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Disponibilidad y seguridad de la sangre a nivel mundial

Nota descriptiva N°279
Junio de 2015


Datos esenciales

  • Cerca de la mitad de los 108 millones de unidades de sangre que se extraen en el mundo se donan en los países de altos ingresos, donde vive el 18% de la población del planeta. El número de donaciones se ha incrementado casi un 25% desde 2004, cuando se realizaron 80 millones.
  • En los países de ingresos bajos, el 65% de las transfusiones de sangre se realizan a los niños menores de 5 años, mientras que en los países de ingresos altos los pacientes más transfundidos son los mayores de 65 años, con un 76% del total.
  • En los países de ingresos altos, la tasa de donación es de 36,8 por cada 1000 habitantes, mientras que en los de ingresos medios e ingresos bajos es de 11,7 y 3,9, respectivamente.
  • Entre 2004 y 2012 se registró un aumento de 8,6 millones en las unidades de sangre donadas por donantes voluntarios no remunerados. En 73 países, este grupo de donantes suministró más del 90% de las unidades de sangre; sin embargo, en 72 países más del 50% del suministro de sangre lo aportaron familiares o allegados o donantes remunerados.
  • Solo 43 de los 156 países que han presentado datos obtienen productos medicinales derivados del plasma mediante el fraccionamiento de plasma recogido en el propio país, mientras que la mayoría de los 113 países restantes los importan del extranjero.

Organización y políticas nacionales relativas a la transfusión de sangre

Las transfusiones de sangre salvan vidas y mejoran la salud, pero muchos pacientes que necesitan transfusiones no tienen acceso a sangre segura cuando la necesitan. Las infraestructuras y políticas sanitarias nacionales deben incluir el suministro de sangre inocua y adecuada.

La OMS recomienda que los países cuenten con una organización eficaz y redes de suministro integradas para coordinar a nivel nacional todas las actividades relacionadas con la extracción, verificación, tratamiento, almacenamiento y distribución de sangre. El sistema nacional de transfusiones debería estar regido por políticas y marcos legislativos nacionales relativos a la transfusión de sangre para promover la uniformidad de las normas y de la cualidad y la seguridad de la sangre y los productos derivados de la sangre.

Si, en 2004, el 60% de los países tenían una política nacional sobre la sangre, este porcentaje ascendió al 70% en 2012. En conjunto, el 62% de los países cuentan con una legislación específica para la seguridad y la calidad de las transfusiones de sangre:

  • el 81% de los países de ingresos altos;
  • el 60% de los países de ingresos medios, y
  • el 44% de los países de ingresos bajos.

Suministro de sangre

En el mundo se recogen alrededor de 108 millones de unidades de sangre, más de la mitad de ellas en los países de altos ingresos, donde vive el 18% de la población mundial.

En los cerca de 10 000 centros de donación de sangre repartidos en 168 países que notifican sus cifras, se recogen 83 millones de donaciones. El número de donaciones en estos centros de sangre varía según la renta. El promedio anual por centro es de 3100 donaciones en los países de bajos y medios ingresos y de 15 000 en los países de ingresos altos.

Existen marcadas diferencias en el nivel de acceso a la sangre entre los países de ingresos altos y los de ingresos bajos. Para conocer la disponibilidad general de sangre en un país se puede utilizar como indicador la tasa de donación de sangre completa. Esta tasa es de 36,8 donaciones por cada 1000 habitantes en los países de ingresos altos, 11,7 en los de ingresos medios y 3,9 en los de ingresos bajos.

Según los datos disponibles, 75 países recogen menos de 10 donaciones por cada 1000 habitantes; de ellos, 40 se encuentran en la región de África, ocho en las Américas, siete en la Región del Mediterráneo Oriental, seis en Europa, seis en Asia Sudoriental y ocho en el Pacífico Occidental. Todos estos países tienen unos ingresos bajos o medios.

Donantes de sangre

Edad y sexo de los donantes de sangre

De acuerdo con los datos sobre el sexo de los donantes de sangre, las mujeres efectúan el 30% de las donaciones, si bien este porcentaje es muy variable. En 20 de los 111 países que informaron de estas cifras, menos del 10% de las donaciones se recogieron de mujeres.

