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Teniasis y cisticercosis

Nota descriptiva
Abril de 2016


Datos y cifras

  • La teniasis es una infección intestinal provocada por la tenia adulta.
  • La teniasis se transmite al ser humano a través de la ingestión de quistes larvarios de tenia (cisticercos) presentes en la carne de cerdo poco cocinada.
  • Los portadores humanos de tenias excretan los huevos en las heces y contaminan el medio ambiente cuando defecan al aire libre.
  • El ser humano también puede ser infectado por huevos de T. solium al ingerir agua o alimentos contaminados (cisticercosis humana) o a consecuencia de una mala higiene.
  • Los huevos ingeridos se convierten en larvas (llamadas cisticercos), migran por el organismo y cuando alcanzan el sistema nervioso central pueden causar síntomas neurológicos (neurocisticercosis), en particular epilepsia.
  • T. solium es la causa del 30% de los casos de epilepsia en muchas zonas endémicas donde hay cerdos en libertad cerca de donde viven las personas.
  • Más del 80% de los 50 millones de personas afectadas en el mundo por epilepsia viven en países de ingresos bajos y medianos bajos.

La teniasis es una infección intestinal provocada por dos especies de cestodos. Las infecciones más importantes son las causadas por T. solium (tenia del cerdo) y T. saginata (tenia del vacuno).

El ser humano se infecta con T. saginata cuando consume carne de vacuno que no ha sido cocinada adecuadamente, pero la teniasis por T. saginata tiene poca repercusión en la salud humana. La infección por (T. solium) produce cuando las personas consumen agua o alimentos contaminados, como carne de cerdos infectados poco cocinada, y también a consecuencia de una mala higiene. Esta infección puede tener efectos devastadores en el ser humano.

Tras la infección por T. solium las larvas (cisticercos) se desarrollan en los músculos, la piel, los ojos y el sistema nervioso central. La formación de quistes en el cerebro se conoce como neurocisticercosis y puede producir cefaleas graves, ceguera, convulsiones, epilepsia y muerte. La neurocisticercosis es la causa prevenible más frecuente de epilepsia en el mundo, y se calcula que es la responsable del 30% de los casos en África y Asia.

En 2015, el Grupo epidemiológico de referencia sobre la carga de enfermedades de transmisión alimentaria consideró que T. solium es una de las principales causas de muerte por dichas enfermedades y la responsable de la pérdida de 2,8 millones de años de vida ajustados en función de la discapacidad.

La cisticercosis por T. solium sigue siendo una enfermedad desatendida y la OMS la añadió a la lista de las principales enfermedades tropicales desatendidas en 2010.

Transmisión

La teniasis se transmite al ser humano a través de la ingestión accidental de cisticercos presentes en la carne de cerdo o de vacuno poco cocinada. Una vez en el cuerpo humano, los cisticercos se transforman en tenias adultas que viven en el intestino y liberan proglótides (segmentos) grávidas que se excretan con las heces.

La cisticercosis se adquiere cuando se ingieren proglótides o huevos. Después las larvas migran por el cuerpo y forman quistes en los tejidos. Esto es lo que sucede en el cerdo y la vaca, pero, en el caso de T. solium también puede afectar al ser humano, por lo general cuando ingiere tierra, agua o alimentos (principalmente hortalizas) contaminados con huevos de T. solium. La enfermedad se denomina neurocisticercosis cuando se ve afectado el sistema nervioso central.

La teniasis, la cisticercosis y la neurocisticercosis son habituales en zonas donde las prácticas de crianza de animales no impiden que los cerdos y el ganado vacuno entren en contacto con las heces humanas.

Síntomas

La teniasis por T. solium o T. saginata se caracteriza generalmente por síntomas leves e inespecíficos. Puede cursar con dolor abdominal, náuseas, diarrea o estreñimiento, que aparecen entre 6 y 8 semanas después de la ingestión de los cisticercos, una vez que la tenia se ha desarrollado completamente.

Estos síntomas pueden permanecer hasta que la tenia muere después de haber sido tratada (en caso contrario, puede vivir durante muchos años).

En el caso de la cisticercosis por T. solium, el período de incubación es variable, y las personas infectadas pueden permanecer asintomáticas durante años.

En algunas regiones endémicas (en particular, en Asia), las personas infectadas pueden presentar nódulos subcutáneos visibles o palpables.

Cuando el huésped reconoce los quistes después de la degeneración espontánea o del tratamiento, puede producirse una reacción inflamatoria.

