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Una nueva amenaza de meningitis contenida por una red de asociaciones

La cepa rara de meningococos que reapareció recientemente en Burkina Faso habría dejado a las autoridades sanitarias indefensas hace sólo dos años. Ahora, gracias a dos años de trabajo orquestado por la OMS, se ha identificado rápidamente esa cepa (conocida como W135) y ya se está controlando el brote merced a una campaña de acción masiva.

«Por fin tenemos los instrumentos para contener pequeños brotes como éste antes de que paralicen toda una región», ha dicho el Dr. Michael J. Ryan, coordinador de la unidad de Alerta y Respuesta Mundiales, de la OMS.

La meningitis se extiende cada año por el África subsahariana, desencadenando a veces brotes que infectan a 100 000 personas o más. Pero los planes de respuesta masiva conseguían limitar los brotes hasta hace dos años, cuando surgió W135 en África. Se apremió a los laboratorios a identificar la nueva enfermedad, mientras que los epidemiólogos que trabajaban sobre el terreno carecían de experiencia para rastrearla, y no había ninguna vacuna asequible para proteger a la población. Debido a estas deficiencias, durante el brote de 2002 en Burkina Faso W135 infectó a 13 000 personas; entre éstas, 1500 murieron antes que el brote se extinguiera.

Después de ese acontecimiento, la OMS procedió a organizar alianzas para establecer en la Región un «sistema de intervención masiva» contra W135. Se capacitó a trabajadores de laboratorio y epidemiólogos de campo y se suministró material para que se pudiera detectar, seguir y confirmar rápidamente la presencia de W135. En Uagadugú (Burkina Faso) en el Centro Subregional de la OMS contra múltiples enfermedades, se organizó un seguimiento regional. Al mismo tiempo, GlaxoSmithKline desarrolló una vacuna nueva que se puso a prueba y se aprobó en tiempo récord. Después de las negociaciones con la OMS, la empresa decidió que la vacuna tendría el precio asequible de 1€ por dosis.

Para adquirir existencias de emergencia de la vacuna, la OMS lanzó un llamamiento urgente en septiembre pasado. La reacción fue rápida. Llegaron fondos de los Gobiernos de Irlanda, Italia, Mónaco y el Reino Unido, y así como de Médecins Sans Frontières, la Cruz Roja de Noruega, el UNICEF y particulares. Se alcanzó el objetivo, y dentro de unos días se utilizarán en Burkina Faso las primeras dosis de esas existencias.

«Toda la red de salud pública cooperó para crear este sistema» dijo el Dr. Ryan. «Han colaborado las organizaciones humanitarias, la industria, los organismos internacionales, los instructores de laboratorio y los contribuyentes privados, y gracias a sus esfuerzos combinados quizá se haya evitado una enorme tragedia en África.»

Todavía se necesitan fondos para adquirir material de inyección y suministros y para financiar otros aspectos de las campañas de vacunación futuras.


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