En los países de ingresos bajos y medios hay, proporcionalmente, más personas jóvenes que donan sangre que en los países de altos ingresos (véase la figura 1). La información demográfica sobre los donantes de sangre es importante para diseñar los programas de selección y hacer un seguimiento de los donantes.

Tipos de donantes de sangre

Hay tres tipos de donantes de sangre:

  • donantes voluntarios no remunerados;
  • familiares o allegados, y
  • donantes remunerados.

Una base estable de donantes voluntarios no remunerados que donan sangre con regularidad permite garantizar un suministro fiable y suficiente de sangre no contaminada. Este es el grupo de donantes más seguro, puesto que son los que tiene la prevalencia más baja de infecciones transmisibles por la sangre. La Resolución WHA63.12 de la Asamblea Mundial de la Salud insta a todos los Estados Miembros a elaborar sistemas nacionales de transfusiones basados en donantes voluntarios no remunerados y a trabajar para alcanzar la autosuficiencia en el suministro.

De acuerdo con los datos recogidos por la OMS, se han registrado aumentos significativos de las donaciones de sangre voluntarias no remuneradas en los países de ingresos bajos y medios:

  • Según la información aportada por 162 países, entre 2004 y 2012 se registró un aumento de 8,6 millones en las unidades donadas por donantes voluntarios no remunerados. El mayor incremento de este grupo de donantes se produjo en el Asia Sudoriental (el 78%) y África (el 51%), mientras que el aumento más acusado en cifras absolutas se registró en el Pacífico Occidental.
  • Setenta y tres países extraen más del 90% de su suministro de sangre de donantes voluntarios no remunerados (38 países de ingresos altos, 26 países de ingresos medios y 9 países de bajos ingresos). De ellos, 60 países obtienen el 100% del suministro (o más del 99%) de donantes voluntarios no remunerados.
  • En 72 países, más del 50% del suministro de sangre sigue dependiendo de las donaciones de familiares o allegados y de donantes remunerados (8 países de ingresos altos, 48 de ingresos medios y 16 de bajos ingresos).
  • En 2012 se siguieron recogiendo donaciones remuneradas en 25 países, que totalizaron cerca de un millón y medio de donaciones.

Análisis de la sangre

La OMS recomienda que toda la sangre donada sea analizada para la detección de infecciones antes de su uso. La sangre debe ser sometida obligatoriamente a pruebas de detección del VIH, de los virus de la hepatitis B y C, y de la sífilis. El cribado de la sangre se debe realizar de acuerdo con los requisitos del sistema de calidad.

  • 25 países no pueden analizar la presencia de una o más de estas infecciones en toda la sangre donada.
  • El suministro irregular de los kits de prueba es uno de los obstáculos más frecuentes para el análisis de las unidades donadas.
  • En los países de ingresos altos, el 97% de los laboratorios que realizan pruebas de cribado de la sangre son supervisados mediante planes de evaluación externa de la calidad, frente a un 33% en los países de ingresos medianos y un 16% en los de ingresos bajos.
  • La prevalencia de infecciones transfusionales en los países de ingresos altos es muy inferior a la de los países de ingresos medios y bajos (véase la tabla 1).
Tabla 1: Prevalencia de las infecciones transmisibles por transfusión en la sangre donada (mediana y rango intercuartil), por grupos de ingresos

VIH HBV HCV
Países de renta alta 0,002% 0,02% 0,02%
(0,0004%-0,02%) (0,008% - 0,24%) (0,004% - 0,22%)
Países de renta media 0,12% 0,64% 0,37%
(0,03% - 0,2%) (0,19% - 2,33%) (0,13% - 0,71%)
Países de renta baja 0,85% 3,59% 1,07%
(0,48% - 2,0%) (2,01% - 6,08%) (0,63% - 1,96%)

Estas diferencias reflejan la variación de la prevalencia entre las personas elegibles para donar sangre, el tipo de donantes (como los donantes de sangre voluntarios y no remunerados de poblaciones de bajo riesgo) y la eficacia del sistema destinado a educar y seleccionar a los donantes.

