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El radón y sus efectos en la salud

Nota descriptiva Nº 291
Octubre de 2014


Datos y cifras

  • El radón es un gas radiactivo de origen natural, que tiende a concentrarse en interiores, como en viviendas y lugares de trabajo.
  • El radón es la segunda causa más importante de cáncer de pulmón después del tabaco.
  • Se estima que la proporción de los casos de cáncer de pulmón atribuibles al radón con respecto al total varía entre un 3% y un 14%, en función de la concentración media de radón en el país correspondiente.
  • La probabilidad de que el radón provoque cáncer de pulmón es mayor en los fumadores, mientras que entre quienes no han fumado nunca constituye la principal causa de cáncer de pulmón.
  • No se conoce un umbral por debajo del cual la exposición al radón no suponga ningún riesgo. Cuanto menor sea la concentración de radón en una vivienda, menor será el riesgo de cáncer de pulmón.

¿Qué es el radón?

El radón es un gas de origen natural. No tiene olor, color ni sabor. El radón se produce a partir de la desintegración radiactiva natural del uranio, que está presente de forma natural en suelos y rocas. El radón también puede estar presente en el agua.

El radón emana fácilmente del suelo y pasa al aire, donde se desintegra y emite partículas radiactivas. Al respirar e inhalar esas partículas, estas se depositan en las células que recubren las vías respiratorias, donde pueden dañar el ADN y provocar cáncer de pulmón.

Al aire libre, el radón se diluye rápidamente, tiene concentraciones muy bajas y no suele representar ningún problema. La concentración media1 de radón al aire libre varía entre 5 Bq/m3 y 15 Bq/m3. En cambio, en espacios cerrados, las concentraciones de radón son más elevadas, en especial en lugares como minas, cuevas y plantas de tratamiento de aguas, donde se registran los niveles más altos. En las viviendas, las concentraciones de radón oscilan entre <10 Bq/m3 y 10.000 Bq/m3.

Efectos del radón para la salud

El radón es la segunda causa más importante de cáncer de pulmón después del tabaco. Se estima que la proporción de los casos de cáncer de pulmón atribuibles al radón con respecto al total varía entre un 3% y un 14%, en función de la concentración media de radón en el país correspondiente.

La primera vez que se detectó un aumento en la tasa de cáncer de pulmón fue entre trabajadores de minas de uranio expuestos a altas concentraciones de gas radón. Además, hay estudios realizados en Europa, América del Norte y China que confirman que incluso en concentraciones bajas, como las que se encuentran en las viviendas, el radón también entraña riesgos para la salud y contribuye considerablemente a la aparición de cáncer de pulmón en todo el mundo.

El riesgo de cáncer de pulmón aumenta en un 16% con cada incremento de 100 Bq/m3 en la concentración media de radón a largo plazo. La relación dosis-respuesta es lineal, es decir, el riesgo de cáncer de pulmón aumenta de manera proporcional al aumento de la exposición al radón.

La probabilidad de que el radón provoque cáncer de pulmón es mayor en personas que fuman. De hecho, se estima que el riesgo asociado al radón que corre un fumador es 25 veces superior que en el caso de los no fumadores. Hasta la fecha, no se ha determinado que haya riesgo de otro tipo de cáncer.

El radón en las viviendas

La mayor exposición al radón suele producirse en el hogar. La concentración de radón en una vivienda depende de:

  • la cantidad de uranio que contienen las rocas y el terreno del subsuelo;
  • las vías que el radón encuentra para filtrarse en las viviendas; y
  • la tasa de intercambio de aire entre el interior y el exterior, que depende del tipo de construcción, los hábitos de ventilación de sus habitantes y la estanqueidad del edificio.

Por lo general, El radón suele alcanzar concentraciones más elevadas en los sótanos, bodegas y otras zonas estructurales que están en contacto directo con el terreno. El radón se filtra en las casas a través de grietas en los suelos o en la unión del piso con las paredes, espacios alrededor de las tuberías o cables, pequeños poros que presentan las pareces construidas con bloques de hormigón huecos, o por los sumideros y desagües.

