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Teniasis y cisticercosis

Nota descriptiva
Marzo de 2017


Datos y cifras

  • La teniasis es una infección intestinal provocada por la tenia adulta.
  • Hay tres especies que la causan en el ser humano: Taenia solium, Taenia saginata y Taenia asiatica, si bien solamente T. solium causa problemas graves de salud.
  • La teniasis por T. Solium se transmite al ser humano a través de la ingestión de quistes larvarios de tenia (cisticercos) presentes en la carne de cerdo poco cocinada.
  • Los portadores humanos de tenias excretan los huevos en las heces y contaminan el medio ambiente cuando defecan al aire libre.
  • El ser humano también se puede infectar por huevos de T. solium al ingerir agua o alimentos contaminados o a consecuencia de una mala higiene.
  • Tras su ingestión, los huevos de T. solium se transforman en larvas en varios órganos del organismo. Cuando alcanzan el sistema nervioso central pueden causar síntomas neurológicos (neurocisticercosis), en particular epilepsia.
  • T. solium es la causa del 30% de los casos de epilepsia en muchas zonas endémicas donde hay cerdos en libertad cerca de donde viven las personas.
  • Más del 80% de los 50 millones de personas afectadas en el mundo por epilepsia viven en países de ingresos bajos y medianos bajos.
  • Existen diversas medidas de lucha contra estos parásitos, que se aplican en función del contexto y los recursos de cada país.

Transmisión y carga de enfermedad

La teniasis es una infección intestinal provocada por tres especies de cestodos: Taenia solium (tenia del cerdo), Taenia saginata (tenia del vacuno) y Taenia asiatica.

El ser humano se infecta por T. saginata o por T. asiatica cuando consume, respectivamente, carne de vacuno o hígado de cerdo que no se han cocinado adecuadamente, pero la teniasis por estas dos especies tiene poca repercusión en la salud humana. Por tanto, esta nota descriptiva trata solamente sobre la transmisión de T. solium y sobre sus consecuencias para la salud.

La infección por T. solium se produce cuando las personas consumen carne infectada de cerdo cruda o poco cocinada. Los huevos de tenia se excretan con las heces y pueden infectar a los cerdos. En el ser humano, la infección por T. solium causa pocos síntomas. Sin embargo, además de infectar a los cerdos, esta tenia puede transmitirse al ser humano si se ingiere y sus larvas pueden infectar los tejidos (cisticercosis humana), pudiendo causar efectos devastadores para la salud.

Las larvas, que se denominan cisticercos, se pueden desarrollar en los músculos, la piel, los ojos y el sistema nervioso central. La formación de quistes en el cerebro se conoce como neurocisticercosis y puede producir cefaleas graves, ceguera, convulsiones, epilepsia y muerte. La neurocisticercosis es la causa prevenible de epilepsia más frecuente en el mundo, y se calcula que produce el 30% de los casos en los países donde esta parasitosis es endémica.

La cisticercosis afecta principalmente a la salud y el sustento de las comunidades rurales de los países en desarrollo de África, Asia y América Latina. Otras de sus consecuencias son la reducción del valor de mercado del ganado vacuno y porcino y el peligro que supone el consumo de carne de cerdo. En 2015, el Grupo epidemiológico de referencia sobre la carga de enfermedades de transmisión alimentaria señaló que T. solium es una de las principales causas de muerte por dichas enfermedades y la responsable de la pérdida de 2,8 millones de años de vida ajustados en función de la discapacidad. De acuerdo con los datos disponibles sobre la prevalencia de la epilepsia, se estima que entre 2,56 y 8,30 millones de personas padecen neurocisticercosis, sumando los casos sintomáticos y los asintomáticos.

En 2010, la OMS añadió la cisticercosis por T. solium a la lista de las principales enfermedades tropicales desatendidas y estableció una hoja de ruta con dos objetivos: elaborar una estrategia validada para combatir y erradicar la teniasis/cisticercosis por T. solium y ampliar las intervenciones para lograrlo en algunos países de aquí a 2020.

Síntomas

La teniasis por T. solium, T. saginata o T. asiatica se caracteriza generalmente por síntomas leves e inespecíficos. Puede cursar con dolor abdominal, náuseas, diarrea o estreñimiento, que aparecen alrededor de 8 semanas después de ingerir carne que contiene cisticercos, una vez que la tenia se ha desarrollado completamente en el intestino.

Estos síntomas pueden permanecer hasta que la tenia muere después de haber sido tratada (en caso contrario, puede vivir durante muchos años). Se considera que, sin tratamiento, la infección con T. solium suelen persistir de dos a tres años.

En el caso de la cisticercosis por T. solium, el periodo de incubación es variable, y las personas infectadas pueden permanecer asintomáticas durante años.

En algunas regiones endémicas (en particular, de Asia), la infección produce nódulos (pequeños bultos que se perciben con el tacto) visibles o palpables bajo la piel (a nivel subcutáneo). La neurocisticercosis se asocia a diversos síntomas y signos, dependiendo del número, tamaño, estadio y localización de las lesiones y de la respuesta inmunitaria del huésped, pero también puede ser asintomática. Los síntomas pueden ser: cefalea crónica, ceguera, convulsiones (epilepsia si son recurrentes), hidrocefalia, meningitis, demencia y síntomas causados por el efecto de masa en el sistema nervioso central.

