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Amenaza de brotes de enfermedades transmisibles para 3,6 millones de víctimas de las inundaciones de Filipinas: es esencial responder con rapidez al llamamiento urgente de las Naciones Unidas

Un muchacho acarrea alimentos de socorro.
Keystone
Un muchacho acarrea alimentos de socorro en la devastada ciudad de Infanta (Filipinas).

La vida de 3,6 millones de víctimas de las tormentas y los desprendimientos de tierras registrados recientemente en Filipinas se ve amenazada por enfermedades transmisibles como la malaria y las enfermedades diarreicas. A fin de hacer frente a esas amenazas para la salud y responder a la acuciante necesidad de socorro, el Gobierno de Filipinas y el Equipo de las Naciones Unidas en el País han lanzado hoy un Llamamiento Urgente para recaudar US$ 6,4 millones.

Cuatro tifones y tormentas tropicales consecutivos sufridos a finales de noviembre y principios de diciembre han dejado 1060 muertos, 1023 heridos y 559 desaparecidos en el noreste de Filipinas, a los que se añaden 3,6 millones de afectados. Muchas de las 880 000 personas desplazadas por las inundaciones dependen ahora de fuentes externas para satisfacer sus necesidades básicas.

«Ha sido una tragedia terrible, y la coincidencia con este periodo anterior a las fiestas agrava sus repercusiones», ha señalado el Dr. Jean-Marc Olivé, Representante de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Filipinas. «Para la OMS, la prioridad en estos momentos es proteger la salud de los supervivientes y rehabilitar los servicios de salud pública. Esta tarea exigirá cuantiosos fondos y un enorme compromiso por parte de todos los interesados.»

El Departamento de Salud de Filipinas ha movilizado a equipos médicos para que lleven a cabo evaluaciones rápidas de la situación sanitaria, así como actividades de vigilancia, atención psicosocial y salud ambiental. Se han proporcionado medicamentos de urgencia, y se ha intensificado la educación sanitaria y la información del público en todas las zonas que han sufrido estragos. Sin embargo, la salud de la población afectada sigue peligrando dada la magnitud de la crisis.

Las enfermedades diarreicas y las infecciones de las vías respiratorias superiores requieren atención urgente. Los supervivientes carecen de acceso adecuado a agua potable y servicios de saneamiento. Hay un mayor riesgo de que se declare un brote de malaria, pues esta enfermedad es endémica en Filipinas, y el agua estancada aumenta la probabilidad de aparición de brotes de enfermedades transmitidas por vectores y por el agua. Hay que vigilar estrechamente el estado nutricional de la población afectada. Los centros de salud han sufrido daños valorados en US$ 1,1 millones; en muchos de ellos, componentes esenciales del equipo y reservas de medicamentos se vieron arrastrados por las aguas o sepultados bajo el fango. Los servicios que quedan no están equipados para atender las necesidades acrecentadas de la población afectada. La cadena de frío para el almacenamiento de vacunas y medicamentos esenciales se ha visto dañada por los cortes de electricidad. Muchos medicamentos esenciales y suministros médicos prioritarios deberán ser reemplazados.

La OMS, a petición del Departamento de Salud, está centrándose en la preparación para la malaria y el control de brotes en el norte de Filipinas. Las intervenciones se orientarán a una población de 200 000 personas, calculando que pueden producirse 80 000 casos de la malaria (estimación basada en experiencias anteriores).

Las actividades adicionales de la OMS se desarrollan en el terreno de la coordinación de la respuesta de emergencia y el apoyo a las autoridades sanitarias. Ello incluye la provisión de medicamentos y suministros; la depuración del agua; la prestación de asistencia técnica (medicina forense, gestión de los servicios de salud, salud ambiental y atención psicosocial), la promoción de la salud y el apoyo logístico para la respuesta rápida.

A fin de satisfacer las necesidades de la población afectada, la OMS está alentando a la comunidad internacional a aunar esfuerzos en su respuesta. La OMS insta a los donantes a que financien los proyectos relacionados con la salud del Llamamiento Urgente de las Naciones Unidas (que suponen en total US$ 545 635, de los cuales US$ 365 000 corresponden a proyectos que serán ejecutados por la OMS, las autoridades sanitarias nacionales y otros actores de salud de carácter humanitario). El UNICEF, las autoridades nacionales y diversas ONG están llevando a cabo proyectos adicionales para cubrir las necesidades básicas de salud de los niños y las mujeres en las zonas afectadas por los tifones.

«También alentamos a los donantes a que aporten recursos para los otros componentes del Llamamiento Urgente - incluidos alimentos para recuperación, agua y saneamiento, artículos no alimentarios, educación, agricultura y medios de vida, y preparación para casos de desastre - ya que estas áreas contribuyen a mejorar la situación sanitaria de la población de forma inmediata y a largo plazo», ha declarado el Dr. David Nabarro, Representante del Director General de la OMS para Acción Sanitaria en las Crisis.

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Para más información puede ponerse en contacto con:

Jean-Marc Olivé
Representante de la OMS
Filipinas
Teléfono: +632 338 7479
Fax: +632 731 3914
e-mail: olivej@phl.wpro.who.int

Mr Peter Cordingley
Portavoz
Organización Mundial de la Salud (OMS), Oficina Regional para el Pacífico Occidental
Manila, Filipinas
Teléfono: +632 528 9991
e-mail: CordingleyP@wpro.who.int

Mr Iain Simpson
Teléfono: +41 22 791 3215
Teléfono móvil: +41 79 475 5534
e-mail: simpsoni@who.int

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