Centro de prensa

La tripanosomiasis africana (enfermedad del sueño)

Nota descriptiva N° 259
Octubre de 2012


Datos y cifras

  • La enfermedad del sueño solo ocurre en 36 países del África subsahariana donde existe la mosca tsetsé que puede transmitirla.
  • Las personas que están más expuestas al contacto con la mosca tsetsé y, por consiguiente, a contraer la enfermedad son los habitantes de zonas rurales que se dedican a la agricultura, la pesca, la ganadería o la caza.
  • Trypanosoma brucei gambiense causa el 95% de los casos de enfermedad del sueño notificados.
  • Gracias a las iniciativas sostenidas de control de la enfermedad, en 2009 el número de casos disminuyó por debajo de 10 000, lo que no había ocurrido en 50 años. Esta tendencia se mantuvo en 2010, año en que se notificaron 7139 casos nuevos.
  • El diagnóstico y tratamiento de la enfermedad son complejos y exigen la intervención de personal especializado.

Definición de la enfermedad

La tripanosomiasis africana humana, también llamada enfermedad del sueño, es una parasitosis transmitida por un vector. Los parásitos que la causan son protozoos pertenecientes al género Trypanosoma. Son transmitidos a los seres humanos por la picadura de la mosca tsetsé (del género Glossina) que ha contraído la infección de personas o animales que albergan los parásitos patógenos para el ser humano.

La mosca tsetsé se encuentra en el África subsahariana pero solo ciertas especies transmiten la enfermedad; por razones que hasta la fecha no se han explicado, este insecto vive en muchas regiones donde no ocurre la enfermedad del sueño. Las personas que están más expuestas al contacto con la mosca tsetsé y, por consiguiente, a contraer la enfermedad son los habitantes de zonas rurales que se dedican a la agricultura, la pesca, la ganadería o la caza. La enfermedad puede aparecer en zonas que van desde una sola aldea hasta toda un región. Dentro de una zona infectada, la intensidad de la enfermedad puede variar de una aldea a otra.

Las formas de la tripanosomiasis africana humana

La enfermedad adopta dos formas, lo cual depende del parásito causante.

  • Trypanosoma brucei gambiense se encuentra en el África occidental y central. Esta forma representa en la actualidad más del 95% de los casos notificados de enfermedad del sueño y causa una infección crónica. Una persona puede estar infectada por meses o incluso años sin presentar manifestaciones clínicas importantes. Cuando los síntomas aparecen, es frecuente que la enfermedad ya esté muy avanzada, en la etapa de afección del sistema nervioso central.
  • Trypanosoma brucei rhodesiense se encuentra en el África oriental y del sur. Hoy en día esta forma representa menos del 5% de los casos notificados y causa una infección aguda. Los primeros signos y síntomas se observan a las pocas semanas o a los pocos meses después de la infección. La enfermedad evoluciona rápidamente y afecta al sistema nervioso central.

Hay otra forma de tripanosomiasis que ocurre principalmente en 21 países latinoamericanos; se denomina tripanosomiasis americana o enfermedad de Chagas. El protozoo que la causa pertenece a una especie diferente de la que causa la forma africana de la enfermedad.

La tripanosomiasis animal

Otras especies y subespecies del género Trypanosoma son patógenos para los animales y causan la tripanosomiasis animal en especies silvestres y domesticadas. La enfermedad en el ganado se llama nagana, voz zulú que significa «estar deprimido».

Los animales pueden hospedar los parásitos que son patógenos para el ser humano, especialmente T.b. rhodesiense; por lo tanto, los animales domesticados y silvestres son un reservorio importante. Los animales también pueden infectarse con T.b. gambiense y servir de reservorio; sin embargo, aún no se conoce del todo la función epidemiológica precisa que desempeña este reservorio. La presencia de la enfermedad en los animales domésticos, particularmente el ganado, es un obstáculo importante para el desarrollo económico de las zonas rurales afectadas.

Epidemias importantes en los seres humanos

En los siglos precedentes ha habido varias epidemias en el África.

  • Una entre 1896 y 1906, principalmente en Uganda y la cuenca del Congo.
  • Otra en 1920, que afectó a varios países africanos.
  • La más reciente, que ocurrió en 1970.

La epidemia de 1920 se atajó gracias a la labor de equipos móviles que organizaron el tamizaje de millones de personas en riesgo. A mediados de los años sesenta del siglo pasado, la enfermedad casi había desaparecido. Tras el éxito obtenido, la vigilancia se relajó y en los 30 años últimos la enfermedad ha reaparecido en varias zonas. Los esfuerzos desplegados por la OMS, los programas nacionales de control de la enfermedad, la cooperación bilateral y las organizaciones no gubernamentales en los años noventa del siglo pasado y los comienzo del siglo actual detuvieron y revirtieron la tendencia ascendente en el número de casos nuevos.

