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El mundo se encamina a la erradicación de una antigua helmintiasis

Se ha dado un paso más hacia la erradicación de una enfermedad tropical desatendida que afecta al mundo desde la antigüedad. A comienzos de marzo, la Comisión Internacional de Certificación de la Erradicación de la Dracunculosis (enfermedad del gusano de Guinea) declaró que otros 12 países están exentos de la enfermedad. Si los progresos continúan a ese ritmo, en menos de dos años la enfermedad del gusano de Guinea podría ser la segunda enfermedad, después de la viruela, de la que sólo quede el recuerdo.

A comienzos del decenio de 1980 se estimaba que 3 millones de personas, en más de 20 países, padecían dracunculosis. Hoy, esa cifra ha disminuido en forma considerable hasta unos 25 000 casos en nueve países. «Esta es la culminación de muchos años de esfuerzo de equipos locales e internacionales con miras a la erradicación de la enfermedad», ha declarado el Dr. Lorenzo Savioli, Director de Enfermedades Tropicales Desatendidas, de la Organización Mundial de la Salud. Desde su creación en 1995, la Comisión ha certificado que 180 países están exentos del gusano de Guinea. Se aproxima la fecha de 2009, fijada por la Comisión como plazo límite para la erradicación de la enfermedad a escala mundial.

La OMS certifica que otros 12 países están exentos del gusano de Guinea

La sexta reunión de la Comisión Internacional de Certificación de la Erradicación de la Dracunculosis, celebrada del 5 al 7 de marzo en la Sede de la Organización Mundial de la Salud, en Ginebra, congregó a representantes de diversas organizaciones, entre ellas el Gobierno de Austria, el Centro Carter, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos de América, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y el UNICEF, para examinar y certificar la ausencia de la enfermedad en otros 12 países.

En 1995, la OMS creó la Comisión Internacional de Certificación de la Erradicación de la Dracunculosis como organismo independiente integrado por expertos científicos procedentes de todo el mundo. El grupo se reúne periódicamente para evaluar los progresos mundiales hacia la erradicación de la enfermedad del gusano de Guinea en los países donde la enfermedad es aún endémica y revisar la lista de países que solicitan la certificación; esta constituye el sello de aprobación de la OMS que los declara libres de transmisión de la dracunculosis.

Enfermedad debilitante

Durante innumerables generaciones la población ha sufrido la enfermedad de la dracunculosis, de la que se han encontrado pruebas en momias egipcias y que parece corresponder a la denominada «serpiente ardiente», citada con frecuencia en textos del Egipto faraónico y la Mesopotamia asiria.

La dracunculosis es endémica en algunas aldeas de África subsahariana. El gusano se propaga por el agua contaminada. Los efectos de la enfermedad son discapacitantes. Sus víctimas presentan grandes úlceras, habitualmente en la parte inferior de la pierna. Las úlceras se inflaman, en ocasiones hasta alcanzar el tamaño de una pelota de tenis, y estallan liberando el parásito, un gusano con forma de espagueti cuya longitud oscila entre 550 y 800 milímetros.

Las víctimas experimentan un dolor tan lancinante que lo refieren como si la pierna estuviera en llamas. El dolor agudo les impulsa a buscar alivio sumergiéndose en el agua, que suele ser la de la única fuente de consumo de la comunidad. Cuando la persona infestada sumerge su pierna en el agua, el gusano libera miles de larvas, que son ingeridas por las pulgas de agua presentes en la fuente. Comienza así un nuevo ciclo, y cuando una persona bebe agua de esa procedencia, en realidad se está inoculando la enfermedad.

Las repercusiones socioeconómicas de la dracunculosis son múltiples. La enfermedad provoca una discapacidad estacional, pues resurge habitualmente en las aldeas durante la época de la recolección, lo que le ha valido el nombre de «enfermedad del granero vacío». Como consecuencia del dolor causado por la enfermedad, los agricultores quedan discapacitados e inhabilitados para recolectar la cosecha, situación que contribuye a agravar la desnutrición de los niños, pues sus responsables directos, los padres infestados, se encuentran en tal estado de agonía física que no pueden atenderlos adecuadamente. Los niños con la enfermedad del gusano de Guinea se ausentan de la escuela durante largos periodos, lo cual entorpece su progreso educativo. La enfermedad aprisiona a sus víctimas en un ciclo de dolor y pobreza.

Prevención de la infestación

Existen diversos métodos de bajo costo para evitar la infestación:

  • proporcionar fuentes de agua potable segura;
  • filtrar el agua para el consumo con paños finos;
  • reforzar la contención de casos (que sean agentes de salud quienes limpien la úlcera, retiren el gusano en forma progresiva y desinfecten y venden la herida para prevenir una sobreinfección bacteriana);
  • evitar que las personas infestadas se introduzcan en las fuentes de agua para aliviar el dolor;
  • intensificar la educación sanitaria y la movilización social; y
  • tratar los estanques (fuentes de agua) con Abate (que mata la pulga del agua)
Coordinación de los esfuerzos y optimismo renovado

La erradicación de la dracunculosis de los países donde sigue siendo endémica representa aún el mayor desafío. La Comisión instó a los socios a respaldar la necesidad de una estrategia más agresiva de erradicación de la enfermedad, dándole un mayor relieve en la OMS. Durante decenios se ha desplegado un ejército de profesionales de la salud de la OMS y de otras organizaciones alrededor del mundo, dedicado a esta causa y que trabaja sin pausa con el fin de garantizar la aplicación de los métodos de prevención y la supervisión de los casos existentes. «La enfermedad puede detenerse sin dificultad adoptando un enfoque más racionalizado del control de la transmisión. Con la prioridad que la Directora General ha otorgado a las enfermedades tropicales desatendidas, estamos en la vía de la erradicación definitiva de esta enfermedad», ha declarado el Dr. Abdul Rahman Al-Awadi, presidente de la Comisión Internacional.

La Comisión concluyó que la erradicación sigue siendo una meta realizable. El compromiso reciente de la Directora General de combatir las enfermedades tropicales desatendidas en el marco de la estrategia de lucha contra la pobreza, con particular énfasis en África, crea la coyuntura favorable que se esperaba con urgencia para alcanzar esa meta.

Para más información pueden ponerse en contacto con:

Tiffany Domingo
OMS, Ginebra
Tel: +41 22 791 1540
Móvil: +41 79 516 3136
E-mail: domingoc@who.int

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