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Chernóbil: la verdadera escala del accidente

Veinte años después, un informe de las Naciones Unidas da respuestas definitivas y formula sugerencias para reparar las vidas dañadas


Las preguntas que esperaban respuesta desde hace años

¿A qué niveles de radiación estuvo expuesta la población como consecuencia del accidente?

Con excepción del personal del reactor que se encontraba en el emplazamiento y de los agentes de servicios de emergencia que intervinieron el 26 de abril, la mayoría de los trabajadores en operaciones de recuperación y de los habitantes de territorios contaminados recibieron dosis de irradiación corporal relativamente bajas, comparables a los niveles de radiación de fondo e inferiores a las dosis medias que reciben los residentes en algunas partes del mundo en que los niveles de radiación natural de fondo son altos.

En el caso de la mayoría de los cinco millones de personas residentes en zonas contaminadas, la exposición no excede de los límites de dosis recomendados para el público en general, pero alrededor de 100 000 residentes todavía reciben dosis más altas. En esas zonas se siguen aplicando medidas de reparación y algunas contramedidas agrícolas. La reducción a niveles aún más bajos será lenta, pero la mayor parte de la exposición causada por el accidente ya se ha producido.

¿Cuántas personas murieron, y cuántas más morirán probablemente en el futuro a causa del accidente?

El número total de defunciones ya atribuidas a Chernóbil, más las muertes de trabajadores de servicios de emergencia y residentes de las zonas más contaminadas que se producirán en el futuro como consecuencia del accidente, se estima en 4 000 aproximadamente. Esta cifra comprende los 50 agentes de servicios de emergencia que sucumbieron al síndrome de irradiación aguda y los nueve niños que murieron de cáncer de tiroides, así como un total estimado en 3 940 defunciones por cáncer y leucemia provocados por la radiación entre los 200 000 trabajadores de servicios de emergencia que intervinieron en los años 1986 y 1987, los 116 000 evacuados y los 270 000 residentes en las zonas más contaminadas (un total de aproximadamente 600 000 personas). Estas tres principales cohortes recibieron dosis más altas de radiación que el resto de las personas que estuvieron expuestas a la radiación de Chernóbil.

Las 4 000 muertes que indica la estimación se producirían a lo largo de la vida de las 600 000 personas afectadas. Puesto que alrededor de una cuarta parte de esas personas morirán por cánceres espontáneos no causados por la radiación de Chernóbil, el aumento en un 3% aproximadamente provocado por la radiación será difícil de observar. Sin embargo, en las cohortes más expuestas de los trabajadores de servicios de emergencia y de operaciones de recuperación ya se ha registrado cierto aumento de determinados cánceres (por ejemplo, de la leucemia).

La confusión acerca del impacto real se ha creado porque miles de personas de las zonas afectadas ya han muerto por causas naturales. Además, la creencia generalizada de que se acabará teniendo problemas de salud y la tendencia a atribuir todos esos problemas a la exposición a la radiación han hecho que los residentes locales piensen que la pérdida de vidas humanas relacionada con Chernóbil fue mucho mayor de lo que realmente fue.

¿Qué enfermedades se han producido ya o podrían producirse en el futuro?

Los residentes que ingirieron alimentos contaminados con yodo radiactivo en los días inmediatamente siguientes al accidente recibieron dosis relativamente altas en la glándula tiroides. Esto ocurrió en particular con los niños que bebieron leche de vacas que habían comido pasto contaminado. Puesto que el yodo se concentra en la tiroides, ésta fue una de las principales causas de la elevada incidencia del cáncer de tiroides en los niños.

Varios estudios recientes arrojan un ligero aumento de la incidencia de la leucemia entre los trabajadores de los servicios de emergencia, pero no entre los niños o adultos residentes en zonas contaminadas. Se ha observado un leve incremento de los cánceres sólidos y posiblemente de las enfermedades del sistema circulatorio, pero esta observación debe estudiarse más a fondo debido a la posible influencia de factores tales como el tabaquismo, el consumo de alcohol, el estrés y los modos de vida poco sanos.

¿Ha habido, o habrá, efectos hereditarios o en la salud reproductiva?

Debido a las dosis relativamente bajas que recibieron los residentes de los territorios contaminados, no se han encontrado pruebas de una merma de la fecundidad entre hombres o mujeres, ni parece probable que se produzca. Además, gracias a que las dosis fueron tan bajas, no hay indicios de ningún efecto en el número de mortinatos, de embarazos malogrados o de complicaciones del parto, ni en la salud infantil en general. Un aumento moderado pero constante de los casos notificados de malformación congénita en las zonas tanto contaminadas como no contaminadas de Belarús parece estar relacionado con una mayor notificación, no con la radiación.

¿Produjo el trauma del reasentamiento rápido problemas psicológicos o de salud mental persistentes?

