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Falta atención sanitaria crítica para los kenianos desplazados

La Organización Mundial de la Salud (OMS) expresa su preocupación por la salud de los kenianos que han huido de sus hogares en el transcurso del conflicto del Valle del Rift, y que ahora se refugian en los alrededores de Nairobi, Eldoret, Nakuru y Naivasha.

Desde que comenzaron los disturbios a finales de 2007, más de 800 personas han sido asesinadas y muchas más han resultado heridas. Los organismos de las Naciones Unidas han preparado planes de socorro para 500 000 desplazados internos. Según sus estimaciones, hasta la fecha unas 250 000 personas se han congregado en campamentos improvisados o viven en comunidades de acogida; se estima que más del 75% de los desplazados internos son mujeres y niños. La mayoría de los niños son menores de 18 años, y muchos de ellos son huérfanos o están solos.

Al parecer, el número de asentamientos de desplazados internos aumenta día a día. Según la evaluación inicial llevada a cabo por la OMS, los asentamientos están desbordados, y las condiciones de alojamiento, abastecimiento de agua y saneamiento son precarias (en algunos campamentos, hay un inodoro por cada 500 personas); escasean los alimentos, no hay combustible para cocinar, el acceso a la atención de salud es precario y faltan antibióticos, medicamentos para los niños, antipalúdicos y medicamentos indispensables para los enfermos crónicos. Los hospitales próximos también padecen un déficit similar de medicamentos y material.

Según se informa, la violencia prosigue en Nakuru, Eldoret y Naivasha. Esas ciudades ya acogen a cientos de desplazados internos. Una novedad preocupante es que los hospitales informan de un aumento espectacular de los casos de violencia sexual. En muchos lugares, los supervivientes carecen incluso de acceso al mínimo apoyo sanitario y psicológico, lo que les hace vulnerables a una serie de problemas de salud, incluido el VIH/SIDA.

Los equipos de la OMS en Eldoret y Nakuru coordinan las actividades de los grupos de acción sanitaria; visitan los campos, hospitales y asentamientos para evaluar su situación sanitaria y vigilan los brotes de enfermedades y la disponibilidad de material médico y personal sanitario. Por razones de seguridad, muchos agentes de salud siguen sin poder acudir al trabajo en varias zonas.

En el campamento de desplazados internos de Turbo, a 33 kilómetros de Eldoret, hay agua corriente y depósitos. Sin embargo, las largas colas que se forman en el caño han hecho que algunas personas vayan a buscar agua no tratada a un caudal cercano, con el consiguiente aumento del riesgo de enfermedades transmitidas por el agua y los alimentos. Varias organizaciones no gubernamentales prestan servicios de salud en el campamento de Turbo, pero según informan faltan medicamentos como analgésicos y antibióticos. El campamento de la Iglesia Presbiteriana de África Oriental en Munyaka, Valle del Rift, acoge a unos 3000 residentes y, aunque dispone de agua corriente, carece de depósitos. Menos del 25% de las familias dispone de recipientes para almacenar agua. El campamento no recibe servicios sanitarios con regularidad. Según las informaciones, en muchos campamentos no hay acceso a agua salubre.

En todos los asentamientos preocupan particularmente la diarrea infantil y las infecciones respiratorias agudas. Los enfermos de paludismo, VIH/SIDA y tuberculosis no pueden obtener su medicación con regularidad, al igual que los enfermos de asma, hipertensión y diabetes. No hay servicios de asesoramiento, por ejemplo, sobre salud reproductiva, violencia sexual o VIH/SIDA.

La OMS, la Cruz Roja de Kenya y otros asociados están ayudando al Ministerio de Salud del país a evaluar las necesidades a fin de prestar servicios en al menos 62 asentamientos identificados, que dan cobijo a unas 92 000 personas en el sur del Valle del Rift. La OMS ha reforzado su presencia en el país con el envío inmediato de un jefe de epidemiología y un logista y el establecimiento de una oficina de seguridad. A día de hoy, la OMS cuenta con un equipo de 12 especialistas en salud pública en las zonas afectadas.

Al tiempo que fortalece su infraestructura de seguridad y operaciones en el país, la OMS trabaja para mejorar la base de información sanitaria, fortalecer las operaciones estratégicas y la coordinación técnica, y reactiva los servicios de salud.

Contacto con los medios de información:

Fadéla Chaib
WHO Communications Officer
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