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Fiebre del Valle del Rift

Nota descriptiva N.° 207
Mayo de 2010

GENERALIDADES

La fiebre del Valle del Rift (FVR) es una zoonosis vírica que afecta principalmente a los animales, pero también puede afectar al ser humano. La infección puede causar una enfermedad grave tanto en los animales como en el ser humano. Asimismo, produce importantes pérdidas económicas debido a las muertes y a los abortos que causa en el ganado infectado.

El virus de la FVR (VFVR) pertenece al género Phlebovirus, uno de los cinco géneros de la familia Bunyaviridae. El virus se identificó por vez primera en 1931, durante una epizootia ovina en una granja del Valle de Rift (Kenya). Desde entonces se han notificado brotes en el África subsahariana y el norte de África. En 1997-98, se produjo un brote importante en Kenya, Somalia y Tanzanía. En septiembre de 2000 se confirmaron por primera vez casos de FVR fuera del continente africano (en Arabia Saudita y Yemen), con la consiguiente preocupación por su posible propagación a otras zonas de Asia y a Europa.

TRANSMISIÓN AL SER HUMANO

  • La gran mayoría de las infecciones humanas se deben al contacto directo o indirecto con sangre u órganos de animales infectados. El virus puede transmitirse al ser humano a través de la manipulación de tejidos animales durante el sacrificio o el despiece, la asistencia al parto de los animales, la realización de procedimientos veterinarios o la eliminación de animales o fetos muertos. Algunos grupos profesionales, como los pastores, granjeros, matarifes y veterinarios, corren así mayor riesgo de contraer la infección. El virus infecta al ser humano por inoculación (por ejemplo, a través de una herida con un instrumento cortante contaminado o del contacto con una solución de continuidad de la piel) o por inhalación de aerosoles producidos durante el sacrificio de los animales infectados. La transmisión por aerosoles también ha producido infecciones en personal de laboratorio.
  • Algunos datos indican que el ser humano también se puede infectar a través de la ingestión de leche no pasteurizada o no hervida de animales infectados.
  • Asimismo, se han producido infecciones por picadura de mosquitos infectados, sobre todos Aedes.
  • También es posible la transmisión por moscas hematófagas (que se alimentan de sangre).
  • Hasta la fecha no se ha documentado la transmisión de persona a persona y tampoco ha habido casos de transmisión al personal sanitario cuando se han tomado las precauciones básicas para el control de las infecciones.
  • No ha habido brotes demostrados de FVR en zonas urbanas.

CARACTERÍSTICAS CLÍNICAS EN EL SER HUMANO

Forma leve de la FVR en el ser humano

  • El periodo de incubación (intervalo entre la infección y el inicio de los síntomas) oscila entre dos y seis días.
  • Las personas infectadas son asintomáticas o padecen una forma leve de la enfermedad caracterizada por un síndrome febril de tipo gripal con cefalea y dolores musculares y articulares.
  • Algunos pacientes presentan rigidez de la nuca, sensibilidad a la luz, pérdida de apetito y vómitos; estos casos pueden confundirse en sus fases iniciales con una meningitis.
  • Los síntomas de la FVR generalmente duran entre cuatro y siete días, al cabo de los cuales se detecta una respuesta inmunitaria (aparición de anticuerpos) y el virus desaparece gradualmente de la sangre.