Se han notificado síntomas de estrés, depresión y ansiedad y síntomas físicos sin explicación médica, incluso trastornos imaginarios. Por haberse hablado siempre de “víctimas” y no de “supervivientes" al referirse a la población afectada, ésta ha tendido a sentirse indefensa, débil y carente de todo control sobre su futuro. Ello, a su vez, ha dado lugar a comportamientos excesivamente cautelosos y preocupaciones exageradas por la salud, o a conductas irresponsables, como el consumo de setas, bayas y caza de zonas aún designadas como altamente contaminadas, el consumo excesivo de alcohol y tabaco y una actividad sexual promiscua sin protección.

¿Cuáles fueron las repercusiones en el medio ambiente?

Los ecosistemas afectados por el accidente de Chernóbil se han estudiado y vigilado ampliamente en los dos últimos decenios. Durante los primeros diez días hubo grandes emisiones de radionucleidos que contaminaron más de 200 000 kilómetros cuadrados de Europa. El grado de sedimentación varió según que estuviera o no lloviendo cuando pasaron las masas de aire contaminado.

La mayor parte de los isótopos del estroncio y el plutonio quedaron depositados dentro de un radio de 100 km del reactor dañado. El yodo radiactivo, que fue causa de gran preocupación después del accidente, tiene un período de semidesintegración breve y ya se ha desintegrado del todo. El estroncio y el cesio, con su período de semidesintegración más largo, de 30 años, aún persisten y seguirán siendo motivo de preocupación en los próximos decenios. En cuanto a los isótopos del plutonio y al americio 241, que persistirán tal vez por miles de años, su contribución a la exposición humana es baja.

¿En qué medida se ha contaminado el medio urbano?

Las superficies abiertas, como las calles, los céspedes y los techos, fueron las más contaminadas. Los residentes en Pripyat, la ciudad más cercana a Chernóbil, fueron evacuados rápidamente, lo que redujo la exposición potencial a los materiales radiactivos. El viento, la lluvia y las actividades humanas han reducido la contaminación superficial, provocando sin embargo una contaminación secundaria de los sistemas de evacuación de aguas residuales y fangos de alcantarillado. La radiación presente en el aire en las zonas urbanizadas ha vuelto a situarse en los niveles de fondo, aunque los valores siguen siendo superiores en las zonas en que los suelos se han dejado tal como estaban.

¿En qué medida están contaminadas las zonas agrícolas?

La alteración por exposición a la intemperie, la desintegración física, la migración de los radionucleidos hacia niveles más profundos del suelo y la reducción de la biodisponibilidad han dado lugar a una merma importante de la transferencia de radionucleidos a las plantas y los animales. El yodo radiactivo, que pasó rápidamente de los pastos y piensos a la leche, fue una de las primeras preocupaciones, y en efecto se observaron niveles elevados en algunas partes de la antigua Unión Soviética y de Europa meridional, pero, dado el breve período de semidesintegración de este nucleido, esa preocupación no tardó en calmarse. El cesio radiactivo presente en la leche, la carne y algunos alimentos vegetales es actualmente, y seguirá siendo por mucho tiempo, el elemento más preocupante en lo que respecta a la exposición humana interna, pero, salvo en unas cuantas zonas, las concentraciones no exceden de los niveles inocuos.

¿En qué medida están contaminados los bosques?

Tras el accidente, los animales y la vegetación de las zonas forestales y montañosas absorbieron grandes cantidades de cesio radiactivo, y los niveles siguen siendo altos en las setas, las bayas y la caza. Debido a que la exposición relacionada con los productos agrícolas ha menguado, la importancia relativa de la exposición generada por los productos forestales ha aumentado y sólo disminuirá a medida que los materiales radiactivos migren hacia zonas más profundas del suelo y se desintegren lentamente. Se ha observado una elevada transferencia de cesio radiactivo de los líquenes a la carne de reno, y de esa carne al ser humano, en el Ártico y en las zonas subárticas, con altos niveles de contaminación de la carne de reno en Finlandia, Noruega, Rusia y Suecia. Los Gobiernos interesados impusieron restricciones a la caza, entre otras cosas fijando la temporada de caza en el período en que la carne de los animales está menos contaminada.

¿En qué medida están contaminados los sistemas acuáticos?

La contaminación de las aguas superficiales en gran parte de Europa disminuyó rápidamente gracias a la dilución, la desintegración física y la absorción de los radionucleidos en los sedimentos de los lechos y en los suelos de las cuencas de captación. Sin embargo, debido a la bioacumulación en la cadena trófica acuática, se encontraron concentraciones elevadas de cesio radiactivo en peces de zonas tan alejadas como Alemania y Escandinavia. El estroncio radiactivo alcanzó niveles comparables, pero como se concentra en la espina del pez y no en el músculo, no tuvo consecuencias importantes para el ser humano. Actualmente los niveles en los peces y en las aguas son bajos, salvo en las zonas con lagos “cerrados”, sin cursos de desagüe. En esos lagos, los niveles de cesio radiactivo en los peces seguirán siendo altos por decenios, y por lo tanto deberían mantenerse las restricciones a la pesca.

¿Qué contramedidas agrícolas y medidas de reparación se han adoptado?