Tratamiento de la sangre

La sangre recogida en bolsas con anticoagulante se puede almacenar y transfundir a pacientes sin someterla a ninguna modificación, lo que constituiría una transfusión de sangre completa. Sin embargo, se puede utilizar la sangre de manera más eficaz si se separa en sus componentes, tales como los concentrados de eritrocitos o de plaquetas, el plasma y el crioprecipitado. De este modo se pueden satisfacer las necesidades de varios pacientes.

La capacidad de transfundir a los pacientes los diferentes componentes sanguíneos que necesitan todavía es limitada en los países de ingresos bajos: mientras que en los países de ingresos medios y altos se separa en componentes el 80% y el 95% de la sangre donada, respectivamente, en los de ingresos bajos este porcentaje es del 45%.

Suministro de productos medicinales derivados del plasma

En la Resolución WHA63.12 de la Asamblea Mundial de la Salud se insta a los Estados Miembros a establecer, aplicar y apoyar programas de sangre y plasma sostenibles, gestionados eficientemente y coordinados a nivel nacional, de acuerdo con la disponibilidad de recursos, con el fin de alcanzar la autosuficiencia. Es responsabilidad de cada gobierno el garantizar el suministro suficiente y equitativo de los productos medicinales derivados del plasma, como inmunoglobulinas y factores de la coagulación, necesarios para prevenir y tratar diversas afecciones graves que se dan en todas las regiones del mundo.

Cuarenta y tres países (23 de ingresos altos, 18 de ingresos medios y 2 de ingresos bajos) de los 156 que han presentado datos informaron de que habían obtenido la totalidad o parte de su suministro de productos medicinales derivados del plasma mediante el fraccionamiento (a nivel local o mediante contrato) de plasma recogido en el país.

  • En treinta y cinco de estos 43 países, el fraccionamiento del plasma se realizó en el propio país.
  • Ocho de los 43 países enviaron el plasma a otro país para su fraccionamiento.

95 países indican que importan todos los productos medicinales derivados del plasma: 15 países han notificado que no se habían usado productos medicinales derivados del plasma durante el periodo objeto de examen, y tres han señalado que el plasma recogido en el país se había vendido a los fabricantes de esos productos y que se habían comprado productos medicinales derivados del plasma a los proveedores de esos productos en el mercado.

Durante el año se fraccionaron cerca de 10 millones de litros de plasma para la obtención de derivados, de acuerdo con los datos de los 35 países que informaron de ello (22 países de ingresos altos, 12 países de ingresos medios y un país de ingresos bajos, que abarcan una población de 2760 millones de personas). Este fraccionamiento se realizó con alrededor del 50% del plasma obtenido de donaciones de sangre.

Uso clínico de la sangre

El recurso innecesario a la transfusión y las prácticas peligrosas exponen a los pacientes al riesgo de sufrir infecciones y reacciones transfusionales graves. Las transfusiones innecesarias también reducen la disponibilidad de productos sanguíneos para los pacientes que los necesitan.

La OMS recomienda utilizar mecanismos para controlar y mejorar la seguridad del proceso de transfusión, por ejemplo estableciendo comités de transfusión y hemovigilancia en los hospitales.

  • Ciento once países tienen directrices nacionales sobre el uso clínico adecuado de la sangre.
  • Tienen comités de transfusión el 70% de los hospitales que realizan transfusiones en los países de renta alta y alrededor del 50% de los países de renta media y baja.
  • Se realizan auditorías clínicas en el 89% de los hospitales que realizan transfusiones en los países de renta alta y en el 52% en los países de renta media y baja.
  • Tienen sistemas de notificación de los acontecimientos adversos relacionados con las transfusiones el 93% de los hospitales que realizan transfusiones en los países de renta alta y en el 63% en los países de renta media y alta.
  • El 77% de los países de ingresos altos tienen un sistema nacional de hemovigilancia, mientras que solo el 30% de los países de ingresos medios y bajos disponen de él.

Transfusiones de sangre

La distribución por edades de los pacientes transfundidos varía considerablemente en función del país. Por ejemplo, el grupo de pacientes transfundidos con mayor frecuencia en los países de ingresos altos son los mayores de 65 años, con el 76% del total de transfusiones, mientras que en los países de ingresos bajos los niños menores de 5 años reciben el 65%.

