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El primer informe mundial sobre los esfuerzos para hacer retroceder el paludismo destaca los progresos realizados y los retos por superar

África sigue siendo la región más castigada por el paludismo, aunque la prevención y el tratamiento cada vez llegan a más personas

Comunicado de prensa conjunto OMS/UNICEF

Aumenta en África el número de personas que acceden a servicios de prevención y tratamiento del paludismo

Cada vez son más las personas que tienen acceso a servicios de prevención y tratamiento del paludismo, lo que permite esperar un descenso de la morbilidad y la mortalidad causadas por esta enfermedad. No obstante, sigue siendo difícil reducir la carga de paludismo, que, según el Informe sobre el paludismo en el mundo, de 2005, se cobra un millón de vidas cada año, la mayoría en África. El informe, que hoy publican la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), señala que desde 2000 se ha avanzado en la prevención y el tratamiento del paludismo. También subraya que ha aumentado el número de países que está introduciendo medicamentos de última generación para tratar la enfermedad y que gracias a la puesta en marcha de nuevos programas innovadores ha aumentado la distribución entre la población de mosquiteros con tratamiento insecticida de larga duración. El informe, que analiza los datos recabados sobre paludismo a lo largo de 2004, constituye el mayor esfuerzo realizado hasta el momento para presentar los datos disponibles sobre esta enfermedad en el mundo.

«Los programas de lucha antipalúdica están avanzando en muchos países, y hasta los que tienen recursos limitados y una importante carga de morbilidad cuentan ahora con más posibilidades de ganarle terreno a esta enfermedad», dijo el Dr. LEE Jong-wook, Director General de la OMS. «No obstante, para que nuestras acciones surtan realmente efecto, es preciso ampliar a un número de personas mucho mayor las intervenciones de eficacia comprobada, como el empleo de mosquiteros tratados con insecticida y las terapias combinadas de última generación basadas en la artemisinina.»

Según el informe, debido a las dificultades para recoger información fiable en los países más afectados y dado que esos países únicamente han intensificado sus esfuerzos en los últimos años, es demasiado pronto para evaluar el impacto de la reciente expansión de las estrategias antipalúdicas en la morbilidad y la mortalidad. Habrá que dejar que transcurran unos tres años desde la aplicación generalizada de esas intervenciones para poder observar efectos mensurables.

Varios países han puesto en marcha intensas campañas antipalúdicas. En particular, está aumentando el número de personas protegidas con mosquiteros tratados con insecticida, método muy eficaz para prevenir esta enfermedad. En África, el conjunto de los datos facilitados por los países a este respecto indica que la distribución de mosquiteros tratados con insecticida se ha multiplicado por 10 en los últimos tres años.

Tras la realización en 2003 de una campaña de distribución de mosquiteros tratados en cinco distritos de Zambia, al menos el 80% de los niños menores de cinco años ya dormían con esa protección. Gracias a una campaña similar lanzada en Togo en diciembre de 2004 se logró que el porcentaje de familias que disponía de al menos un mosquitero tratado con insecticida pasara del 8% al 62%.

«En la actualidad, el paludismo sigue siendo la enfermedad infecciosa que se cobra el mayor número de vidas entre la población infantil de África: tres veces más que la infección por el VIH», afirma Ann M. Veneman, Directora Ejecutiva del UNICEF. «Si queremos reducir drásticamente el número de muertes infantiles en el próximo decenio, tendremos que concentrar más esfuerzos en combatir el paludismo.»

Países donde han dejado de ser eficaces fármacos como la cloroquina, que constituían el pilar del tratamiento antipalúdico, también están utilizando nuevas terapias. Desde 2001, 42 países con paludismo endémico, 23 de ellos en África, han adoptado los tratamientos combinados basados en la artemisinina que recomienda la OMS. Estos medicamentos de última generación son el tratamiento más eficaz contra el paludismo por Plasmodium falciparum, la forma más mortífera de la enfermedad. Otros 14 países están modificando sus políticas antipalúdicas y 22 han puesto en marcha programas de asistencia domiciliaria para que las familias y otros cuidadores puedan ocuparse de los enfermos.

La reciente escasez de medicamentos combinados basados en la artemisinina ha obstaculizado las actividades encaminadas a reducir la incidencia de esta enfermedad, pero se prevé que a finales de 2005 habrá suministros suficientes para atender las necesidades, gracias al esfuerzo conjunto de los organismos de las Naciones Unidas, otros organismos multilaterales, grupos sin ánimo de lucro y empresas que colaboran en el marco de la Alianza para Hacer Retroceder el Paludismo.

El informe señala que en 2003 se registraron entre 350 y 500 millones de casos de paludismo en el mundo, cifra algo superior a las estimaciones elaboradas por la OMS desde 2000, (300 a 500 millones de casos anuales). Esta diferencia se debe a la mejora de los métodos de recopilación de datos y al aumento de la población mundial. Los métodos actuales no permiten hacer estimaciones más precisas porque, con mucha frecuencia, el paludismo no se diagnostica con suficiente certidumbre y porque faltan datos fiables procedentes de las comunidades afectadas.

Poner freno al paludismo e invertir la tendencia de su incidencia antes de 2015 es una de las metas de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. El objetivo más inmediato de la Alianza para Hacer Retroceder el Paludismo es reducir a la mitad la carga de la enfermedad en el mundo antes de 2010. Uno de los principales obstáculos para lograrlo, explica el informe, es la falta de fondos: según las estimaciones, se necesitan US$ 3200 millones anuales para combatir el paludismo de forma eficaz en los 82 países que tienen la mayor carga de morbilidad. Este año, se han aportado US$ 600 millones para financiar la lucha antipalúdica en el mundo. La OMS y el UNICEF se congratulan de que el Banco Mundial haya anunciado recientemente su propósito de aportar entre US$ 500 millones y US$ 1000 millones en los próximos cinco años, lo que contribuirá a que un mayor número de personas pueda acceder a servicios esenciales de prevención y tratamiento del paludismo.

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Informe sobre el paludismo en el mundo, 2005