Centro de prensa

Tabaco

Nota descriptiva n.° 339
Marzo de 2013


Datos y cifras

  • El tabaco mata hasta a la mitad de sus consumidores.
  • El tabaco mata cada año a casi 6 millones de personas, de las que más de 5 millones son consumidores del producto y más de 600.000 son no fumadores expuestos al humo de tabaco ajeno. A menos que se tomen medidas urgentes, la cifra anual de muertes podría ascender a más de 8 millones para 2030.
  • Casi el 80% de los mil millones de fumadores que hay en el mundo viven en países de ingresos bajos o medios.
  • El consumo de productos de tabaco está aumentando en todo el mundo, aunque está disminuyendo en algunos países de ingresos altos y medios-altos.

Una de las principales causas de defunción, enfermedad y empobrecimiento

El tabaco es una de las mayores amenazas para la salud pública que ha tenido que afrontar el mundo. Mata a casi 6 millones de personas al año, de las cuales más de 5 millones son consumidores directos y más de 600.000 son no fumadores expuestos al humo ajeno. Cada seis segundos, aproximadamente, muere una persona a causa del tabaco, lo que representa una de cada 10 defunciones de adultos. En última instancia, hasta la mitad de los consumidores actuales podrían morir por una enfermedad relacionada con el tabaco.

Casi el 80% de los más de mil millones de fumadores que hay en el mundo viven en países de ingresos bajos o medios, donde es mayor la carga de morbilidad y mortalidad asociada al tabaco.

Los consumidores de tabaco que mueren prematuramente privan a sus familias de ingresos, aumentan el costo de la atención sanitaria y dificultan el desarrollo económico.

En algunos países, los niños de los hogares pobres trabajan con frecuencia en el cultivo de tabaco para aumentar los ingresos familiares. Esos niños son especialmente vulnerables a la enfermedad del tabaco verde, producida por la nicotina que absorbe la piel cuando se manipulan hojas de tabaco húmedas.

El tabaco mata lentamente

Debido al desfase de varios años entre el momento en que la gente empieza a consumir tabaco y la aparición de problemas de salud, la epidemia de enfermedades y muertes relacionadas con el tabaco no ha hecho más que empezar.

El tabaco causó cien millones de defunciones en el siglo XX. Si se mantiene la tendencia actual, en el siglo XXI provocará unos mil millones de defunciones.

Sin control, las defunciones relacionadas con el tabaco aumentarán hasta más de ocho millones al año para 2030. Más del 80% de esas muertes se producirán en países de ingresos bajos y medios.

Un producto que mata progresivamente

Debido al desfase de varios años entre el momento en que la gente empieza a consumir tabaco y la aparición de problemas de salud, la epidemia de enfermedades y muertes relacionadas con el tabaco no ha hecho más que empezar.

El tabaco causó cien millones de muertes en el siglo XX. Si se mantiene la tendencia actual, en el siglo XXI se registrarán hasta mil millones de muertes.

Si no se les pone freno, las muertes relacionadas con el tabaco aumentarán hasta más de ocho millones al año para 2030. Más del 80% de esas muertes se producirán en los países de ingresos bajos y medios.

La vigilancia es crucial

Un seguimiento eficaz permite determinar la amplitud y el carácter de la epidemia de tabaquismo y la mejor manera de adaptar las políticas. Solo 49 países, que representan poco más de la mitad de la población mundial, hacen un seguimiento del consumo de tabaco, para lo cual realizan sistemáticamente, cada cinco años, encuestas representativas entre jóvenes y adultos de todo el país.5

El humo ajeno mata

Humo ajeno es el que llena restaurantes, oficinas y otros espacios cerrados cuando la gente quema productos de tabaco como cigarrillos, bidis y pipas de agua. El humo del tabaco contiene más de 4.000 productos químicos, de los cuales se sabe que al menos 250 son nocivos, y más de 50 causan cáncer.

No hay un nivel seguro de exposición al humo de tabaco ajeno.

  • En los adultos, el humo ajeno causa graves trastornos cardiovasculares y respiratorios, en particular coronariopatías y cáncer de pulmón. Entre los lactantes causa muerte súbita. En las mujeres embarazadas ocasiona bajo peso ponderal del recién nacido.
  • Casi la mitad de los niños respiran normalmente aire contaminado por humo de tabaco en lugares públicos.
  • Más del 40% de los niños tienen al menos un progenitor que fuma.2
  • El humo de tabaco ajeno causa más de 600.000 muertes prematuras cada año.2
  • En 2004, los niños representaron el 28% de las defunciones atribuibles al humo de tabaco ajeno.2

Todas las personas deberían poder respirar aire sin humo. Las leyes contra el humo protegen la salud de los no fumadores, son bien acogidas, no perjudican a los negocios y animan a los fumadores a dejar de fumar.

Menos del 11% de la población mundial está protegida por leyes nacionales integrales sobre espacios sin humo.5

El número de personas protegidas contra el humo de tabaco ajeno se duplicó con creces de 354 millones en 2008, a 739 millones en 2010

Los consumidores de tabaco necesitan ayuda para dejarlo

Diversos estudios revelan que pocas personas comprenden los riesgos específicos para la salud que entraña el consumo de tabaco. Por ejemplo, un estudio realizado en China en 2009 reveló que sólo un 38% de los fumadores sabía que el tabaco provocaba cardiopatía coronaria, y sólo un 27% sabía que ocasionaba accidentes cerebrovasculares.