En los países de ingresos altos, la transfusión es una intervención que se realiza habitualmente en cirugía cardiovascular, cirugía de trasplantes, traumatismos masivos y el tratamiento de tumores malignos sólidos y neoplasias sanguíneas. En los países de ingresos bajos y medios, se utiliza más a menudo en casos de complicaciones gestacionales y de anemia infantil grave.

Respuesta de la OMS

El riesgo de transmisión de infecciones graves (como las causadas por el VIH y los virus de la hepatitis) debido al uso de sangre no segura y a la escasez crónica de sangre ha hecho que el mundo entero repare en la importancia de la disponibilidad y la seguridad de la sangre. Con el fin de garantizar el acceso universal a sangre y hemoderivados seguros, la OMS ha promovido iniciativas destinadas a mejorar la disponibilidad y la seguridad de la sangre, y recomienda la adopción de la siguiente estrategia integrada:

  • Establecimiento de un sistema nacional de sangre, con servicios de transfusión bien organizados y coordinados, políticas nacionales sobre sangre eficaces, éticas, basadas en pruebas y destinadas a lograr la autosuficiencia y disposiciones legislativas y reglamentaciones oportunas; ese sistema debe permitir disponer de suministros de sangre y hemoderivados en cantidades suficientes para responder a tiempo a las necesidades de los pacientes.
  • Recogida de sangre, plasma y otros hemoderivados de donantes de poblaciones de bajo riesgo, habituales, voluntarios y no remunerados, mediante la mejora de los sistemas de donación, la eliminación paulatina de la donación de familiares y allegados, la supresión de las donaciones remuneradas y una gestión eficaz de los donantes, que incluya actividades de asistencia y asesoramiento.
  • Cribado de calidad garantizada de toda la sangre donada para detectar infecciones transmisibles por transfusión, como VIH, hepatitis B y C y sífilis; realización de pruebas de confirmación de los resultados de todos los donantes que hayan dado positivo para los marcadores de la infección; determinación del grupo sanguíneo y pruebas de compatibilidad, y establecimiento de sistemas para tratar la sangre y obtener hemoderivados (hemoderivados para transfusión y productos medicinales derivados del plasma), según proceda, para responder a las necesidades de atención de salud.
  • Utilización racional de la sangre y los hemoderivados para reducir el número de transfusiones innecesarias y minimizar los riesgos relacionados con la transfusión; empleo de soluciones distintas de la transfusión, siempre que sea posible, y adopción de prácticas clínicas de transfusión seguras e idóneas, incluidas las relativas a la gestión de la sangre del paciente.
  • Aplicación gradual de sistemas de calidad eficaces, que abarquen los siguientes elementos: gestión de la calidad, normas, buenas prácticas de fabricación, documentación, capacitación de todo el personal y evaluación de la calidad.

A través de su programa de Seguridad de las Transfusiones Sanguíneas, la OMS ayuda a los países a elaborar de sistemas nacionales de transfusiones para garantizar el acceso rápido a sangre y productos sanguíneos seguros en cantidades suficientes, así como para establecer prácticas correctas de transfusión que permitan satisfacer las necesidades de los pacientes. En el marco del programa se ofrecen orientaciones normativas y asistencia técnica a los países para asegurar el acceso universal a sangre y productos sanguíneos seguros y para que puedan tener un suministro autosuficiente mediante donantes voluntarios no remunerados y avanzar hacia la cobertura sanitaria universal.


Fuentes de los datos: los datos y las cifras que figuran en el presente documento provienen de los informes presentados por 100 países a la base mundial de datos (de la OMS) sobre seguridad de la sangre (BMDSS) en 2012. A fin de ofrecer una perspectiva más completa de la situación mundial, se han utilizado datos de 2010 y 2011 presentados por 11 y por 68 países, respectivamente, debido a que no se dispone de datos actuales sobre ellos. En conjunto, las respuestas recibidas de los 179 países incluidos representan el 98,6% de la población mundial.

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