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Nota descriptiva N°294
Diciembre de 2005

Haemophilus influenzae tipo B (Hib)

Se estima que la bacteria Haemophilus influenzae tipo b, o Hib, es responsable de unos tres millones de enfermedades graves y de unas 386 000 defunciones anuales, en su mayoría debidas a meningitis y neumonía. Casi todas las víctimas tienen menos de cinco años, y los más vulnerables son los niños de entre 4 y 18 meses.

En los países en desarrollo, en los que se concentran la mayor parte de las defunciones por Hib, la neumonía es responsable de más muertes que la meningitis. Aun así, la meningitis por Hib es también un problema grave en esos países, con tasas de mortalidad varias veces superiores a las de los países desarrollados; entre el 15% y el 35% de los supervivientes quedan con discapacidades permanentes como retraso mental o sordera. En contra de lo que su nombre podría dar a entender, Haemophilus influenzae no causa la gripe o influenza.

El dilema de la infección por Hib

La infección por Hib se puede prevenir (se dispone de vacunas muy eficaces desde principios de la década de 1990); sin embargo, cada año mata a cientos de miles de niños.

Los dos principales obstáculos a la prevención de la infección por Hib son la falta de información y la falta de dinero. La falta de información se debe en gran medida a la dificultad de diagnosticar la infección, que se cobra la mayoría de sus víctimas sin siquiera haber sido identificada. Además, la vacuna contra Hib es más cara que las vacunas infantiles clásicas: al precio ofrecido en 2005 a los países de ingresos más bajos, su coste es unas siete veces mayor que el de la vacunación completa contra el sarampión, la poliomielitis, la tuberculosis, la difteria, el tétanos y la tos ferina.

Estos dos factores colocan a muchos países en desarrollo en una situación difícil. Antes de decidir si incorporan una vacuna más costosa a sus programas de vacunación para menores de un año, esos países desean tener datos sobre la magnitud de la infección por Hib y los daños que causa. Además, es probable que necesiten ayuda económica externa si deciden ofrecer la vacunación contra Hib.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce la existencia de estos obstáculos y recomienda la vacuna contra Hib «allí donde los recursos permiten su uso y la carga de la enfermedad está determinada». En iniciativas recientes de la OMS y otras organizaciones sanitarias internacionales se han incluido programas orientados a ayudar a los países a determinar la verdadera carga de morbilidad que representa la infección por Hib y a idear modos de acceder a la vacuna.

Carga de la infección por Hib y vacunación en países industrializados

Los países industrializados, que cuentan con avanzados sistemas de vigilancia sanitaria, hace ya 50 años que tomaron conciencia de la amenaza que representa Hib. Antes de que se iniciaran los programas de vacunación a principios de la década de 1990, se demostró que era la principal causa de meningitis bacteriana en casi todos los países en los que se realizaron estudios adecuados, como Australia, Canadá, Finlandia, los Países Bajos, Suecia y los Estados Unidos. (La tasa de neumonía por Hib de los países desarrollados no estaba clara, aunque se consideraba menos frecuente que la meningitis, al contrario que en el mundo en desarrollo.) En la actualidad, la vacunación sistemática ha eliminado casi por completo la infección por Hib en los países industrializados.

Cobertura actual de la vacuna

A finales de 2004, 89 países ofrecían la vacunación de los menores de un año contra Hib, de los que dos la dispensaban en partes de su territorio. En el año 2003, el 92% de la población de los países desarrollados estaba vacunada contra Hib. En los países en desarrollo, la cobertura de vacunación era del 42%, y del 8% en los países menos adelantados (la mayoría de los cuales se encuentran en el África subsahariana). La incidencia de infección por Hib en Asia Sudoriental ha sido objeto de debate, y el uso de la vacuna es muy bajo en la región. Malasia, primer país asiático en introducirla, inició un programa regular de vacunación contra Hib en 2002.

Una infección oculta

Hib se halla habitualmente en las fosas nasales y la garganta de individuos sanos que viven en regiones en las que no se lleva a cabo la vacunación. Casi todos los niños no vacunados están expuestos a Hib antes de los cinco años. La bacteria se propaga por gotitas exhaladas. Ocasionalmente, Hib puede invadir el torrente sanguíneo y causar infecciones y enfermedades en otras partes del organismo, como las meninges (membranas que envuelven el cerebro y la médula espinal), donde causan meningitis, y los pulmones, donde son responsables de neumonías.