La mayoría de los fumadores que conocen los peligros del tabaco desean dejarlo. El asesoramiento y la medicación pueden duplicar con creces la probabilidad de que un fumador que desea abandonar el tabaco lo consiga.

Sólo 19 países, que representan el 14% de la población mundial, disponen de servicios nacionales integrales para ayudar a los consumidores a dejar de fumar.5

En el 28% de los países de bajos ingresos y en el 7% de los países de medianos ingresos no hay ningún tipo de asistencia para dejar de fumar.

Las advertencias gráficas funcionan

Las advertencias textuales y gráficas impactantes (en especial las que incluyen imágenes) permiten reducir el número de niños que empiezan a fumar y aumentar el número de fumadores que dejan el tabaco.13

Las advertencias gráficas pueden persuadir a los fumadores de que protejan la salud de los no fumadores fumando menos en el interior de las viviendas y evitando fumar cerca de los niños. Los estudios llevados a cabo tras implantarse las advertencias gráficas en el Brasil, Canadá, Singapur y Tailandia muestran sistemáticamente que esas advertencias promueven considerablemente la sensibilización de las personas respecto de los peligros del consumo de tabaco.5

Las campañas en los medios de información también pueden reducir el consumo de tabaco alentando a la gente para que proteja a los no fumadores y convenciendo a los jóvenes para que abandonen el tabaco.

Solo 19 países, que representan el 15% de la población mundial, aplican las prácticas óptimas relativas a las advertencias gráficas, que comprenden la inclusión de advertencias en el idioma local y la exigencia de que ocupen, en promedio, al menos la mitad del anverso y el reverso de los paquetes de cigarrillos. Ningún país de bajos ingresos satisface esos requisitos. La mayoría de ellos son países de ingresos bajos o medios. En 42 países, que representan el 42% de la población mundial, las advertencias gráficas tienen carácter obligatorio.5

Más de 1.900 millones de personas, o sea el 28% de la población mundial, vive en los 23 países que en los dos últimos años han realizado al menos una campaña intensiva contra el tabaco en los medios de comunicación.5

La prohibición de la publicidad reduce el consumo

La prohibición de la publicidad, la promoción y el patrocinio del tabaco puede reducir el consumo.

  • La prohibición general de todas las formas de publicidad, promoción y patrocinio del tabaco permitiría reducir el consumo de tabaco en un 7%, aproximadamente, como media, si bien en algunos países se podría lograr una disminución de hasta el 16%.
  • Solo 19 países, que representan el 6% de la población mundial, han prohibido completamente todas las formas de publicidad, promoción y patrocinio del tabaco.
  • Aproximadamente el 38% de los países carecen de restricciones, o sólo tienen restricciones mínimas, de todas las formas de publicidad, promoción y patrocinio del tabaco.

Los impuestos desalientan el consumo de tabaco

Los impuestos al tabaco son el medio más eficaz para reducir el consumo, especialmente entre los jóvenes y los pobres. Un 10% de aumento de esos impuestos reduce el consumo de tabaco aproximadamente un 4% en los países de ingresos altos y un 8% en los países de ingresos bajos o medios.

Sólo 27 países, que representan menos del 8% de la población mundial, tienen impuestos sobre el tabaco que superan el 75% del precio al por menor.

A tenor de los datos disponibles, los ingresos fiscales son, en promedio, 154 veces mayores que los gastos en actividades de control del tabaco.

Respuesta de la OMS

La OMS está determinada a luchar contra la epidemia de tabaco. El Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco entró en vigor en febrero de 2005. Desde entonces, se ha convertido en uno de los tratados más ampliamente respaldados en la historia de las Naciones Unidas y ha sido suscrito por 176 Partes, que representan el 88% de la población mundial. Este Convenio, el instrumento más importante la OMS para el control del tabaco, es un hito en la promoción de la salud pública. Es un tratado basado en pruebas científicas que reafirma el derecho de las personas al nivel más alto posible de salud, establece perspectivas jurídicas para la cooperación sanitaria internacional y fija criterios rigurosos en lo relativo al cumplimiento.

En 2008, la OMS adoptó un conjunto de medidas prácticas y eficaces en relación con sus costos, a fin de intensificar la aplicación de las disposiciones del Convenio Marco de la OMS sobre el terreno. Esas medidas, consideradas como opciones buenas y óptimas para reducir el consumo de tabaco, se reúnen en el conjunto MPOWER. Cada una corresponde por lo menos a una disposición del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco.

Las seis medidas MPOWER son los siguientes:

  • Vigilar el consumo de tabaco y las medidas de prevención
  • Proteger a la población del humo de tabaco
  • Ofrecer asistencia a las personas que deseen dejar de fumar
  • Advertir de los peligros del tabaco
  • Hacer cumplir las prohibiciones sobre publicidad, promoción y patrocinio
  • Aumentar los impuestos al tabaco.
Para mayor información, favor de contactar:

WHO Media centre
Teléfono: +41 22 791 2222
E-mail: mediainquiries@who.int

Compartir