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Un plan sencillo pero ambicioso: US$ 20 millones para reactivar el sistema de salud iraquí

El daño causado al sistema de salud iraquí por años de inversiones insuficientes, sanciones económicas, y, sobre todo por semanas de conflicto es fácil de percibir. Ahora, la Organización Mundial de la Salud está trabajando para prestar asistencia en el largo proceso de volver a poner en pie el sistema. Lo primero y más urgente es «hacer arrancar» los hospitales y centros de salud de todo el país mediante una pequeña financiación para evitar mayores daños y, lo que es más importante, amparar al esforzado y dedicado personal médico del Iraq.

«En los últimos días y semanas hemos apreciado el compromiso de los trabajadores de la salud iraquíes con la salud pública. Han proseguido su labor en condiciones muy difíciles,» dijo la Dra. Gro Harlem Brundtland, Directora General de la Organización Mundial de la Salud. «Ahora tenemos que evitar que su dedicación y su coraje se desperdicien. El sistema de salud del Iraq no debe quedar colapsado por falta de financiación y apoyo.»

La idea que anima al programa «de arranque» es aprovechar las instalaciones sanitarias iraquíes existentes y su personal que ha demostrado tan alto grado de compromiso. En primer lugar, habrá que velar por el cumplimiento de las tareas más básicas: limpieza de pisos, alimentación de los pacientes, y retirada de desechos; y asegurarse de que el personal reciba un subsidio diario hasta que se determine un sistema para volver a pagar los sueldos; que se realice el trabajo básico de mantenimiento, que los generadores puedan funcionar y que se puedan suministrar los medicamentos más esenciales.

La OMS estima que sólo unos pocos miles de dólares más por mes es todo lo que se necesita para que cada uno de los hospitales clave del país pueda seguir prestando servicios de salud básicos a la población que dependa de ellos.

De lo contrario el costo podría ser mucho mayor: sin una limpieza y un mantenimiento básicos, es casi seguro que se produzcan brotes de enfermedades; sin alimentos, los pacientes no pueden recuperarse; y sin un subsidio que les permita alimentarse y sustentar a sus familias los agentes de salud y demás personal hospitalario tendrán que buscar trabajo en otra parte.

Para todo el país, la OMS estima que US$ 20 millones por mes es todo lo que se necesita para mantener en funcionamiento el sistema de salud. Sin esta pequeña inversión inicial, se necesitará mucho más para reparar un daño que resultará inevitable. Los hospitales y el personal sanitario iraquíes fueron vergonzosamente blanco de saqueadores, que esperaban obtener ganancias del caos que siguió a la caída del gobierno. En muchas poblaciones y ciudades de todo el país se robaron medicamentos y suministros médicos vitales y las instalaciones sanitarias resultaron dañadas. Ahora, unos pocos miles de dólares por mes es todo lo que se necesita para que cada instalación siga funcionando.

Al mismo tiempo, de un extremo al otro del país, han sido numerosos los relatos acerca de la defensa heroica de los centros sanitarios por el propio personal. Algunos tomaron posesión delante de los hospitales, para impedir la entrada de los saqueadores. Otros pusieron a salvo en sus casas historiales médicos y discos de computadora para proteger registros sanitarios y de pacientes. Muchos más siguieron trabajando cuando era difícil y peligroso hacerlo, arriesgando su propia seguridad para proteger la de sus pacientes.

El Iraq tenía un avanzado sistema de salud en 1990. Aunque se deterioró a lo largo de los 10 años siguientes, seguía prestando servicios a la población iraquí a comienzos del año en curso. Ahora, la OMS se está esforzando por que la población tenga acceso a la atención sanitaria esencial que necesita en las difíciles circunstancias actuales.

En las dos últimas semanas, el personal de la OMS ha elaborado un plan concreto de apoyo de emergencia a los servicios de salud del Iraq. Es una buena noticia que este plan ya pueda comenzar a aplicarse, porque el Representante de la OMS en el Iraq, Dr. Ghulam Popal, pudo volver a Bagdad el jueves 1 de mayo, junto con colegas de otros organismos clave de las Naciones Unidas.

«Me alegro mucho de reencontrarme con mi equipo de dedicados funcionarios nacionales de la OMS, que han trabajado muy duramente en las peores circunstancias que se puedan imaginar,» dijo el Dr. Popal. «En cuanto fue seguro, y muchas veces aun cuando no lo era, nuestros colegas iraquíes volvieron al trabajo. Estoy orgulloso de poder unirme de nuevo a ellos.»

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