Distribución de la enfermedad

La enfermedad del sueño amenaza a millones de personas en 36 países del África subsahariana. Muchas de las poblaciones afectadas viven en zonas remotas con poco acceso a servicios de salud adecuados, lo que obstaculiza la vigilancia y por lo tanto el diagnóstico y tratamiento de los casos. Por añadidura, el desplazamiento de grupos humanos, las guerras y la pobreza son factores que propician el aumento de la transmisión y esto altera la distribución de la enfermedad como consecuencia de la debilidad o inexistencia de los sistemas de salud.

  • En 1986, se calculaba que unos 70 millones de personas vivían en zonas donde podía transmitirse la enfermedad.
  • En 1988, se notificaron unos 40 000 casos, pero se calcula que 300 000 casos no fueron diagnosticados y por lo tanto no recibieron tratamiento.
  • Durante los periodos epidémicos la prevalencia alcanzó un 50% en varias aldeas de la República Democrática del Congo, Angola y el sur del Sudán. La enfermedad del sueño era la primera o segunda causa de muerte en esas comunidades, incluso por delante del sida.
  • En 2005, la vigilancia se había reforzado y el número de casos nuevos en el continente se había reducido; entre 1998 y 2004 el número de casos de ambas formas de la enfermedad bajó de 37 991 a 17 616. El número estimado de casos reales se calculó entre 50 000 y  70 000.
  • En 2009, gracias a las actividades constantes de control, el número de casos notificados descendió por debajo de 10 000 (9878) por vez primera en 50 años. Esta tendencia se mantuvo en 2010, año en que se notificaron 7139 casos nuevos. Actualmente, el número estimado de casos reales es de 30 000.

En 2000 y 2001, la OMS estableció alianzas publicoprivadas con Aventis Pharma (actualmente llamada Sanofi-aventis) y Bayer HealthCare, lo que permitió la creación de un equipo de vigilancia que facilitó apoyo a los países con endemicidad para sus actividades de control y el suministro gratuito de medicamentos para tratar a los enfermos.

En 2006 y ecientemente en 2011, esa fórmula de colaboración se renovó y el éxito logrado en la reducción del número de casos de enfermedad del sueño alentó a otros asociados privados a respaldar el esfuerzo inicial de la OMS con miras a eliminar la enfermedad como problema de salud pública.

Situación actual en los países con endemicidad

La prevalencia varía de un país a otro e incluso en diferentes partes de un país.

  • En los 10 años últimos, más del 70% de los casos notificados ocurrieron en la República Democrática del Congo.
  • En 2010, solo la República Democrática del Congo declaró más de 500 casos nuevos por año.
  • Angola, la República Centroafricana, el Chad, el Sudán y Uganda declararon entre 100 y 500 casos nuevos por año.
  • Países como el Camerún, el Congo, Côte d'Ivoire, el Gabón, Guinea, Guinea Ecuatorial, Malawi, Nigeria, la República Unida de Tanzanía, Zambia y Zimbabwe están notificando menos de 100 casos por año.
  • A lo largo de más de diez años no se ha notificado ningún caso en Benín, Botswana, Burkina Faso, Burundi, Etiopía, Gambia, Ghana, Guinea Bissau, Kenya, Liberia, Malí, Mozambique, Namibia, el Níger, Rwanda, el Senegal, Sierra Leona, Swazilandia y el Togo. La transmisión de la enfermedad parece haberse detenido, pero aún es difícil evaluar la situación exacta en algunas zonas a causa de la inestabilidad social o de la dificultad de acceso que entorpece las actividades de vigilancia y diagnóstico.

Infección y cuadro clínico

La enfermedad se transmite principalmente por la picadura de una mosca tsetsé infectada, pero existen otras vías de infección.

  • Transmisión de madre a hijo: el tripanosoma puede atravesar la placenta e infectar al feto.
  • La transmisión mecánica por intermedio de otros insectos hematófagos es posible; no obstante, es difícil determinar las consecuencias epidemiológicas de esta vía.
  • Los pinchazos accidentales con agujas contaminadas en el laboratorio han causado algunas infecciones.

En la primera etapa, los tripanosomas se multiplican en los tejidos subcutáneos, la sangre y la linfa; se conoce como fase hemolinfática y se caracteriza por episodios de fiebre, cefaleas, dolores articulares y prurito.

En la segunda etapa, los parásitos atraviesan la barrera hematoencefálica e infectan el sistema nervioso central; es la etapa de afección nerviosa. Por lo general, es entonces cuando se presentan los signos y síntomas más evidentes de la enfermedad, a saber: cambios de comportamiento, confusión, trastornos sensoriales y falta de coordinación. Los trastornos del ciclo del sueño, que le dan el nombre a la enfermedad, son una característica importante de la segunda etapa. Si no se aplica tratamiento, la enfermedad del sueño es mortal.

Diagnóstico

La atención de la enfermedad se hace en tres pasos.

  • Tamizaje de una posible infección. Supone el empleo de pruebas serológicas (solo las hay para T. b. gambiense) y la exploración física en busca de signos clínicos, por lo común, agrandamiento de los ganglios linfáticos del cuello.
  • Diagnóstico de la presencia del parásito.
  • Determinación de la etapa en que se encuentra la afección. Supone el examen del líquido cefalorraquídeo obtenido por punción lumbar; el resultado ayuda a determinar el tratamiento.