Tratamiento

La teniasis se puede tratar con praziquantel (dosis única de 5 10 mg/kg) o niclosamida (adultos y niños mayores de 6 años: dosis única de 2 g, después de un desayuno ligero, seguido de un laxante a las 2 horas; niños de 2 a 6 años: 1 g; niños menores de 2 años: 500 mg).

En el caso de la neurocisticercosis, dado que la destrucción de los quistes puede producir una respuesta inflamatoria, la enfermedad activa requiere a veces tratamientos prolongados con praziquantel y/o albendazol, además de un tratamiento sintomático con corticosteroides y/o antiepilépticos o, en algunos casos, un tratamiento quirúrgico. Las dosis y la duración del tratamiento son muy variables, dependiendo sobre todo del número, tamaño, localización y estadio de desarrollo de los quistes y del edema inflamatorio que los rodea, así como de los signos y síntomas clínicos, en especial si son graves o agudos.

Prevención y control

Para prevenir, controlar y, eventualmente, eliminar T. solium deben aplicarse intervenciones apropiadas de salud pública que abarquen los sectores de la veterinaria, la salud humana y el medio ambiente. En la lucha contra T. solium se pueden utilizar ocho intervenciones combinadas de distintas formas en función del contexto de cada país:

  • administración masiva de medicamentos contra la teniasis;
  • identificación y tratamiento de los casos de teniasis;
  • educación sanitaria, que incluya la higiene y la inocuidad alimentaria;
  • mejoras del saneamiento;
  • mejoras de la cría de cerdos;
  • tratamiento antihelmíntico de los cerdos: oxfendazol (un fármaco disponible y aprobado para el tratamiento de la cisticercosis porcina), a dosis de 30 mg/kg;
  • vacunación de los cerdos (vacuna con TSOL18, disponible en el mercado); y
  • mejor inspección de las carnes y del procesamiento de productos cárnicos.

Los datos epidemiológicos fiables sobre la distribución geográfica de la teniasis/cisticercosis por T. solium en las personas y los cerdos siguen siendo escasos.

La utilización de mecanismos de vigilancia adecuados debe permitir la notificación de nuevos casos de cisticercosis humana o porcina, de manera que se puedan identificar las comunidades de alto riesgo y centrar en esas zonas las medidas de prevención y control.

Función de la OMS

La colaboración con las autoridades veterinarias y de inocuidad de los alimentos, así como de otros sectores, es esencial para lograr los objetivos a largo plazo de reducir la morbilidad y salvaguardar el valor de la cadena alimentaria.

Con la finalidad última de evitar el sufrimiento humano generado por la neurocisticercosis, el programa de enfermedades tropicales desatendidas de la OMS está colaborando estrechamente con otros departamentos de la Organización en las esferas de salud mental, investigación y desarrollo, inocuidad de los alimentos y agua y saneamiento, así como con otros organismos, tales como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), para atender las necesidades de colaboración interdisciplinaria en el control de T. solium.

Con objeto de disponer de una orientación clara sobre el necesario enfoque por fases de la aplicación de los programas de lucha contra la teniasis, la OMS, los países y los asociados clave han tomado las primeras medidas destinadas a identificar la mejor estrategia para interrumpir la transmisión de T. solium y mejorar la detección y el tratamiento de los casos de neurocisticercosis con los instrumentos de que disponemos en la actualidad.

Sigue siendo necesario contar con instrumentos diagnósticos mejores, simples, costoefectivos y rápidos para detectar los portadores de T. solium sobre el terreno, así como los casos humanos y porcinos de cisticercosis, y orientar la planificación la supervisión de los programas. En diciembre de 2015 se celebró en la sede de la OMS una reunión de partes interesadas en los instrumentos diagnósticos de la teniasis y la cisticercosis por T. solium para abordar el problema de la inexistencia de pruebas diagnósticas adecuadas para la teniasis, la cisticercosis y la neurocisticercosis.

Los programas de la OMS encaminados a luchar contra las enfermedades tropicales desatendidas y mejorar la salud mental también permiten establecer normas con base empírica para diagnosticar y tratar la neurocisticercosis por T. solium a fin de facilitar el abordaje clínico y contribuir a la elaboración de políticas y programas nacionales.

Varios países están preparando programas experimentales con los instrumentos disponibles y llevan a cabo investigaciones operativas para medir el impacto de las estrategias y perfeccionarlas. Hay más países interesados en unirse a la red OMS para el control de la teniasis/cisticercosis.

Es fundamental disponer de datos fiables obtenidos durante la vigilancia para evaluar la carga de enfermedad y los avances realizados. Como ocurre con otras enfermedades desatendidas que azotan a poblaciones marginadas y zonas remotas, los datos disponibles son escasos. La OMS intenta remediar esta situación recogiendo y analizando datos sobre T. solium y sobre los factores de riesgo asociados con su presencia, entre otras cuestiones sobre las condiciones de cría de los cerdos, la inocuidad de los alimentos y el saneamiento.

Es urgente disponer de fondos y donaciones sostenibles de fármacos antihelmínticos para alcanzar los objetivos establecidos en la lucha contra T. solium.