La neurocisticercosis se asocia a diversos síntomas y signos, dependiendo del número, tamaño, estadio y localización de las lesiones, de la respuesta inmunitaria del huésped y del genotipo del parásito, pero también puede ser asintomática. Los síntomas pueden manifestarse como cefalea crónica, ceguera, convulsiones (epilepsia si son recurrentes), hidrocefalia, meningitis, demencia y síntomas causados por lesiones ocupantes de espacio en el sistema nervioso central.

Tratamiento

La teniasis se trata fácilmente con prazicuantel (dosis única de 5-10 mg/kg) o niclosamida (adultos y niños mayores de 6 años: dosis única de 2 g, después de un desayuno ligero, seguido de un laxante a las 2 horas; niños de 2 a 6 años: 1 g; niños menores de 2 años: 500 mg).

Actualmente no hay directrices terapéuticas normalizadas para la neurocisticercosis, y su tratamiento ha de ser individualizado. Dado que la destrucción de los quistes puede producir una respuesta inflamatoria, la enfermedad activa requiere a veces tratamientos prolongados con prazicuantel y/o albendazol, además de tratamiento de sostén con corticosteroides y/o antiepilépticos o, posiblemente, cirugía. Las dosis y la duración del tratamiento son muy variables, dependiendo sobre todo del número, tamaño, localización y estadio de desarrollo de los quistes, del edema inflamatorio que los rodea y de la acuidad y gravedad de los síntomas y signos.

Prevención y control

Para prevenir, controlar y, eventualmente, eliminar T. saginata son necesarias intervenciones de salud pública que abarquen los sectores de la veterinaria, la salud humana y el medio ambiente.

En el control de T. solium se pueden utilizar ocho intervenciones combinadas de distintas formas en función del contexto de cada país:

  • acceso a la quimioprofilaxis;
  • identificación y tratamiento de los casos de teniasis;
  • educación sanitaria;
  • mejoras del saneamiento;
  • mejoras de la cría de cerdos;
  • tratamiento antihelmíntico de los cerdos;
  • vacunación de los cerdos;
  • mejor inspección de las carnes y del procesamiento de productos cárnicos.

Los datos epidemiológicos fiables sobre la distribución geográfica de la teniasis/cisticercosis por T. solium en las personas y los cerdos siguen siendo escasos.

La utilización de mecanismos de vigilancia adecuados debería permitir la notificación de nuevos casos de cisticercosis humana o porcina, de manera que pudieran identificarse las comunidades de alto riesgo y centrar en esas zonas las medidas de prevención y control.

Función de la OMS

La colaboración con las autoridades de otros sectores, como la veterinaria y la inocuidad de los alimentos, será esencial para lograr los objetivos a largo plazo de reducir la carga de morbilidad y salvaguardar el valor de la cadena alimentaria.

Con la finalidad última de evitar el sufrimiento humano generado por la neurocisticercosis, el programa de enfermedades tropicales desatendidas de la OMS está colaborando estrechamente con otros departamentos de la Organización en las áreas de salud mental, investigación y desarrollo, inocuidad de los alimentos y agua y saneamiento, así como con otros organismos, tales como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), para atender las necesidades de colaboración interdisciplinaria en el control de T. solium

La OMS, los países y los asociados clave han tomado las primeras medidas destinadas a identificar la mejor estrategia para interrumpir la transmisión de T. solium y mejorar la detección y la atención a los casos de neurocisticercosis con los instrumentos de que disponemos en la actualidad.

En Brasil, China y Madagascar se están montando programas piloto con los instrumentos disponibles y realizando investigaciones operativas para medir el impacto de las estrategias y perfeccionarlas. Hay más países interesados en unirse a la red OMS para el control de la teniasis/cisticercosis.

Siguen siendo necesarios instrumentos diagnósticos mejores, simples, costoefectivos y rápidos para detectar los portadores de T. solium sobre el terreno, así como los casos humanos y porcinos de cisticercosis, y orientar la planificación y el monitoreo de los programas. En diciembre de 2015 se celebró en la sede de la OMS una reunión de partes interesadas en los instrumentos diagnósticos de la teniasis y cisticercosis por T. solium para abordar el problema de la inexistencia de pruebas diagnósticas adecuadas para la teniasis, la cisticercosis y la neurocisticercosis, con fines tanto asistenciales como de vigilancia, en los entornos con escasos recursos.

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