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Resistencia a los antimicrobianos

Nota descriptiva Nº194
Mayo de 2013

Datos y cifras

  • Con frecuencia, las infecciones causadas por microorganismos resistentes no responden al tratamiento ordinario, lo que da lugar a una enfermedad prolongada, mayor riesgo de defunción y costos más elevados.
  • La tuberculosis resistente a la isoniazida y a la rifampicina (tuberculosis multirresistente) requiere tratamientos mucho más prolongados y menos eficaces. La OMS estima que en todo el mundo hay unos 630.000 casos de tuberculosis multirresistente.
  • La resistencia a los antipalúdicos de la generación anterior, en particular la cloroquina o la sulfadoxina-pirimetamina, está generalizada en la mayoría de los países donde el paludismo es endémico.
  • Un alto porcentaje de infecciones hospitalarias se debe a bacterias muy resistentes, entre ellas el Staphylococcus aureus resistente a la meticilina, o las bacterias gramnegativas multirresistentes.
  • Han aparecido nuevos mecanismos de resistencia que hacen prácticamente ineficaces a la última generación de antibióticos.

¿Qué es la resistencia a los antimicrobianos?

La resistencia a los antimicrobianos es la resistencia de un microorganismo a un medicamento antimicrobiano al que originalmente era vulnerable. Los organismos resistentes (bacterias, hongos, virus y algunos parásitos) pueden resistir ataques de medicamentos antimicrobianos tales como antibióticos, fungicidas, antivirales y antipalúdicos, de tal forma que los tratamientos convencionales se vuelven ineficaces y las infecciones persisten, lo que incrementa el riesgo de propagación. La evolución de las cepas resistentes es un fenómeno natural que ocurre cuando los microorganismos se ven expuestos a fármacos antimicrobianos, y es posible un intercambio de características de resistencia entre ciertos tipos de bacterias. El uso inapropiado de medicamentos antimicrobianos acelera ese fenómeno natural. Las prácticas inapropiadas para el control de las infecciones propician la propagación de la resistencia a los antimicrobianos.

¿Por qué es motivo de preocupación mundial?

La resistencia a los antimicrobianos mata

Con frecuencia, las infecciones causadas por microorganismos resistentes no responden al tratamiento ordinario, lo que da lugar a una enfermedad prolongada y a mayor riesgo de defunción. La tasa de mortalidad de pacientes con infecciones graves tratados en hospitales duplica, aproximadamente, la tasa de pacientes con infecciones provocadas por bacterias no resistentes.

La resistencia a los antimicrobianos dificulta el control de las enfermedades infecciosas

La resistencia a los antimicrobianos reduce la eficacia del tratamiento, por lo que los pacientes permanecen infectados por un período más largo, y esto incrementa el riesgo de propagación de microorganismos resistentes a otras personas.

La resistencia a los antimicrobianos amenaza con un retorno a la era anterior a los antibióticos

Existe el riesgo de que muchas enfermedades infecciosas se vuelvan intratables e incontrolables, lo que podría desbaratar los progresos realizados hacia la consecución de las metas fijadas por las Naciones Unidas para 2015 en el contexto de sus Objetivos de Desarrollo del Milenio.

La resistencia a los antimicrobianos incremente los costos de atención sanitaria

Cuando las infecciones se vuelven resistentes a los medicamentos de primera línea es preciso utilizar terapias más costosas. La mayor duración de la enfermedad y su tratamiento, frecuentemente en hospitales, eleva los costos de atención sanitaria y la carga económica para las familias y las sociedades.

La resistencia a los antimicrobianos amenaza los avances de la sociedad en materia de atención sanitaria

La resistencia a los antimicrobianos supone un riesgo para los logros de la medicina moderna. Sin antimicrobianos eficaces para tratar y prevenir infecciones, se pondrían en peligro los éxitos de intervenciones tales como los trasplantes de órganos, la quimioterapia contra el cáncer y las operaciones de cirugía mayor.

La resistencia a los antimicrobianos amenaza la seguridad sanitaria y perjudica el comercio y las economías

El aumento del comercio mundial y los viajes internacionales permite que los microorganismos resistentes se propaguen rápidamente a países y continentes lejanos por medio de las personas y los alimentos.

Datos sobre la resistencia a los antimicrobianos

Según estimaciones, en 2011 hubo 630.000 casos de tuberculosis multirresistente, entre los 12 millones de casos de tuberculosis registrados a escala mundial. Se estima que en todo el mundo, un 3,7% de los nuevos casos y un 20% de los casos tratados previamente eran de tuberculosis multirresistente, con diferencias sustanciales entre los países en lo que respecta a las tasas de prevalencia. La tuberculosis ultrarresistente (tuberculosis multirresistente a la que se suma la resistencia a cualquier fluoroquinolona y a cualquiera de los medicamentos antituberculosos inyectables de segunda línea) se ha detectado en 84 países.


