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La OMS publica las directrices para el cultivo de una planta esencial utilizada en los antipalúdicos

La Organización Mundial de la Salud (OMS) publica hoy las directrices para el cultivo y recolección de la Artemisia annua L, una planta medicinal tradicional china de donde se extrae la artemisinina, que se utiliza en la elaboración de los medicamentos antipalúdicos más eficaces. Las directrices contribuirán a mejorar la calidad de la Artemisia annua L, lo que permitirá seguir desarrollando medicamentos basados en la artemisinina y ayudará a garantizar un suministro continuo que permita atender la demanda del mercado

En la actualidad se considera que la Artemisia annua L, utilizada por la medicina tradicional china desde hace siglos, es parte de la solución en los casos en que el paludismo es resistente a otros medicamentos. Desde 2001, la OMS recomienda el empleo de terapias combinadas basadas en la artemisinina en los países donde el paludismo por Plasmodium falciparum, la forma más resistente de la enfermedad, es endémico.

Desde entonces, el Mercado mundial de productos que contienen derivados de la artemisinina ha crecido rápidamente. Ahora bien, no toda la artemisinina cumple las normas exigidas para producir medicamentos de buena calidad, lo que hace que aún sea más urgente promover prácticas óptimas para el cultivo y la recolección de la materia prima utilizada en la elaboración de la terapia combinada.

Cerca del 40 % de la población mundial corre el riesgo de contraer una forma de paludismo resistente a otros medicamentos. De los 76 países que, en la actualidad, necesitan tratamientos basados en la artemisinina, 69 han adoptado la recomendación de la OMS de utilizar esa terapia.

La disponibilidad del tratamiento sigue estando muy por debajo de las necesidades. De los aproximadamente 600 millones de personas que necesitan el tratamiento combinado basado en la artemisinina en el mundo, únicamente 82 millones reciben el tratamiento mediante los sistemas de distribución del sector público (que garantizan el 90 % de la distribución de antipalúdicos en los países en desarrollo).

La monografía de la OMS sobre buenas prácticas agrícolas y de recolección de la Artemisia annua L. presenta una descripción detallada de las técnicas de cultivo y recolección y de las medidas necesarias para que una cosecha cumpla los requisitos de calidad. La información se basa en estudios científicos y en la experiencia de varios países donde prácticas de cultivo eficaces han permitido obtener una elevada producción de Artemisia annua L. de buena calidad.

Como con la mayoría de las hierbas medicinales, el contenido y la eficacia de la artemisinina están sujetos a las condiciones climáticas, geográficas y ambientales. No todas las plantas de Artemisia annua L. contienen necesariamente artemisinina, y en algunos lugares, dependiendo de la calidad del suelo y de las precipitaciones, el contenido puede ser muy bajo y carecer de valor industrial. Esos factores hacen que sea necesario realizar pruebas piloto de cultivo en extensiones reducidas de terreno, con el fin de cerciorarse de que el terreno seleccionado es adecuado para el cultivo de plantas de alto rendimiento antes de iniciar su cultivo a gran escala.

El cultivo de la Artemisia annua L. requiere un mínimo de seis meses, y la extracción, procesado y elaboración del producto final exige de dos a cinco meses, en función de su formulación. Tras su recolección, las temperaturas elevadas durante su manipulación pueden dañar la planta. Una vez recogida o recolectada, el contenido de artemisinina en las hojas desciende de forma gradual. El valor de la materia prima para la extracción puede perderse tras seis a doce meses de almacenamiento.

Los autores de las directrices advierten a los gobiernos de dos cosas. En primer lugar, éstos han de lograr que los agricultores colaboren con los fabricantes con el fin de determinar la demanda real de la planta en el mercado. La experiencia reciente de algunos países ha demostrado que una producción excedentaria no sólo sirve para perder tiempo y dinero, sino que además tiene efectos negativos en el rendimiento futuro de la planta. En segundo lugar, los gobiernos también han de garantizar que cuentan con la capacidad y los conocimientos técnicos necesarios para extraer artemisinina de las hojas secas.

La monografía de la OMS también tiene por objeto proporcionar un modelo que permita a los países y los investigadores preparar en el futuro otros estudios monográficos sobre buenas prácticas agrícolas y de recolección de otras plantas medicinales, y promover el uso sostenible de la planta como parte de una meta más amplia destinada a proteger los recursos silvestres de plantas medicinales.

Estimaciones recientes de la carga mundial de paludismo revelan niveles cada vez más elevados de morbilidad y mortalidad provocadas por el paludismo, que reflejan un deterioro de la situación de la enfermedad en África durante el decenio de 1990. Cerca del 90 por ciento de todas las muertes por paludismo se producen en África, en zonas situadas al sur de Sahara, y la gran mayoría de ésas son niños menores de cinco años.

Uno de los principales factores que ha contribuido al incremento de la mortalidad y morbilidad por paludismo es el aumento generalizado de la resistencia del paludismo por Plasmodium falciparum a antipalúdicos convencionales, como la cloroquina, la sulfadoxina-pirimetamina y la amodiaquina. La creciente oleada de antipalúdicos falsificados y de calidad insuficiente en algunas zonas de África y Asia contribuye a agravar el problema de la farmacorresistencia. El paludismo por Plasmodium falciparum polifarmacorresistente también está muy extendido en Asia Sudoriental y en América del Sur.

Para más información puede ponerse en contacto con:

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Tecnología de la Salud y Productos Farmacéuticos
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Dr Xiaorui Zhang
Coordinadora, Medicina Tradicional, OMS
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