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En ocasión de la Cumbre Económica Africana convocada en el marco del Foro Económico Mundial, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en un nuevo esfuerzo para proteger la salud de millones de trabajadores, dieron a conocer directrices para actividades de control de la tuberculosis en el entorno laboral.

En las directrices se describen medidas costoeficaces para proteger la productividad de la fuerza laboral frente a esta enfermedad. Cada año la tuberculosis infecta a 8 millones de personas y mata a unos 2 millones de ellas, es decir que ocasiona el equivalente de 5000 defunciones por día. Las pérdidas son aún más alarmantes porque las tres cuartas partes de las víctimas de la tuberculosis pertenecen al grupo de edad de 15-54 años, o sea el más productivo económicamente.

Sin embargo, con un tratamiento eficaz administrado en el marco de la estrategia DOTS* internacionalmente recomendada, es posible prevenir las defunciones evitables y permitir que los trabajadores enfermos regresen antes a la actividad productiva.

Las directrices recogen la experiencia práctica de los empleadores y trabajadores, así como los conocimientos técnicos de la OMS y la OIT. Exponen el primer método integral de control de la tuberculosis en el entorno laboral. La información comprendida en las directrices está destinada a los empleadores, los empleados y sus asociaciones, así como a los trabajadores de salud, es decir a quienes pueden desempeñar una función significativa en su aplicación.

En el prefacio de las directrices, la Directora General de la OMS, Dra. Gro Harlem Brundtland, y el Director General de la OIT, Sr. Juan Somavia, dicen que es pertinente abordar la tuberculosis en el contexto de los lugares de trabajo porque la salud es esencial no sólo para el bienestar de los individuos, sino también para el funcionamiento de la economía. La mala salud de los trabajadores amenaza la viabilidad de las empresas y las reservas nacionales de capital humano. La productividad laboral se debilita si hay pérdida de aptitudes y experiencia, ausentismo, interrupción de la producción y aumento de los costos.

La Dra. Gro Harlem Brundtland y el Sr. Juan Somavia instan a las empresas y a todos los asociados principales a que apliquen estas directrices y contribuyan al movimiento mundial de lucha contra la tuberculosis; sostienen que el control de la tuberculosis sería muy beneficioso tanto para las empresas privadas y paraestatales como para el sector público. Los empleadores se beneficiarán de la inversión en una fuerza laboral más saludable y de la demostración de responsabilidad social institucional. La comunidad en general se beneficiará de la reducción de la morbilidad resultante de semejante contribución a las actividades generales de los programas de lucha contra la tuberculosis en los países.

El folleto de 74 páginas suministra información autorizada sobre la tuberculosis y su propagación, y sobre lo que es posible hacer para controlarla. También comprende información actualizada sobre el tratamiento de las personas que están coinfectadas por la tuberculosis y el VIH e información destinada a las personas que tienen tuberculosis polifarmacorresistente, que es mucho más difícil y costosa de tratar que la tuberculosis normal.

El Sr. George Soros, Presidente del Open Society Institute, invita a los dirigentes de empresas a que se asocien a la iniciativa mundial para prevenir la destrucción económica y humana evitable causada por la tuberculosis y apoya plenamente las directrices destinadas al entorno laboral: «Como filántropo, creo que las empresas pueden ser poderosas promotoras de la causa de la salud. Como empresario, creo que la aplicación de las directrices es una de las mejores inversiones que pueda hacer una empresa».

La estrategia DOTS, internacionalmente recomendada para tratar y controlar la tuberculosis, ha sido calificada por el Banco Mundial como una de las intervenciones de salud más económicas. Varios estudios de casos presentados en las directrices muestran que diversas empresas están ahora recibiendo los beneficios de sus actividades de control de la tuberculosis.

En un estudio se examina el caso de AngloGold, la gran empresa sudafricana de minería que emplea a más de 50 000 personas en un sector de actividad y un país con alto grado de prevalencia de tuberculosis. La elevada prevalencia local de infección por el VIH contribuyó aún más al aumento de la incidencia de tuberculosis activa en la fuerza laboral. Antes de la puesta en práctica de una estrategia de control de la tuberculosis, el costo de cada caso de tuberculosis para la empresa se calculaba en US$ 2775, más un costo adicional de US$ 410 por caso como consecuencia de la pérdida de turnos de trabajo entre los empleados de nivel inferior.

Con la introducción de un programa integral de control de la tuberculosis en su fuerza laboral, la empresa gasta ahora unos US$ 90 por empleado por año, y ahorra US$ 150 merced a la prevención de la tuberculosis activa entre los empleados seropositivos al VIH.

Otro caso es el de Youngone Industries, un fabricante coreano de productos para deportes que tiene su sede en Chittagong (Bangladesh) y una plantilla de 22 000 empleados. Después de haberse comprometido a combatir la tuberculosis, la empresa forjó una alianza eficaz con el programa nacional de lucha contra la tuberculosis. Con una gestión excelente y un compromiso sostenido de la empresa, el plan de prevención y control de la tuberculosis entre los empleados dio muy buenos resultados.

Se prevé que las directrices OMS-OIT para actividades de control de la tuberculosis en el entorno laboral desempeñarán una función decisiva en el fortalecimiento de la alianza publicoprivada entre los responsables de ese control y el sector empresarial; esa alianza es muy importante para alcanzar las metas de las actividades mundiales de lucha contra la tuberculosis

Para más información contacte a Glenn Thomas, responsable de comunicaciones, Alto a la Tuberculosis, OMS, tel.: 41 22 791 3983; correo electrónico: thomasg@who.int

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