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Lo que sabemos de la transmisión del virus del Ebola entre humanos

Evaluación de situación – 6 de octubre de 2014

El virus del Ebola se transmite entre humanos a través del contacto físico cercano y directo con fluidos corporales infectados, de los cuales los más infecciosos son la sangre, las heces y el vómito.

El virus del Ebola también se ha detectado en la leche materna, la orina y el semen. En un hombre convaleciente, el virus puede persistir en el semen durante al menos 70 días, aunque un estudio sugiere una persistencia de más de 90 días.

La saliva y las lágrimas también pueden implicar algún riesgo. Sin embargo, los estudios que señalan el carácter infeccioso de estos fluidos corporales adicionales son extremadamente limitados en cuanto al tamaño de la muestra, por lo que sus resultados no son concluyentes. En estudios sobre la saliva, el virus se detectó sobre todo en pacientes que se encontraban en un estado avanzado de la enfermedad. El virus vivo entero nunca se ha aislado en el sudor.

El virus del Ebola también puede transmitirse indirectamente por contacto con superficies y objetos contaminados. El riesgo de transmisión a partir de estas superficies es bajo y puede reducirse aún más si se aplican procedimientos adecuados de limpieza y desinfección.

No se transmite por el aire

La enfermedad por el virus del Ebola (EVE) no se transmite por el aire. La propagación por el aire entre humanos implica la inhalación de una dosis infecciosa del virus proveniente de una nube suspendida de pequeñas gotas secas.

Este modo de transmisión no se ha observado en los extensos estudios sobre el virus realizados lo largo de varios decenios.

El sentido común y la observación indican que la propagación del virus al toser o estornudar es rara, si es que siquiera ocurre. Los datos epidemiológicos del brote no son consistentes con el patrón de propagación que se observa en virus transmitidos por el aire, como los que causan el sarampión y varicela, o en la bacteria que causa la tuberculosis.

En teoría, las gotas húmedas y más grandes de un individuo muy infectado, que tiene síntomas respiratorios causados por otras afecciones o que vomita violentamente, podrían transmitir el virus a corta distancia a otra persona que se encuentra cerca.

Esto podría ocurrir si al toser o estornudar se propulsan gotas pesadas con carga viral (lo que no significa que sea una transmisión por el aire) que van a parar directamente a las membranas mucosas o la piel con cortes o abrasiones de otra persona.

La OMS no conoce ningún estudio que documente verdaderamente este modo de transmisión. Por el contrario, diversos estudios de buena calidad realizados con ocasión de anteriores brotes de Ebola demuestran que todos los casos se infectaron por contacto directo y cercano con pacientes sintomáticos.

No hay pruebas de mutación de este virus

Por otra parte, los científicos no han detectado ningún virus que haya cambiado drásticamente su modo de transmisión. Por ejemplo, el virus H5N1de la gripe aviar, que ha provocado casos esporádicos en humanos desde 1997, es endémico actualmente en pollos y patos en amplias zonas de Asia.

Ese virus ha circulado probablemente a través de muchos miles de millones de aves durante al menos dos decenios. Su modo de transmisión sigue siendo básicamente el mismo.

La especulación de que el virus del Ebola podría mutar hacia una forma que pueda propagarse fácilmente entre humanos a través del aire es solo eso, una especulación que no está sustentada por ningún dato científico.

Este tipo de especulación carece de fundamento, pero es comprensible en un momento en que las autoridades sanitarias aceleran sus esfuerzos para atajar este brote que se propaga con rapidez y evoluciona a gran velocidad.

Para detener este brote es preciso invertir más esfuerzos en aplicar las medidas de protección y prevención ya conocidas a una escala mucho mayor. Su eficacia está corroborada por abundantes pruebas científicas.