- puede servir para proteger a las personas contra todas las amenazas de enfermedades infecciosas.
  • La contención del SRAS fue el fruto de una cooperación sin precedentes de los gobiernos que impidió que la enfermedad arraigara en la población humana. Todas las cadenas de transmisión quedaron interrumpidas dentro de los cuatro meses siguientes a la detección del brote, consiguiéndose así por vez primera contener una nueva enfermedad antes de que tuviera la oportunidad de arraigar.
  • El Reglamento Sanitario Internacional (RSI) revisado en 2005 representa un paso fundamental de la cooperación internacional y la acción colectiva en la lucha contra la propagación de las epidemias y pandemias. Incorpora un enfoque estratégico singular para "prevenir la propagación internacional de enfermedades, proteger contra esa propagación, controlarla y darle una respuesta de salud pública". Acelerará la detección de los brotes, y permitirá así aplicar más rápidamente intervenciones que salvan vidas, y alertar más tempranamente a la comunidad internacional conforme cambie la situación.

Los obstáculos

  • La aparición de nuevas epidemias asociadas a enfermedades infecciosas emergentes y reemergentes se está produciendo a un ritmo sin precedentes. Desde 2001, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha verificado más de 1100 epidemias de importancia internacional.
  • Más del 70% de las enfermedades nuevas y emergentes tienen su origen en los animales, de ahí la necesidad de mejorar la cooperación entre los sectores de la salud animal y humana a nivel nacional e internacional, especialmente en las áreas de la detección, la evaluación de riesgos y la reducción de riesgos.
  • Los sistemas nacionales de salud pública son precarios en numerosas zonas y están sujetos a la presión adicional que suponen la pobreza y la inestabilidad política. La falta de capacidad de vigilancia de la morbilidad y de respuesta a las enfermedades en una parte del planeta representa una amenaza para todo el mundo. La inversión en sistemas nacionales robustos de alerta y respuesta es una necesidad vital para la seguridad sanitaria mundial.
  • Se ha desarrollado un eficaz sistema mundial de alerta y respuesta con el apoyo de los países del G8, pero dicho sistema requerirá nuevas inversiones. Entre sus componentes cabe citar la vigilancia electrónica ininterrumpida de los rumores de casos de morbilidad inhabituales y el uso de los institutos asociados en la Red Mundial de Alerta y Respuesta ante Brotes Epidémicos para garantizar que haya siempre una "fuerza de ataque" de expertos técnicos preparada para responder a los brotes en cuestión de horas.

La función de la OMS

  • Por primera vez en la historia sabemos con antelación que va a declararse una pandemia: la OMS está trabajando con los países del G-8 para afrontar esta amenaza para la vida y la salud mediante las siguientes acciones sanitarias: reducción de la exposición humana a la gripe aviar; fortalecimiento de los sistemas de alerta anticipada; intensificación de las medidas de contención temprana; desarrollo de capacidad para hacer frente a una pandemia, y coordinación científica para hallar soluciones a largo plazo. Este plan requiere una inversión adicional de US$ 50 millones en 2006-2007.
  • Incumbe a la OMS la movilización rápida de la Red Mundial de Alerta y Respuesta ante Brotes Epidémicos para investigar y controlar rápidamente los brotes de enfermedades infecciosas emergentes a petición de los gobiernos.
  • La OMS facilita de forma regular a los gobiernos las evaluaciones de riesgos que continuamente realizan los expertos para que puedan articular respuestas eficaces a amenazas para la salud humana tales como la gripe aviar.

También se puede proporcionar asistencia especializada a los gobiernos para fortalecer los sistemas de alerta anticipada, reforzar la capacidad de contención pronta y prepararse para afrontar peligros mundiales tales como una gripe pandémica.

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Si desea más información puede ponerse en contacto con:

Dick Thompson
Teléfono: +41 22 791 2684

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