Forma grave de la FVR en el ser humano

  • Aunque la mayoría de los casos humanos son relativamente leves, un pequeño porcentaje de pacientes sufre una forma mucho más grave de la enfermedad, generalmente consistente en la aparición de uno o más de los tres síndromes siguientes: enfermedad ocular (0,5-2% de los casos), meningoencefalitis (menos del 1%) o fiebre hemorrágica (menos del 1%).
    • Forma ocular: en estos casos los síntomas habituales de la forma leve se acompañan de lesiones retinianas. Las lesiones oculares suelen aparecer entre una y tres semanas después de los primeros síntomas. Los pacientes suelen quejarse de pérdida de visión o visión borrosa. La enfermedad puede desaparecer en 10 a 12 semanas sin dejar secuelas. No obstante, cuando las lesiones afectan a la mácula, el 50% de los casos sufren una pérdida de visión permanente. La muerte es infrecuente en casos que sólo padecen la forma ocular.
    • Forma meningoencefalítica: suele aparecer entre una y cuatro semanas después de los primeros síntomas de la FVR. Entre sus manifestaciones clínicas destacan: cefaleas intensas, pérdida de memoria, alucinaciones, confusión, desorientación, vértigo, convulsiones, letargo y coma. Más tarde (60 días o más) pueden aparecer complicaciones neurológicas. La tasa de mortalidad es baja en estos pacientes, aunque las secuelas neurológicas son frecuentes y potencialmente graves.
    • Fiebre hemorrágica: los síntomas de esta forma aparecen entre dos y cuatro días después del inicio de la enfermedad, y comienzan con signos de afectación hepática grave, tales como la ictericia. Posteriormente aparecen signos hemorrágicos: hematemesis (vómitos de sangre), melenas (sangre en heces), púrpura o equimosis (causadas por hemorragias cutáneas), hemorragias nasales o gingivales, menorragia o sangrado por los puntos de venopunción. La tasa de letalidad de la forma hemorrágica es elevada (aproximadamente 50%). La muerte suele producirse tres a seis días después del inicio de los síntomas. En los pacientes con FVR icterohemorrágica el virus puede ser detectable en sangre durante periodos de hasta 10 días.

La tasa de letalidad total ha sido muy variable en las diferentes epidemias, pero en general ha sido inferior al 1% en las que están documentadas. La mayoría de las muertes corresponden a pacientes con la forma icterohemorrágica.

DIAGNÓSTICO

  • La FVR aguda puede diagnosticarse con varios métodos. Las pruebas serológicas, como las pruebas inmunoenzimáticas (métodos de "ELISA" o "EIA"), pueden confirmar la presencia de anticuerpos IgM específicos contra el virus. Con técnicas de propagación de virus (en cultivos celulares o en animales inoculados), pruebas de detección de antígenos o RT-PCR (reacción en cadena de la polimerasa con transcriptasa inversa) también se puede detectar el virus en la sangre durante las fases iniciales de la enfermedad o en muestras histológicas obtenidas durante la necropsia.

TRATAMIENTO Y VACUNACIÓN

  • Como la mayoría de los casos de FVR son relativamente leves y de corta duración, estos pacientes no necesitan tratamiento específico. En los casos más graves, lo más frecuente es un tratamiento de apoyo general.
  • Se ha desarrollado una vacuna inactivada para uso humano, pero su comercialización no está aprobada, y sólo se ha utilizado de forma experimental para proteger al personal veterinario y de laboratorio con alto riesgo de exposición a la FVR. Se están investigando otras vacunas experimentales.

EL VIRUS DE LA FVR EN HUÉSPEDES ANIMALES

  • El virus de la FVR puede infectar a muchas especies de animales y causar enfermedades graves a animales domésticos como la vaca, la oveja, la cabra o el camello. La oveja parece ser más vulnerable que la vaca o el camello.
  • También se ha demostrado que la edad es otro importante factor en la vulnerabilidad de los animales a la forma grave de la enfermedad: el 90% de los corderos infectados mueren, mientras que la mortalidad de las ovejas adultas puede ser tan sólo del 10%.
  • La tasa de abortos en las ovejas gestantes infectadas se acerca al 100%. Los brotes de FVR en los animales se manifiestan frecuentemente por una ola de abortos inexplicados en el ganado, que puede ser la señal del inicio de una epidemia.

