Se podría prevenir la elevada mortalidad y morbilidad que amenazan a la población de Darfur intensificando, coordinando y financiando adecuadamente las actividades de socorro, afirma el Director General de la Organización Mundial de la Salud
15 de julio de 2004 | Jartum/El Cairo/Ginebra - Para impedir que se produzca una grave catástrofe sanitaria en la región sudanesa de Darfur es imprescindible que aumenten los fondos, el personal y los suministros. Cólera, disentería y paludismo amenazan la supervivencia de cientos de miles de desplazados internos. Sin embargo, se podrían disminuir los riesgos para la salud de la población mediante una serie de intervenciones de sanitarias, enmarcadas en un programa intensificado de socorro.
A esa conclusión han llegado dos altos cargos de la Organización Mundial de la Salud al recapitular una misión realizada a diversos campos y hospitales del sur y el oeste de Darfur.
«La gente se está muriendo porque sus condiciones de vida son absolutamente inadecuadas, pero puede que mueran muchas personas más durante las próximas semanas si no impedimos que la falta de saneamiento, la malnutrición, la escasez de agua limpia y las lluvias que se avecinan formen una mezcla mortífera», ha declarado el Director General de la OMS, Dr. LEE Jong-wook, al finalizar su misión en el sur y el oeste de Darfur. «Hay que actuar urgentemente para prevenir una catástrofe sanitaria.»
El Dr. LEE y el Dr. Hussein Gezairy, Director Regional de la OMS para la Región del Mediterráneo Oriental, han señalado asimismo que las acciones conjuntas llevadas a cabo durante el mes pasado por el Ministerio Federal de Salud, las organizaciones no gubernamentales, el UNICEF y otros organismos humanitarios internacionales han propiciado importantes mejoras en materia de salud.
Durante las últimas semanas ha mejorado el suministro de socorro, en particular en relación con la atención de salud. Pese a que los fondos disponibles se están utilizando adecuadamente, los problemas logísticos siguen entorpeciendo las principales operaciones de socorro. Ha aumentado el número de personas y el número de campos que disponen de agua limpia, alimentos adecuados, atención primaria de salud y un correcto saneamiento. Se han abierto más centros de alimentación terapéutica y han mejorado los servicios hospitalarios de Darfur. Gracias a una campaña masiva contra el sarampión dirigida a dos millones de niños se han evitado unas 40 000 defunciones. Se dispone de servicios oftalmológicos capaces de practicar operaciones de catarata en adultos y de tratar el tracoma en los niños.
Sin embargo, el desfase entre las necesidades y los recursos disponibles es obvio. Además de las enfermedades transmisibles, preocupa la salud física y mental de las mujeres que han sufrido actos de violencia sexual, así como las necesidades sanitarias de los niños a largo plazo.
«La crisis del Sudán tiene dos dimensiones; una política, y otra humanitaria. La vida de centenares de miles de personas se encuentra ahora en un delicado equilibrio, y hay que prestar ayuda inmediatamente», ha afirmado el Dr. LEE. «Los esfuerzos conjuntos del Gobierno y de la comunidad humanitaria están logrando que la situación cambie. Apelamos firmemente a que aumente la asistencia externa para atender las necesidades, proporcionar esos fondos tan necesarios para superar la crisis, y velar por que disminuyan las amenazas a la salud.»
Si no se presta socorro de forma masiva e inmediata a la población de Darfur, la cifra de muertes diarias aumentará drásticamente. Sin embargo, si se logra organizar un socorro sostenido y dotado de los apoyos necesarios, la cifra de defunciones podría mantenerse en el mínimo para una situación de emergencia semejante.
Amenaza de cólera
El Dr. LEE y el Dr. Gezairy han evaluado la situación sanitaria del campo de Kalma, situado a las afueras de Nyala, en el sur de Darfur. En el campo, que acoge más de 50 000 personas y al que llegan unas 300 personas más cada día, es particularmente preocupante la falta de saneamiento. Cuando la estación de las lluvias alcance su máximo las próximas semanas, el campo será barrido por las aguas y el barro, y el riesgo de que se declare un brote de cólera será extremo. Si no se trata, el cólera puede provocar la muerte en pocas horas.
«La OMS y sus asociados en materia de salud podrían tratar de prevenir que se declare un brote de cólera estableciendo con antelación depósitos de suministros y vacunando a las personas susceptibles. Todo ello cuesta dinero», ha declarado el Dr. Gezairy. «Pero puedo garantizarles que el costo del brote y sus repercusiones letales en la población superarían ampliamente el costo de la prevención.»
«A corto plazo, se aliviaría el sufrimiento de una población necesitada de asistencia urgente. Pero, además, se trata también de una inversión sanitaria a largo plazo en una región que sufre una carencia crónica de camas hospitalarias, servicios de salud materna, cirujanos y otros especialistas», ha señalado el Dr. Guido Sabatinelli, Representante de la OMS en el Sudán.
Las Naciones Unidas estiman los costos globales del socorro humanitario en US$ 240 millones. Hasta la fecha se ha comprometido menos de la mitad de esa cifra. La OMS necesita unos US$ 1,2 millones al mes para realizar sus operaciones en los tres Estados de Darfur.
La OMS colabora estrechamente con el Ministerio de Salud del Sudán y con otros asociados para coordinar la respuesta sanitaria, prevenir los brotes de enfermedades transmisibles y rehabilitar los hospitales. Con la llegada masiva de personas a los alrededores de las ciudades y poblaciones de Darfur, los hospitales tienen que hacer frente a un enorme aumento de la demanda de servicios. La OMS está ayudando a acondicionar las salas, los quirófanos y los laboratorios y a mejorar la dotación del personal de formación de los principales hospitales de referencia de la región, y contribuye a mejorar el acceso a la atención.
El Dr. Ahmed Bilal Osman, Ministro Federal de Salud del Sudán, se ha comprometido hoy a transferir mensualmente otros 100 millones de libras sudanesas (US$ 40 000) a cada Estado con el fin de que los hospitales puedan prestar sus servicios sin cobrar honorarios, y a proporcionar asistencia a la formación en materia de administración hospitalaria que se presta con apoyo de la OMS. El objetivo es que los hospitales puedan seguir sirviendo a la población del Sudán cuando pase la crisis.