Las concentraciones de radón pueden variar entre casas adyacentes, y dentro de una misma casa, de un día para otro o, incluso, de una hora para otra. La concentración de radón en las viviendas puede medirse de un modo sencillo y económico. Debido a esas fluctuaciones, es preferible calcular la concentración media anual en el aire de interiores, midiendo las concentraciones de radón al menos durante tres meses. Ahora bien, las mediciones han de llevarse a cabo con arreglo a los protocolos nacionales, a fin de garantizar su uniformidad y su fiabilidad a la hora de tomar decisiones.

Reducción de la concentración de radón en las viviendas

Existen métodos probados, duraderos y costoeficaces para prevenir la filtración de radón en viviendas de nueva construcción y reducir su concentración en las viviendas existentes. Al construir un edificio, hay que tener en cuenta la prevención de la exposición al radón, sobre todo en zonas geológicas con alta concentración de este gas. En muchos países de Europa y en los Estados Unidos, en las edificaciones nuevas, se adoptan medidas de protección de forma sistemática y en algunos países es, incluso, obligatorio.

Las concentraciones de radón en las viviendas pueden reducirse del modo siguiente:

  • mejorando la ventilación del forjado;
  • instalando un sistema de exacción mecánica del radón en el sótano, el forjado o la solera;
  • evitando que el radón se filtre desde el sótano hasta las habitaciones;
  • sellando el piso y las paredes; y
  • mejorando la ventilación de la vivienda.

Los sistemas pasivos de mitigación pueden reducir los niveles de radón en interiores al menos en un 50%. Si además, se utiliza un sistema de ventilación de radón esos niveles pueden descender aún más.

Presencia de radón en el agua potable

En muchos países, el agua potable proviene de fuentes subterráneas como manantiales o pozos, que normalmente tienen concentraciones mucho más altas de radón que el agua de superficie de ríos, pantanos y lagos.

Hasta la fecha, en los estudios epidemiológicos realizados no se ha encontrado ninguna relación entre la presencia de radón en el agua potable y un mayor riesgo de cáncer de estómago. El radón que está disuelto en el agua potable puede pasar al aire de los espacios interiores. Normalmente, la cantidad de radón que se inhala al respirar es mayor que la que se ingiere al beber.

Las Guías de la OMS para la calidad del agua potable (2011) recomiendan que los niveles para realizar pruebas de concentración de radón en el agua potable se establezcan en función del nivel nacional de referencia para la concentración de radón en el aire. En los casos en que se prevea una concentración elevada de radón en el agua potable, conviene medir las concentraciones de radón. Existen técnicas sencillas y eficaces para reducir la concentración de radón en el suministro de agua potable mediante aireación o el uso de filtros de carbón activo granular.

Respuesta de la OMS

En 2009, la OMS publicó el Manual de la OMS sobre el radón en interiores: una perspectiva de salud pública, que ofrece propuestas normativas destinadas a reducir los riesgos para la salud derivados de la exposición al radón en las viviendas del modo siguiente:

  • proporcionando información sobre las concentraciones de radón en interiores y los riesgos conexos para la salud;
  • implantando programas nacionales contra el radón para reducir el riesgo general de la población y el riesgo individual de las personas que viven en entornos con concentraciones elevadas de radón;
  • estableciendo un nivel de referencia medio anual nacional de 100 Bq/m3. Cuando ese nivel nacional no pueda alcanzarse debido a las condiciones específicas de cada país, el nivel que se establezca no debería superar los 300 Bq/m3;
  • incluyendo medidas destinadas a prevenir los efectos del radón en los códigos de construcción, a fin de reducir la concentración de radón en las viviendas de nueva edificación, y en los programas contra el radón para garantizar que los niveles sean inferiores a los niveles nacionales de referencia; y
  • estableciendo protocolos de medición del radón para velar por la calidad y la reproductibilidad de las mediciones.

Esas recomendaciones se ajustan a las Normas Básicas Internacionales de Seguridad (2014) y a la guía de seguridad del OIEA sobre el radón (2014), ambas copatrocinadas por la OMS.


Notas a pie de página

1 La radiactividad se mide en becquerelios (Bq). Un becquerelio corresponde a la transformación (desintegración) de un núcleo atómico por segundo. La concentración de radón en el aire se mide por el número de transformaciones por segundo en un metro cúbico de aire (Bq/m3).

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