VECTORES DE LA FVR

  • Hay varias especies diferentes de mosquitos que pueden actuar como vectores del VFVR. La especie dominante como vector varía según la región, y diferentes especies pueden desempeñar funciones diferentes en el mantenimiento de la transmisión del virus.
  • Entre los animales, el VFVR se propaga principalmente por la picadura de mosquitos infectados, sobre todo del género Aedes, que pueden adquirir el virus al alimentarse con la sangre de animales infectados. Las hembras también pueden transmitir el virus directamente a su descendencia a través de los huevos, produciendo así nuevas generaciones de mosquitos infectados. Esto explica la continuidad de la presencia del VFVR en focos enzoóticos y le proporciona un mecanismo sostenible de supervivencia, puesto que los huevos de estos mosquitos pueden sobrevivir varios años en condiciones secas. Durante las épocas de grandes lluvias el hábitat de las larvas suele inundarse, permitiendo que los huevos eclosionen y la población de mosquitos aumente rápidamente, propagando el virus entre los animales de cuya sangre se alimentan.
  • También hay riesgo de que las epizootias y las epidemias humanas asociadas a ellas se propaguen a zonas que antes no estaban afectadas. Esto es particularmente preocupante y ha ocurrido cuando animales infectados han introducido el virus en zonas donde los vectores estaban presentes. Cuando los mosquitos, Aedes u otros, se alimentan de la sangre de animales infectados, un pequeño brote puede amplificarse rápidamente a través de la transmisión del virus a otros animales de cuya sangre se alimenten posteriormente. Several different species of mosquito are able to act as vectors for transmission of the RVF virus. The dominant vector species varies between different regions and different species can play different roles in sustaining the transmission of the virus.

