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Enfermedades transmitidas por vectores


Enfermedad de Chagas

La enfermedad de Chagas, que puede ser mortal, está causada por el parásito protozoo Trypanosoma cruzi

Su transmisión al ser humano se produce principalmente a través de las heces de triatominos (chinches). Las personas infectadas pueden transmitir la enfermedad mediante la donación de sangre u órganos, y las madres infectadas pueden transmitirla al niño durante el embarazo y el parto.

Se estima que en todo el mundo hay unos 7 u 8 millones de personas infectadas, principalmente en América Latina, donde la enfermedad de Chagas es endémica. La enfermedad se ha propagado a otros países por medio de transfusiones o donaciones de órganos de personas migrantes.

En la mayoría de los casos los síntomas no se manifiestan o son leves, pero pueden incluir fiebre, cefalea, adenopatías, palidez, mialgias, problemas respiratorios, inflamación y dolor abdominal o torácico. En menos del 50% de las personas picadas por un triatomino, los primeros signos visibles característicos pueden ser una lesión o una inflamación color púrpura en los párpados de un ojo.

La enfermedad se puede volver crónica y provocar cardiopatías y problemas digestivos y/o neurológicos. En años posteriores, la infección puede dar lugar a muerte súbita o insuficiencia cardíaca provocada por la destrucción progresiva del músculo cardíaco.

No existe ninguna vacuna contra la enfermedad de Chagas.

La medicación puede ser eficaz para matar el parásito si se administra inmediatamente después de la infección.

Los exámenes de sangre y órganos de los donantes, así como de los recién nacidos de madres infectadas, pueden prevenir la propagación de la infección y permitir el diagnóstico y el tratamiento precoces.

El control de los vectores, por ejemplo mediante la fumigación de las viviendas, y el uso de mosquiteros, es el método más eficaz para prevenir la enfermedad de Chagas en América Latina.

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