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La eliminación mundial de la carencia de yodo está a nuestro alcance

Según un nuevo informe mundial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el balance de yodo, el número de países donde la carencia de yodo constituye un problema de salud pública se ha reducido a la mitad a lo largo del último decenio. La carencia de yodo constituye una importante causa de problemas de desarrollo mental en los niños. La principal estrategia, consistente en la yodación universal de la sal, ha tenido éxito. No obstante, según el informe Iodine status worldwide, sigue habiendo carencia de yodo en 54 países y es necesario mantener medidas para fortalecer los programas de yodación de la sal.

«La carencia de yodo constituye una importante amenaza para la salud y el desarrollo de la población mundial, especialmente para los niños en edad preescolar y las embarazadas», ha dicho el Dr. LEE Jong-Wook, Director General de la OMS. «Este informe muestra que la meta de la eliminación mundial de la carencia de yodo está a nuestro alcance.»

La carencia se produce cuando el suelo contiene escaso yodo, lo que hace que su concentración en los alimentos sea baja y la ingesta de yodo de la población sea insuficiente. Cuando no se aporta la cantidad necesaria de yodo, el tiroides puede volverse incapaz de sintetizar hormonas tiroideas en cantidad suficiente. La baja concentración sanguínea de hormonas tiroideas consiguiente es el principal factor responsable de una serie de alteraciones funcionales y del desarrollo que reciben el nombre genérico de trastornos por carencia de yodo.

El cretinismo es la manifestación más extrema de la carencia de yodo, pero la principal motivación que hay detrás de la actual campaña mundial para eliminar la deficiencia de yodo son las alteraciones mentales y neurológicas más sutiles que reducen el rendimiento escolar, la capacidad intelectual y la capacidad de trabajo.

Con el fin de prevenir y controlar la carencia de yodo, la OMS recomienda la yodación universal de la sal y el uso de sal yodada para el consumo humano y animal. Bajo la dirección del UNICEF y la OMS, esta estrategia se ha aplicado en la mayoría de los países donde la carencia de yodo constituye un problema de salud pública. El UNICEF calcula que actualmente el 66% de los hogares de todo el mundo tienen acceso a la sal yodada.

En el nuevo informe de la OMS se examinan el balance de yodo en la población mundial y los progresos hechos por cada país durante el último decenio con el fin de lograr la eliminación de la carencia de yodo. El informe se apoya en la Base mundial de datos de la OMS sobre la carencia de yodo, que reúne datos sobre la concentración urinaria de yodo y la prevalencia del bocio (aumento de tamaño del tiroides) y se utiliza para vigilar la magnitud, gravedad y distribución de la carencia de yodo en todo el mundo. La base de datos se mantiene gracias al apoyo financiero del UNICEF.

El número de países donde la carencia de yodo constituye un problema de salud pública se redujo de 110 en 1993 a 54 en 2003, lo cual demuestra, según la OMS, la eficacia de la estrategia de yoda-ción universal de la sal. En la actualidad la ingesta de yodo es suficiente en 43 de los 126 países sobre los que había datos de 2003. De los 54 países con carencia de yodo, ésta es leve en 40 y moderada o grave en 14. En estos países es necesario seguir fortaleciendo los programas de yodación de la sal.

En 29 países la ingesta de yodo era ligeramente superior a lo necesario, o incluso excesiva. Una ingesta diaria de yodo superior al nivel de seguridad puede producir en personas susceptibles disfunción tiroidea inducida por el yodo. Esto destaca la importante necesidad de reforzar la vigilancia de la calidad de la sal yodada, de modo que se asegure una ingesta óptima, y no demasiado elevada, de yodo. La OMS también destaca que el fomento del uso de la sal yodada no debe conducir a un consumo excesivo de sal, que puede contribuir a la hipertensión. La yodación de la sal puede llevarse a cabo con un nivel de consumo de sal compatible con las recomendaciones de la OMS, que van hasta 5 g al día.

Con el fin de alcanzar en 2005 la meta de eliminación de la carencia de yodo adoptada en el periodo extraordinario de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la infancia (2002), la OMS se enfrenta a un doble reto. El primero consiste en seguir manteniendo la Base mundial de datos sobre la carencia de yodo, con el fin de vigilar y seguir los progresos hechos por los países. Para ello, la OMS alienta a los Estados Miembros a que refuercen la eficacia de sus sistemas de vigilancia del estado nutricional de la población con respecto al yodo. El segundo consiste en ayudar a los Estados Miembros a asegurar que las poblaciones en riesgo tengan acceso a la sal yodada, mediante una estrecha colaboración con los gobiernos y con los asociados de la OMS en la lucha contra la carencia de yodo, entre los que destacan el UNICEF, organizaciones no gubernamentales como el International Council for Iodine Deficiency Disorders, la Iniciativa sobre Micronutrientes o Kiwanis International, y la industria de la sal, que forman parte de la Red Mundial para la Eliminación Sostenida de la Carencia de Yodo.

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