PREVENCIÓN Y CONTROL

Control de la FVR en los animales
  • Los brotes de FVR en los animales pueden prevenirse mediante un programa continuo de vacunación. Se han desarrollado vacunas de uso veterinario, tanto con virus vivos atenuados como con virus inactivados. Sólo se necesita una dosis de vacuna con virus vivos para obtener una inmunidad a largo plazo, pero la vacuna que se utiliza en la actualidad puede ocasionar abortos espontáneos cuando se administra a animales preñados. La vacuna con virus inactivados no tiene este efecto colateral, pero se necesitan múltiples dosis para obtener un efecto protector, lo cual puede resultar problemático en zonas endémicas.
  • Para prevenir epizootias es necesario que los animales sean inmunizados antes de la aparición de los brotes. NO se debe vacunar a los animales una vez que ya se ha producido el brote, pues se corre el riesgo de intensificarlo. Durante las campañas de vacunación de los animales, el personal veterinario puede transmitir el virus de forma involuntaria a través del uso de viales multidosis y la reutilización de agujas y jeringuillas. Si algunos animales de la cabaña ya están infectados y virémicos (aunque todavía no presenten signos evidentes de enfermedad), el virus puede transmitirse entre la cabaña, con la consiguiente amplificación del brote.
  • La restricción de movimientos del ganado o su prohibición pueden ser eficaces para retrasar la propagación del virus de las zonas infectadas a las no infectadas.
  • Como los brotes de FVR en los animales son anteriores a los casos humanos, el establecimiento de un sistema de vigilancia activa para detectar nuevos casos en los animales es esencial para alertar tempranamente a las autoridades de salud pública veterinaria y humana.
Educación sanitaria y reducción del riesgo
  • Durante los brotes de FVR, el contacto estrecho con los animales, y en particular con sus líquidos corporales, sea de forma directa o a través de aerosoles, es el factor de riesgo más importante de infección por el VFVR. En ausencia de tratamiento específico y de una vacuna humana eficaz, la única forma de reducir las infecciones y las muertes humanas consiste en concienciar a la población acerca de los factores de riesgo de la infección y de las medidas de protección para evitar las picaduras de mosquitos.
  • Los mensajes de salud pública destinados a reducir el riesgo deben centrarse en:
    • La reducción del riesgo de transmisión de los animales al ser humano a consecuencia de las prácticas poco seguras de cría y sacrificio de animales. Se deben utilizar guantes y otras prendas protectoras apropiadas y hay que tomar precauciones al sacrificar los animales o manipular animales enfermos o sus tejidos.
    • La reducción del riesgo de transmisión de los animales al ser humano a consecuencia del consumo de sangre fresca, leche cruda o tejidos animales no cocinados. En las zonas epizoóticas, todos los productos animales (sangre, carne y leche) deben ser bien cocinados antes de su consumo.
    • La importancia de la protección personal y comunitaria contra las picaduras de los mosquitos utilizando mosquiteros impregnados en insecticidas, repelentes de insectos, si los hay, y ropas de color claro (pantalones y camisas de manga larga), y evitando las actividades al aire libre durante las horas de máxima actividad hematófaga de las especies vector.
Control de la infección en entornos sanitarios
  • Aunque no se han demostrado casos de transmisión de la FVR de persona a persona, sigue habiendo un riesgo teórico de transmisión del virus de los pacientes a los profesionales sanitarios a través del contacto con sangre o tejidos infectados. Los profesionales sanitarios que cuidan a casos sospechosos o confirmados de FVR deben aplicar las precauciones básicas cuando manipulen especímenes de los pacientes.
  • Las precauciones básicas definen las prácticas de trabajo necesarias para asegurar un nivel básico de control de las infecciones. Se recomienda su adopción durante la atención y el tratamiento de todos los pacientes, independientemente de su estado infeccioso, sea potencial o confirmado. Dichas precauciones abarcan la manipulación de la sangre (incluida la sangre seca) y de otros líquidos corporales, secreciones y excreciones (excluido el sudor), independientemente de que contengan o no sangre visible, y el contacto con piel y membranas mucosas no intactas. El lector encontrará un recordatorio de las precauciones básicas en http://www.who.int/csr/resources/publications/standardprecautions/en/index.html.
  • Como se ha señalado antes, el personal de laboratorio también se encuentra en riesgo. Las muestras obtenidas para el diagnóstico de casos humanos y animales sospechosos de FVR deben ser manipuladas por personal con formación apropiada y procesadas en laboratorios con equipamiento adecuado.
Control de los vectores
  • Otras formas de controlar la propagación de FVR son el control de los vectores y la protección frente a sus picaduras.
  • La aplicación de larvicidas en los criaderos de mosquitos es la forma más eficaz de control de los vectores, siempre que los criaderos se puedan identificar claramente y su número y extensión sean limitados. Sin embargo, durante los periodos de inundación, suelen ser demasiado grandes para que las medidas larvicidas resulten factibles.

PREVISIÓN DE LA FVR Y MODELOS CLIMÁTICOS

La previsión de las condiciones climáticas asociadas frecuentemente a un aumento del riesgo de brotes puede contribuir a mejorar el control de la enfermedad. En África, Arabia Saudita y el Yemen, los brotes de FVR se asocian estrechamente a los periodos con precipitaciones superiores a la media. La respuesta de la vegetación al aumento de las lluvias puede detectarse y medirse fácilmente mediante imágenes satelitales. Además, los brotes de FVR en África Oriental se asocian estrechamente a las intensas lluvias que se producen durante la fase caliente del fenómeno El Niño/Oscilación del Sur.

Estos datos han permitido desarrollar modelos de previsión y sistemas de alerta temprana contra la FVR basados en las imágenes por satélite y los datos de previsión del tiempo y del clima. Los sistemas de alerta temprana como estos pueden utilizarse para detectar los casos animales en las fases iniciales de un brote, permitiendo así que las autoridades pongan en práctica medidas para evitar epidemias inminentes.

En el marco del nuevo Reglamento Sanitario Internacional (2005), la previsión y la detección rápida de los brotes de FVR, combinadas con una evaluación exhaustiva del riesgo de propagación a nuevas zonas, son esenciales para posibilitar la aplicación en el momento oportuno de medidas de control eficaces.

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