A diferencia del sarampión, la poliomielitis o la difteria, Hib no causa una enfermedad concreta, y la única con la que se lo pueda identificar. Las formas más mortíferas de la infección por Hib son la neumonía y la meningitis, pero estas enfermedades pueden tener otros orígenes y presentar el mismo cuadro clínico, se deban a Hib o a otra causa. En casos menos frecuentes, Hib es responsable de complicaciones potencialmente mortales en niños pequeños, como artritis séptica (inflamación de las articulaciones) y septicemia (infección de la sangre), que pueden obedecer también a otras causas. Y provoca a veces epiglotitis (inflamación potencialmente mortal del cartílago flexible que cubre la abertura que queda entre las cuerdas vocales al tragar).

Los médicos que tratan a niños con neumonía o meningitis suelen responder rápidamente con antibióticos en un intento de salvar vidas. Sin embargo, para confirmar un caso de infección por Hib es preciso tomar muestras de la persona afectada (una muestra de sangre en caso de neumonía y de líquido cefalorraquídeo por punción lumbar en caso de meningitis) y, a partir de ellas, aislar la bacteria en laboratorio. El proceso es difícil incluso para laboratorios avanzados. En los países en desarrollo es probable que estas pruebas no se lleven nunca a cabo, que los laboratorios no las realicen correctamente, o que la presencia de Hib quede enmascarada porque se hayan administrado antibióticos antes de tomar las muestras.

Por tratarse de una enfermedad oculta, a menudo se infravalora el impacto de la infección por Hib. Los estudios demuestran que, en algunos países en desarrollo, los profesionales médicos no están informados sobre Hib o lo asocian sólo a la meningitis, cuando lo cierto es que en esos países la neumonía por Hib es cinco veces más frecuente. En 2004, la Alianza Mundial para Vacunas e Inmunización (GAVI) afirmó que la carga de morbilidad de Hib «no se conoce bien».

Instrumentos para evaluar la incidencia de la infección por Hib

En grandes estudios poblacionales sobre la carga de morbilidad se registraron tasas de meningitis por Hib de entre 20 y 60 casos por 100 000 menores de 5 años en los Estados Unidos (antes de que se iniciara la vacunación), de entre 40 y 60 por 100 000 en el África subsahariana, y de entre 10 y 40 por 100 000 en América Latina y Europa occidental.

La mayoría de los estudios procedentes de Asia y Europa oriental mostraron tasas mucho más bajas, inferiores a 10 casos por 100 000. Pero estudios basados en la introducción de la vacuna contra Hib en poblaciones de Lombok (Indonesia) y Dhaka (Bangladesh) llevaron a un grupo de expertos de la OMS a concluir en 2004 que «en ambos estudios, la incidencia de meningitis por Hib era mayor que la que podía medirse mediante la vigilancia basada en casos confirmados por laboratorios». En las encuestas sobre Hib se tiende a utilizar las estadísticas de meningitis más que las de neumonía porque es mucho más probable que se diagnostique correctamente la meningitis por Hib.

En los últimos tiempos se ha descubierto que los estudios sobre introducción de vacunas son un método eficaz para estimar la carga de la infección por Hib. En ellos se administra la vacuna a una población y se determina el descenso del número de casos de meningitis, de neumonía o de ambas por comparación con las cifras anteriores a la vacunación. Estudios de este tipo se han llevado a cabo en Chile, Colombia, Gambia, Indonesia, Uruguay y otros países. En Gambia, la incidencia anual de meningitis descendió desde más de 200 por 100 000 a 21 por 100 000 en 12 meses, y en la actualidad la enfermedad ha desaparecido casi por completo. En Colombia, los casos de meningitis bacteriana aguda descendieron un 40% en un año.

La OMS y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos han desarrollado un «Instrumento de evaluación rápida» para que los países puedan calcular la magnitud de la infección por Hib mediante el estudio de historias clínicas hospitalarias, tasas de mortalidad en la niñez o tasas de mortalidad por neumonía. Ha resultado eficaz en muchas regiones, pero la OMS está estudiando adaptarlo o revisarlo de acuerdo con las diferencias de diagnóstico de la infección por Hib en Europa oriental y Asia, con objeto de que pueda utilizarse en estas regiones.

