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Género

Nota descriptiva N°403
Agosto de 2015


Datos y cifras

  • Las normas, los roles y las relaciones vinculados con el género pueden influir en los resultados sanitarios y afectar la consecución de la salud y el bienestar mental, físico y social.
  • La desigualdad de género limita el acceso a los servicios de salud de buena calidad y contribuye a las tasas evitables de morbilidad y mortalidad a lo largo de la vida de las mujeres y los hombres.
  • El desarrollo de programas sanitarios sensibles a las cuestiones de género que son aplicados adecuadamente es beneficioso para los hombres, las mujeres, los niños y las niñas.
  • Es necesario desglosar los datos y realizar análisis de género para identificar las diferencias por motivos de sexo y de género en los riesgos para la salud y las oportunidades de recibir atención sanitaria, y para diseñar las intervenciones sanitarias apropiadas.
  • Afrontar la desigualdad de género mejora el acceso a los servicios de salud y los beneficios que estos ofrecen.

Introducción

El género se refiere a las características de las mujeres y los hombres definidas por la sociedad, como las normas, los roles y las relaciones que existen entre ellos. Lo que se espera de uno y otro género varía de una cultura a otra y puede cambiar con el tiempo.

También es importante reconocer las identidades que no encajan en las categorías binarias de sexo masculino y sexo femenino. Las normas, las relaciones y los roles vinculados con el género también influyen en los resultados de salud de las personas transexuales o intersexuales.

El “sexo” versus el “género”

Si bien la mayoría de las personas nacen de sexo masculino o femenino (sexo biológico), se les enseñan los comportamientos apropiados para varones y mujeres (normas de género), en especial cómo deben interactuar con otros miembros del mismo sexo o del sexo opuesto en los hogares, las comunidades y los lugares de trabajo (relaciones entre los géneros), y qué funciones o responsabilidades deben asumir en la sociedad (roles de género).

Los ingresos, la educación, la edad, el origen étnico, la orientación sexual y el lugar de residencia son importantes determinantes de la salud. Cuando se interrelacionan con la desigualdad de género, estos factores pueden agravar la discriminación, los riesgos sanitarios y la falta de acceso a los recursos necesarios para tener resultados en materia de salud.

Impacto en la salud

Las diferencias entre las mujeres y los hombres definidas socialmente no constituyen, en sí mismas, un problema, salvo cuando limitan las oportunidades o los recursos necesarios para los logros sanitarios y, por consiguiente, provocan discriminación y desigualdades que pueden acarrear consecuencias negativas para la salud.

Cuando las personas no se adaptan a las normas, las relaciones o los roles establecidos en materia de género, suelen ser objeto de estigmatización, prácticas discriminatorias o exclusión social, todas experiencias perjudiciales para la salud. Las normas de género influyen en el acceso y el control de los recursos necesarios para lograr una salud óptima, entre ellos:

  • económicos (ingresos, crédito);
  • sociales (redes sociales);
  • políticos (liderazgo, participación);
  • informativos y educativos (conocimientos básicos de salud, académicos);
  • vinculados al tiempo (acceso a los servicios sanitarios), y
  • de carácter interno (confianza en sí mismo, autoestima).

Las normas, los roles y las relaciones en la esfera del género ocasionan diferencias entre los hombres y las mujeres en los siguientes ámbitos:

  • exposición a factores de riesgo o vulnerabilidad;
  • inversiones a nivel de los hogares en nutrición, cuidados y educación;
  • acceso a servicios de salud y uso de estos;
  • experiencias en entornos de atención de salud, e
  • impactos sociales de la mala salud.

Igualdad de género en materia de salud

La igualdad de género en materia de salud implica que las mujeres y los hombres, a lo largo de su vida y con todas sus diferencias, gozan de las mismas condiciones y oportunidades de lograr la plena efectividad de sus derechos y su potencial de ser saludables, contribuir al desarrollo sanitario y beneficiarse de los resultados.

Para que esa igualdad pueda alcanzarse con frecuencia se necesitan medidas específicas para mitigar los obstáculos.

Respuesta de la OMS

En mayo de 2007, la 60ª Asamblea Mundial de la Salud adoptó la Estrategia para incorporar el análisis y las acciones de género en las actividades de la OMS (WHA60.25).

La Secretaría de la OMS en su conjunto, incluyendo la Sede, las oficinas regionales y las oficinas en los países, es responsable de la aplicación de la estrategia en materia de género, que incluye:

  • crear capacidad para el análisis y los planes en materia de género;
  • incorporar las cuestiones de género en las funciones institucionales, por ejemplo, en las actividades de planificación, presupuestación, supervisión y evaluación de la gestión basada en los resultados;
  • desglosar los datos y realizar investigaciones de género, y
  • determinar quién debe rendir cuentas con respecto a la incorporación de las cuestiones de género.

En 2015 entró en vigor la Hoja de ruta sobre género, equidad y derechos humanos, 2014-2019: Integración de la equidad, el género, los derechos humanos y los determinantes sociales en la labor de la OMS.

Se trata de un plan quinquenal destinado a trazar un enfoque integrado para que los distintos programas de la OMS tomen en cuenta las cuestiones de género y mejoren la igualdad y los derechos.

La OMS también ha elaborado instrumentos encaminados a garantizar la consideración sistemática del género en el diseño, la aplicación y la evaluación de políticas y programas sanitarios, como los siguientes:

  • Matriz de análisis de género (GAM) y Preguntas relativas al análisis de género (GAQ)
  • Escala de evaluación sensible a las cuestiones de género (GRAS) y Herramienta de análisis de género (GAT)
  • Lista de verificación de los planes y programas de salud relativos a las cuestiones de género.