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Esperanza para 11 millones de niños amenazados de muerte por las enfermedades

La OMS adopta nuevas orientaciones estratégicas en pro de la salud de los niños y los adolescentes

La Asamblea Mundial de la Salud ha dado un firme apoyo a las nuevas orientaciones estratégicas en pro de la salud de los niños y los adolescentes. La estrategia reúne elementos decisivos para reducir el número de muertes de niños y la discapacidad infantil a largo plazo. También apunta a reducir el número de muertes de adolescentes que asciende a 1,4 millones cada año.

El año pasado, los fallecimientos de niños y adolescentes duplicaron el número de muertes de adultos por SIDA, tuberculosis y paludismo. En 2000, murieron 10,8 millones de niños menores de 5 años, más de la mitad a causa de sólo cinco enfermedades transmisibles que pueden prevenirse y de malnutrición. El 99% de esos fallecimientos ocurrieron en países en desarrollo.

«Este firme apoyo y este compromiso reforzado de los Estados Miembros en pro de la salud del niño y del adolescente se produce en un momento decisivo de nuestra acción encaminada a salvar la vida de millones de niños», dice el Dr. Tomris Turmen, Director Ejecutivo de Salud de la Familia y la Comunidad, OMS. «En los últimos años, han disminuido los fondos destinados a la salud infantil. La tendencia debe invertirse. Esa expresión de voluntad política debe estar respaldada por más fondos y más recursos humanos para acelerar el desarrollo y el incremento de las intervenciones eficaces en materia de salud del niño y del adolescente en los planos mundial y nacional.»

Además de subrayar la urgente necesidad de reducir la mortalidad infantil, la estrategia también se refiere a los adolescentes. Hay 1200 millones de adolescentes en el mundo entero sobre cuya salud pesan amenazas concretas como el VIH/SIDA, el consumo de tabaco y alcohol, la depresión, el suicidio y la violencia. El impacto de estos problemas de salud es tremendo: 6000 nuevas infecciones por VIH, 45 000 nacimientos, 40 000 jóvenes que comienzan a consumir tabaco, 10 000 intentos de suicidio (250 fatales), 1400 defunciones a causa de traumatismos, 16 000 muchachas objeto de abusos sexuales, tal es su repercusión diaria entre la población adolescente.

Un elemento nuevo e importante de la estrategia es la adopción de un enfoque de la salud del niño y del adolescente que abarca la totalidad del ciclo vital. Se reconoce así que la calidad de vida en las primera etapas es importante no sólo para el bienestar inmediato sino también para la salud y el desarrollo ulteriores y, dados los vínculos cruciales que existen entre la salud materna, neonatal e infantil, para la salud de las generaciones futuras.

Entre los Objetivos de Desarrollo del Milenio, «el mejoramiento de la salud del niño y del adolescente debe ser el más fácil de lograr. Podemos prevenir y tratar las enfermedades de la infancia. Sabemos que una partera calificada puede salvar la vida de muchas madres y sus hijos. Sabemos que si escuchamos a los jóvenes, la calidad de la atención sanitaria que reciben mejorará. Pero el conocimiento solo no basta. Tenemos que complementarlo con nuevos recursos que revitalicen nuestra acción. Esta estrategia nos muestra el camino», señala el Dr. Turmen.

SE HAN DETERMINADO SIETE ESFERAS PRIORITARIAS PARA LA ACCIÓN FUTURA:

-Salud de las madres y los neonatos. La salud y la supervivencia de los niños, particularmente de los lactantes, están estrechamente asociadas a la salud y el estado nutricional de la madre, así como a la atención de salud reproductiva que ésta recibe.

-Nutrición para un desarrollo sano. Una mejor nutrición puede romper el círculo vicioso de una nutrición deficiente causante de mala salud, y de una mala salud causante de un mayor deterioro del estado nutricional que a menudo conduce a la muerte.

-Enfermedades transmisibles prevenibles. Se pueden reducir drásticamente mediante tres actividades: el Programa Ampliado de Inmunización, la atención integrada de las enfermedades de la infancia, y la prevención de la transmisión maternoinfantil del VIH así como la reducción de la prevalencia del VIH entre los jóvenes.

-Traumatismos. Mediante intervenciones basadas en la comunidad se han reducido las tasas de traumatismos en muchos países, pero es preciso seguir trabajando para extender el alcance de las intervenciones eficaces.

-Entorno físico. Se puede mejorar concentrando la atención en seis cuestiones prioritarias: la seguridad del abastecimiento de agua a las familias, la higiene y el saneamiento, la contaminación del aire, los vectores de enfermedades, los peligros químicos, y los traumatismos y accidentes.

-Salud de los adolescentes. Se puede salvaguardar cuando éstos mantienen buenas relaciones con adultos de confianza y reciben pautas de conducta que les marcan límites. Igualmente importante para prevenir los factores de riesgo es potenciar los factores de protección.

-Desarrollo psicosocial y salud mental. Se ven afectados en casi el 20% de los niños que padecen uno o más problemas mentales o de conducta.

-Niños y adolescentes que viven en circunstancias difíciles. Entre ellos están los niños de la calle, los niños que trabajan, los niños y adolescentes sometidos a explotación comercial, los afectados por desastres naturales o causados por el hombre, y los que viven con discapacidades, todos los cuales necesitan especial atención.

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