Tratamiento

El tratamiento de la infección por Hib consiste en un ciclo mantenido e intensivo de antibióticos, pero no siempre es accesible a las poblaciones pobres de los países en desarrollo.

La resistencia de Hib a varios de los antibióticos más baratos, pero eficaces, suscita una preocupación cada vez mayor que, a su vez, contribuye a impulsar la ampliación de la cobertura vacunal.

Calendario y coste de la vacunación

Las vacunas conjugadas contra Hib, administradas por vía intramuscular, son muy eficaces y casi no tienen efectos secundarios. Generalmente se administran tres dosis durante el primer año de vida, empezando hacia las seis semanas de vida. En algunos países se ofrece también una dosis de recuerdo entre los 12 y los 18 meses, aunque podría no ser necesario en los países en los que la incidencia de la infección por Hib es alta durante el primer año, como en África o América Latina. Es cada vez más frecuente que la vacuna contra Hib se administre como parte de vacunas combinadas que pueden incluir también protección frente a la difteria, el tétanos, la tos ferina y la hepatitis B.

Tal y como se suministra a los países en desarrollo, la vacuna contra Hib cuesta en torno a US$ 7 por niño para las tres dosis recomendadas. (Por el contrario, el ciclo completo de cada una de las seis vacunas clásicas administradas a los niños en los países en desarrollo —contra el sarampión, la poliomielitis, la difteria, la tos ferina, el tétanos y la tuberculosis— cuesta en torno a US $1.)

Avances hacia la asequibilidad

La GAVI ha desvelado una estrategia encaminada a ampliar la cobertura de la vacunación contra Hib en las 75 naciones más pobres del mundo y centrada en una financiación externa que, al cabo de cinco años, dará paso a la sostenibilidad financiera en estos países, muy probablemente por medio de disposiciones adoptadas de común acuerdo por gobiernos y donantes a largo plazo. En mayo de 2005, la GAVI adjudicó la Iniciativa Hib a un consorcio en el que participan la Johns Hopkins University (JHU), la London School of Hygiene & Tropical Medicine (LSHTM), los CDC y la OMS. Dicha iniciativa proporcionará a los países ayuda investigadora y técnica para analizar y clarificar la conveniencia de introducir la vacuna contra Hib.

¿Qué está haciendo la OMS?

En 1998, la OMS señaló: «En todos los lugares en los que se han realizado estudios concienzudos se ha comprobado que Hib es una causa importante de meningitis infantil y uno de los principales responsables de neumonías bacterianas en la niñez. Habida cuenta de la seguridad y Ia eficacia de las vacunas conjugadas contra Hib, éstas deberían incluirse en los programas de vacunación sistemática de menores de un año, de acuerdo con las capacidades y prioridades nacionales. En las regiones geográficas en las que no se conozca con exactitud la carga de la infección por Hib será preciso esforzarse por determinar la magnitud del problema».

La OMS es un participante activo de la Iniciativa Hib de la GAVI que ayudará a los países a decidir si la introducción de la vacuna contra Hib es una prioridad de salud pública y, en caso de que lo sea, a llevarla a cabo de forma sostenible.

La Visión y Estrategia Mundial de Inmunización (GIVS), desarrollada por la OMS, el UNICEF y asociados, tiene entre sus objetivos «fortalecer el actual sistema de inmunización para que pueda incrementar al máximo la dispensación de las vacunas disponibles en la actualidad, así como de las subutilizadas o nuevas y de otras tecnologías», incluida la vacuna contra Hib. La GIVS incorpora también el objetivo de la GAVI por el que «para 2005, el 50% de los países más pobres con cargas de morbilidad elevadas y sistemas de entrega adecuados deberán haber introducido la inmunización contra Hib».

Para más información puede ponerse en contacto con:

Melinda Henry
Departamento de Inmunización, Vacunas y Productos Biológicos, OMS, Ginebra
Teléfono: +41 22 791 2535
Fax: +41 22 791 4858
e-mail: henrym@who.int

WHO Media centre
Teléfono: +41 22 791 2222
e-mail: mediainquiries@who.int