Un alto porcentaje de infecciones hospitalarias se debe a bacterias muy resistentes, entre ellas el Staphylococcus aureus resistente a la meticilina y bacterias gramnegativas y enterococos resistentes a la vancomicina, o multirresistentes.


El ciprofloxacino es el único antibiótico actualmente recomendado por la OMS para el tratamiento de la diarrea sanguinolenta debida a Shigella, dado que la resistencia generalizada ha evolucionado a otros antibióticos que habían sido eficaces. Sin embargo, el rápido aumento de la prevalencia de la resistencia al ciprofloxacino está reduciendo las opciones de tratamiento seguro y eficaz de la shigelosis, especialmente en los niños.

La resistencia a los antimicrobianos se ha convertido en un problema grave para el tratamiento de la blenorragia (causada por Neisseria gonorrhoeae), ya que abarca incluso a las cefalosporinas orales de “última línea”, y su prevalencia aumenta en todo el mundo. Las infecciones gonocócicas no tratables podrían provocar un aumento de las tasas de enfermedad y defunción, lo que implicaría un retroceso de los logros alcanzados en el control de esta infección de transmisión sexual.

En algunos bacilos gramnegativos se han desarrollado nuevos mecanismos de resistencia, tales como encimas producidas por las bacterias que destruyen los antibióticos de última generación, que se han propagado rápidamente en muchos países. Esto puede volver ineficaz a los antibióticos más potentes, que suelen ser la última defensa contra las cepas de bacterias multirresistentes. Estos nuevos mecanismos de resistencia se encuentran en los patógenos humanos (por ejemplo, Escherichia coli) que provocan infecciones comunes tales como las del aparato urinario.

La resistencia a anteriores generaciones de medicamentos antipalúdicos, entre ellos la cloroquina y la combinación de sulfadoxina con pirimetamina está generalizada en la mayoría de los países en los que el paludismo es endémico. En Asia Sudoriental están surgiendo parásitos de paludismo falciparum resistentes a la artemisinina; las infecciones tardan más en desaparecer (lo que indica que el parásito permanece más tiempo en la sangre) tras el inicio del tratamiento, y aumentan las tasas de morbilidad y mortalidad.


La resistencia genera una preocupación creciente respecto del tratamiento de la infección con el VIH, tras la rápida expansión del acceso a los medicamentos antirretrovirales en los últimos años; se están realizando estudios nacionales para detectar y vigilar la resistencia

Debido al carácter constantemente evolutivo de la gripe, la resistencia a los fármacos antivíricos aumenta sin cesar. Para 2012, prácticamente todos los virus A circulantes en las personas eran resistentes a la amantadina y rimantadina, mientras que la frecuencia de la resistencia al oseltamivir, fármaco inhibidor de la neuraminidasa, se mantiene baja (1-2%) y no se ha detectado resistencia al zanamivir. La sensibilidad a los antivíricos se vigila por medio del Sistema Mundial de Vigilancia y Respuesta de la OMS.

¿Qué elementos aceleran la aparición y propagación de la resistencia a los antimicrobianos?

El desarrollo de la resistencia a los antimicrobianos es un fenómeno natural. No obstante, algunas actividades humanas ciertamente aceleran su aparición y propagación. La resistencia a los antimicrobianos es un problema complejo propiciado por muchos factores interrelacionados; por ello, las intervenciones separadas y aisladas tienen escaso efecto y, consiguientemente, se requieren medidas coordinadas.

Los factores subyacentes que aceleran la aparición y propagación de la resistencia a los antimicrobianos incluyen:

  • falta de una respuesta integral y coordinada;
  • sistemas deficientes o inexistentes para la vigilancia y el seguimiento de la resistencia a los antimicrobianos
  • sistemas inadecuados para asegurar la calidad y el suministro ininterrumpido de medicamentos;
  • uso inapropiado de medicamentos antimicrobianos, incluso en la cría de animales;
  • prácticas ineficientes para la prevención y el control de la infección;
  • falta de instrumentos de diagnóstico, prevención y tratamiento.

Respuesta de la OMS

La OMS orienta la respuesta a la resistencia a los antimicrobianos mediante:

  • el fomento de medidas coordinadas entre todas las partes interesadas;
  • actividades de orientación normativa, apoyo a la vigilancia, asistencia técnica, generación de conocimientos y creación de alianzas;
  • la promoción de la innovación, la investigación y el desarrollo.

La OMS hace un llamamiento a todas las partes interesadas, incluidas las instancias normativas y de planificación, el público y los pacientes, los médicos y prescriptores, los farmacéuticos y dispensadores, así como a la industria farmacéutica, para que actúen y asuman su responsabilidad en la lucha contra la resistencia a los antimicrobianos.

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Para más información puede ponerse en contacto con:

WHO Media centre
Teléfono: +41 22 791 2222
e-mail: mediainquiries@who.int