El diagnóstico debe hacerse lo antes posible y antes de la etapa neural para así evitar tratamientos complicados, difíciles y peligrosos.

El carácter prolongado y relativamente asintomático de la primera etapa de la infección por T. b. gambiense es uno de los motivos por los que se requiere el tamizaje activo y completo de la población en riesgo con el fin de identificar tempranamente a los individuos infectados y reducir la transmisión. El tamizaje exhaustivo exige una inversión considerable de recursos humanos y materiales, los cuales suelen escasear en el África, sobre todo en las zonas de difícil acceso donde es más frecuente la enfermedad. Como consecuencia, muchas personas infectadas pueden morir antes de que se las diagnostique y trate.

Tratamiento

El tipo de tratamiento que se administra depende de la etapa de la enfermedad. Los medicamentos que se usan en la primera etapa tienen poca toxicidad y se administran fácilmente. Cuanto más pronto se identifica la enfermedad, mejores son las probabilidades de curación.

El éxito del tratamiento en la segunda etapa depende de un medicamento que atraviese la barrera hematoencefálica para llegar al parásito. Hay cuatro medicamentos registrados para el tratamiento de la enfermedad del sueño; se facilitan gratis en los países donde esta es endémica.

Tratamiento en la primera etapa

  • Pentamidina: fue descubierta en 1941; se usa para el tratamiento en la primera etapa de la infección por T.b. rhodesiense. A pesar de que causa unos efectos indeseables de cierta consideración, en general es bien tolerada por los pacientes.
  • Suramina: fue descubierta en 1921; se usa para el tratamiento en la primera etapa de la infección por T.b. rhodesiense. Provoca ciertos efectos indeseables en las vías urinarias, así como reacciones alérgicas.

Tratamiento en la segunda etapa

  • Melarsoprol: fue descubierto en 1949; se usa contra las dos formas de la infección. Es un derivado del arsénico y produce muchos efectos colaterales indeseables; el peor es la encefalopatía reactiva (síndrome encefalopático), que puede ser mortal (entre 3% y 10%). Se ha observado un aumento de la resistencia a este medicamento en varios focos, particularmente en el África central.
  • Eflornitina: es una molécula menos tóxica que el melarsoprol y obtuvo el registro en 1990. Solo es eficaz contra T.b. gambiense. El régimen de tratamiento es estricto y difícil de aplicar.
  • En 2009, se introdujo el tratamiento mediante la combinación de nifurtimox y eflornitina, que simplifica el empleo de esta última por comparación con la monoterapia. Por desgracia, no es eficaz contra T.b. rhodesiense. El nifurtimox tiene registro para el tratamiento de la tripanosomiasis americana pero no para la tripanosomiasis africana humana. No obstante, una vez que los ensayos clínicos produjeron los datos de inocuidad y eficacia, su empleo en combinación con la eflornitina se ha aceptado e incluido en la Lista de medicamentos esenciales de la OMS. La Organización distribuye gratuitamente la combinación para este propósito.

La respuesta de la OMS

La OMS ofrece apoyo y asistencia técnica a los programas nacionales de control de esta enfermedad. Una parte importante de la respuesta es la alianza publicoprivada de la OMS con Sanofi-aventis (pentamidina, melarsoprol y eflornitina) y con Bayer AG (suramina y nifurtimox) para proporcionar los medicamentos en forma gratuita a los países donde la enfermedad es endémica. Se ha establecido una red para que los países donantes, las fundaciones privadas, las ONG, las instituciones regionales, los centros de investigación y las universidades participen en la vigilancia y el control y emprendan proyectos de investigación para la obtención de nuevos medicamentos y medios de diagnóstico.

Los objetivos del programa de la OMS son los siguientes:

  • fortalecer y coordinar las medidas de control y procurar que las actividades sobre el terreno sean sostenidas:
  • fortalecer los sistemas de vigilancia existentes;
  • garantizar el acceso al diagnóstico y el tratamiento;
  • apoyar el monitoreo del tratamiento y la farmacorresistencia por medio de la red;
  • crear bases de datos y efectuar el análisis epidemiológico de los datos;
  • llevar a cabo actividades de capacitación;
  • apoyar las investigaciones operativas para mejorar los medios de diagnóstico y tratamiento;
  • promover la colaboración con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en lo concerniente a la tripanosomiasis animal, y con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) con respecto a la lucha antivectorial con moscas esterilizadas por irradiación; la OMS, la FAO y el OIEA, junto con la Unión Africana, promueven el Programa contra la Tripanosomiasis Africana;
  • coordinar y procurar la sinergia de las actividades de lucha antivectorial encabezadas por la campaña panafricana de erradicación de la mosca tsetsé y la tripanosomiasis de la Unión Africana.
Para más información puede ponerse en contacto con:

Centro de prensa de la OMS
Teléfono: +41 22 791 2222
E-mail: mediainquiries@who.int

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