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La OMS proporciona orientación acerca de la doble amenaza emergente que plantean la obesidad y la desnutrición

Nota para los medios de información

Muchos países de bajos y medianos ingresos prestan insuficiente atención al sobrepeso y la obesidad como importantes factores de riego para la salud, y aunque disponen de políticas para luchar contra la desnutrición, no las tienen para frenar la creciente morbilidad debida al sobrepeso y la obesidad, según señala la nueva información difundida hoy por la OMS.

Más del 75% de los niños con sobrepeso viven en países en desarrollo, y en África la prevalencia se ha casi duplicado en los últimos 20 años. Los niños obesos tienen más probabilidades de ser obesos en la edad adulta, lo que entraña un mayor riesgo de diabetes y otras enfermedades.

Con el fin de ayudar a los países a subsanar esas deficiencias en sus políticas la OMS ha divulgado un conjunto de 24 medidas esenciales en materia de nutrición, que ponen de relieve los medios más eficaces para que los países puedan mejorar el estado nutricional de sus habitantes mediante la prevención de la desnutrición y el sobrepeso. Durante el embarazo y la primera infancia numerosos factores pueden influir en el peso futuro del niño y el adulto.

Las intervenciones se orientan a:

  • mejorar la nutrición de las embarazadas y los lactantes;
  • alentar la pronta iniciación de la lactancia natural, la lactancia natural exclusiva en los primeros seis meses y la continuación de la lactancia natural hasta los dos años;
  • promover alimentos sólidos apropiados para los niños pequeños; y
  • administrar suplementos de micronutrientes y alimentos enriquecidos, cuando sea necesario.

«Para evitar una amplia propagación de problemas nutricionales en la próxima generación las instancias normativas deberán prestar urgentemente mayor atención al mejoramiento de la situación nutricional de las mujeres y adolescentes embarazadas, que serán las madres de la próxima generación».

Dr. Francesco Branca
Director del Departamento de Nutrición para la Salud y el Desarrollo

«Nos encontramos con un creciente número de niños con sobrepeso en países en los que la desnutrición todavía es un problema», dice el Dr. Francesco Branca, Director del Departamento de Nutrición para la Salud y el Desarrollo de la OMS. «Si bien es vital persistir en los empeños por reducir la desnutrición, el mundo debe hacer mucho más por prevenir y tratar el número cada vez mayor de personas con sobrepeso u obesas que viven en países de bajos y medianos ingresos».

Esos trastornos (desnutrición, obesidad y sobrepeso) son formas de malnutrición cuyas causas y consecuencias están estrechamente relacionadas con deficiencias del sistema alimentario. Un sistema alimentario que no proporciona una cantidad suficiente de alimentos de calidad puede ocasionar tanto un crecimiento insuficiente como un exceso de peso. Un niño deficientemente desarrollado en sus primeros años de vida puede convertirse en un adolescente bajo pero con sobrepeso y, ulteriormente, desarrollar enfermedades crónicas en su vida adulta.

«Para evitar una amplia propagación de problemas nutricionales en la próxima generación las instancias normativas deberán prestar urgentemente mayor atención al mejoramiento de la situación nutricional de las mujeres y adolescentes embarazadas, que serán las madres de la próxima generación», añade el Dr. Branca.

Muchas políticas destinadas a abordar la otra mitad de la «doble carga» de la malnutrición (obesidad y enfermedades relacionadas con la dieta, entre ellas la diabetes, las cardiopatías y los accidentes cerebrovasculares) están mucho más rezagadas, especialmente en África y Asia Sudoriental. Incluso donde existen políticas nacionales para luchar contra la obesidad, con frecuencia no se las aplica en los ámbitos provinciales o de distrito. Solo una tercera parte de los países estudiados reglamentan la comercialización de alimentos para niños, y apenas unos pocos han adoptado medidas para reducir la sal o las grasas de tipo trans en los alimentos.

Sobre la base de estas medidas de nutrición esenciales, los países pueden reducir la mortalidad de los menores de cinco años, mejorar el crecimiento y el desarrollo y aumentar la productividad. Países tales como Brasil, Etiopía y Perú, así como el segundo Estado más poblado de la India, Maharashtra, han alcanzado importantes logros mediante la aplicación de esas medidas.

En todo el mundo, más de 100 millones de menores de cinco años tienen insuficiencia ponderal; 165 millones sufren retraso del crecimiento, o sea, son bajos para su edad (que es un mejor indicador de desnutrición crónica). Se estima que el 35% de todas las defunciones de menores de cinco años guardan relación con la desnutrición. Al mismo tiempo, unos 43 millones de menores de cinco años tienen sobrepeso o son obesos.

«A menos de 1000 días del plazo establecido para la consecución, en 2015, de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, esos informes proporcionan a los países y los asociados para el desarrollo un análisis sumamente necesario de la labor que aún es preciso realizar, y una orientación consolidada acerca de la manera de alcanzar esos objetivos», dice el Dr. Branca.

También hoy se publica una Lancet Series on Maternal and Child Nutrition. La publicación incluye un análisis de los efectos de diversas intervenciones nutricionales en la salud maternoinfantil. Asimismo, esa serie proporciona una estimación del costo necesario para subsanar algunas de las deficiencias identificadas en el examen mundial de políticas en materia de nutrición (US$ 12 600 millones anuales incluidos todos los gastos de suministros y personal).

Notas para los redactores

En mayo de 2012, la Asamblea Mundial de la Salud adoptó una serie de objetivos relacionados con la nutrición, y los países están trabajando con el fin de alcanzarlos para 2025:

  • reducción en un 40% del número de menores de cinco años con retraso del crecimiento (baja estatura para la edad);
  • reducción en un 50% del número de mujeres en edad fecunda con anemia;
  • reducción en un 30% del número de recién nacidos con insuficiencia ponderal;
  • ningún aumento de la proporción de niños con sobrepeso;
  • aumento de la tasa de lactancia natural exclusiva en los primeros seis meses (actualmente 38%) a no menos del 50%;
  • reducción y mantenimiento de la proporción de niños con emaciación (bajo peso en relación con la estatura) a menos del 5% (actualmente 8%).

Para más información sírvase dirigirse a:

Fadéla Chaib
Tel.: +41 22 791 32 28
Móvil: +41 79 475 55 56
E-mail: chaibf@who.int

Mr Glenn Thomas
Tel.: +41 22 791 3983
Móvil: +41 79 509 0677
E-mail: thomasg@who.int

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