Centro de prensa

Acceso de las mujeres y las niñas a los tratamientos contra el SIDA y a protección contra la violencia

OMS/Michael Jensen

En una declaración publicada el martes, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que las mujeres y las niñas afectadas por el VIH/SIDA deben tener acceso a medicamentos antirretrovirales que permitan salvar sus vidas. Este año, con ocasión del Día Mundial del SIDA, que se celebra el 1 de diciembre, la OMS pide a los países que establezcan objetivos nacionales concretos para el tratamiento de las mujeres y las niñas, y que adopten medidas para garantizar un acceso equitativo a los servicios de prevención y tratamiento del SIDA.

Aunque el 47% de todas las personas infectadas por el VIH en el mundo son mujeres y niñas, no se dispone de información fiable sobre cuántas de ellas reciben tratamiento. La mayoría de los países reúnen datos generales sobre el número de personas tratadas, pero éstos no suelen estar desglosados por sexos ni por edades. Para que los países puedan garantizar un acceso equitativo a los tratamientos y supervisar ese acceso, tendrán que acopiar información no sólo sobre las personas infectadas, sino también sobre el número de hombres, mujeres y niños que tienen acceso a la prevención y el tratamiento.

El Dr. LEE Jong-wook, Director General de la OMS, ha dicho que «a fin de garantizar el acceso equitativo de las mujeres y las niñas a los servicios de prevención y tratamiento, es importante que los países establezcan sus propios objetivos nacionales», y ha añadido que «los objetivos deben tener en cuenta la proporción de hombres, mujeres y niños que sufren la infección y necesitan tratamiento».

La OMS también insiste en la necesidad de hacer frente a la violencia contra las mujeres y las niñas en el marco de la respuesta a la pandemia de SIDA. La violencia contra la mujer es un problema generalizado: las estimaciones indican que entre una de cada tres y una de cada cinco mujeres de todo el mundo han sufrido agresiones físicas y sexuales por parte de sus parejas en algún momento de su vida. Según estudios llevados a cabo en la República Unida de Tanzanía, Rwanda y Sudáfrica, las mujeres que han sido víctimas de actos de violencia tienen un riesgo hasta tres veces mayor de contraer el VIH que las que no los han sufrido. Los estudios también indican que la primera relación sexual de muchas mujeres jóvenes no es voluntaria ni deseada. El riesgo de transmisión del VIH se incrementa cuando las relaciones sexuales son forzadas, en especial en el caso de las niñas y las mujeres jóvenes, porque su tracto vaginal está inmaduro y se desgarra con facilidad.

El Dr. Peter Piot, Director Ejecutivo del ONUSIDA, ha dicho que «la violencia contra las mujeres es un acto intolerable a todos los niveles» y que «el miedo a la violencia impide que muchas mujeres accedan a información sobre el VIH, se sometan a pruebas y soliciten tratamiento. Para hacer progresos en la lucha contra la epidemia de SIDA, es preciso que las mujeres ocupen un lugar destacado en las medidas adoptadas a ese respecto».

Las distintas formas de violencia contra las mujeres y las niñas aumentan la vulnerabilidad de éstas al VIH y socavan las actividades de lucha contra el SIDA. Para millones de mujeres, la violencia y el temor a la violencia son una realidad cotidiana, como lo es, cada vez más, el SIDA. Las mujeres de todas las culturas del mundo son víctimas de la violencia, casi siempre por parte de sus parejas y en la supuesta seguridad de sus hogares y familias.

«Para afrontar con éxito dos de los problemas de salud pública más importantes que existen hoy día - la violencia contra las mujeres y la pandemia de SIDA -, es también fundamental oponerse a las normas sociales que aprueban e incluso promueven la violencia contra las mujeres. Entre ellas se incluyen los comportamientos masculinos que conllevan para los propios hombres, sus parejas y sus hijos el riesgo de infección por el VIH», ha señalado Joy Phumaphi, Subdirectora General de Salud de la Familia y la Comunidad.

A fin de garantizar el acceso equitativo de las mujeres y las niñas a los tratamientos y la atención del SIDA, los países deben tratar de eliminar los obstáculos que impiden ese acceso, como los relacionados con el transporte y la distancia, los horarios de apertura y el tiempo de espera en los centros médicos. La integración de los servicios contra el VIH en los servicios de salud sexual y reproductiva, como los de planificación familiar y atención prenatal, también puede contribuir a satisfacer las distintas necesidades de las mujeres y a reducir el estigma asociado a la enfermedad.

Los programas deben tener en cuenta la medida en que el costo de los medicamentos, los honorarios que pagan los pacientes o los mecanismos de recuperación de los costos pueden afectar a las mujeres. En muchos países, éstas no tienen el mismo acceso que los hombres ni al dinero ni a las oportunidades de ganarlo, lo que a menudo les impide recibir tratamiento. Por consiguiente, el suministro gratuito de antirretrovirales en el lugar donde se dispensan los servicios puede propiciar un aumento del número de mujeres que inician programas de tratamiento y una mejora del índice de observancia de los mismos. Ese sistema sería especialmente beneficioso para las mujeres, que tienen menos tiempo, movilidad y recursos para acceder a distintos servicios.

La OMS y el ONUSIDA publican hoy dos documentos destinados a garantizar el acceso equitativo de los grupos potencialmente subatendidos, vulnerables y marginados, en particular las mujeres, a los tratamientos antirretrovirales. El primero de ellos es un documento sobre políticas en el que se reseñan problemas clave que dificultan el acceso de las mujeres al tratamiento y la atención del VIH y se indican medidas para abordar las repercusiones de la desigualdad por razón de sexo en la utilización por las mujeres de los servicios de lucha contra el VIH. En el segundo documento, titulado «Guidance on Ethics and Equitable Access to HIV Treatment and Care», se explica la manera en que un análisis ético, basado en los principios de utilidad, eficacia y equidad, puede ayudar a los responsables de la formulación de políticas a evaluar las distintas posibilidades y consecuencias de sus decisiones. También se subraya la importancia de que todas las partes interesadas participen en un proceso abierto y responsable de planificación de los servicios y de establecimiento de prioridades con respecto a los grupos a los que hay que dar tratamiento.

Durante la aplicación de los programas de tratamiento, es importante realizar una labor de vigilancia para determinar quién tiene acceso a los tratamientos, quién no lo tiene y por qué, y cómo puede solucionarse esa situación. A menos que las mujeres y las niñas ocupen un lugar central en los programas de prevención, tratamiento y atención, la lucha contra la pandemia de SIDA seguirá siendo un problema importante en muchas partes del mundo.

Compartir

Para más información puede ponerse en contacto con:

Ms Samantha Bolton
Teléfono: +41 22 791 1970
Teléfono móvil: +41 79 239 2366
e-mail: boltons@who.int