La contramedida agrícola más eficaz que se adoptó en los primeros tiempos consistió en eliminar los pastos contaminados de la alimentación de los animales y controlar los niveles de radiación en la leche. El tratamiento de la tierra destinada a cultivos forrajeros, la alimentación de los animales con productos no contaminados y el uso de agentes ligantes del Cs (que impiden la transferencia del cesio radiactivo del pienso a la leche) se tradujeron en grandes reducciones de la contaminación y permitieron que la actividad agrícola continuara; sin embargo, el contenido de radionucleidos de los productos vegetales y animales ha experimentado cierto aumento desde mediados de los años noventa, cuando los problemas económicos obligaron a reducir los tratamientos. En los tres países se han retirado del cultivo algunas tierras agrícolas, hasta que se hayan adoptado medidas de reparación.

Varias medidas aplicadas a los bosques en los países afectados y en Escandinavia han reducido la exposición humana, entre ellas las restricciones impuestas al acceso a las zonas forestales, a la explotación de productos alimenticios como la caza, las bayas y las setas, y a la recolección pública de leña, junto con los cambios introducidos en la caza para evitar que se consuma carne de animales de caza en las temporadas en que la concentración de cesio radiactivo puede ser alta. Los bajos niveles de ingresos de algunas zonas hacen que los residentes locales no respeten estas normas.

¿Qué efectos produjo la radiación en las plantas y los animales?

En las zonas más expuestas, hasta una distancia de 20 a 30 kilómetros, se observaron aumentos de la mortalidad de coníferas, invertebrados del suelo y mamíferos, y pérdidas reproductivas en plantas y animales. Fuera de esa zona no se han notificado efectos agudos imputables a la radiación. Con el descenso de los niveles de exposición, las poblaciones biológicas se han ido recuperando, pero los efectos genéticos de la radiación se han visto en células somáticas y germinales de plantas y animales. La prohibición de las actividades agrícolas e industriales en la zona de exclusión permitió la proliferación de las poblaciones vegetales y animales y, paradójicamente, creó un “santuario excepcional de la diversidad biológica”.

¿Cabe prever que el desmantelamiento del sarcófago y la gestión de los desechos radiactivos acarreen nuevos problemas ambientales?

El sarcófago protector se erigió con rapidez; ello se tradujo en algunas imperfecciones en el sarcófago mismo, y no permitió reunir datos completos sobre la estabilidad de la unidad dañada. Además, en algunas partes estructurales del sarcófago ha habido corrosión en los dos últimos decenios. El mayor peligro potencial que plantea el sarcófago es que se hundan sus estructuras superiores y se libere polvo radiactivo.

Esas estructuras inestables se han reforzado recientemente, y en el futuro próximo comenzará la construcción de un nuevo confinamiento seguro en torno al sarcófago, que debería servir por más de 100 años. La nueva cobertura permitirá desmantelar el sarcófago actual, sacar la masa de combustible radiactivo de la unidad dañada y, finalmente, clausurar ese reactor.

Todavía no se ha elaborado una estrategia completa respecto de los desechos radiactivos de actividad alta y de período largo generados por las actividades de reparación del pasado. Muchos de esos desechos se almacenaron temporalmente en zanjas y vertederos que no cumplen los requisitos de seguridad de los desechos actualmente en vigor.

¿Cuál fue el costo económico?

Debido a las políticas vigentes en la época en que se produjo la explosión y a la inflación y los trastornos económicos que siguieron al desmembramiento de la Unión Soviética, no ha sido posible calcular los costos precisos del accidente. Diversas estimaciones hechas en los años noventa sitúan los costos a lo largo de dos decenios en cientos de miles de millones de dólares. Esos costos incluyen los daños directos, los gastos relacionados con la recuperación y la mitigación, el reasentamiento de las personas, la protección social y la atención de salud de la población afectada, las investigaciones sobre el medio ambiente, la salud y la producción de alimentos no contaminados y la vigilancia de la radiación, así como las pérdidas indirectas resultantes del retiro de tierras agrícolas y bosques de la producción y el cierre de instalaciones agrícolas e industriales, y costos adicionales como la anulación del programa de energía nuclear de Belarús y el aumento del costo de la energía debido a la pérdida de capacidad de producción en Chernóbil. Los costos han supuesto una enorme sangría en los presupuestos de los tres países afectados.

¿Cuáles fueron las principales consecuencias para la economía local?

La agricultura fue el sector más duramente afectado, con 784 320 hectáreas retiradas de la producción. La explotación maderera se quedó interrumpida en 694 200 hectáreas de bosques. Las medidas de reparación hicieron posible la producción de “alimentos no contaminados” en muchas zonas, pero elevaron los costos en concepto de fertilizantes, aditivos y procedimientos de cultivo especiales. Incluso en las regiones en que la explotación agrícola no entraña riesgos, el estigma asociado con Chernóbil ha causado problemas de comercialización y ha dado lugar a una merma de los ingresos, al descenso de la producción y al cierre de algunas instalaciones. Estos factores, combinados con las perturbaciones causadas por la desaparición de la Unión Soviética, la recesión y los nuevos mecanismos del mercado, han deteriorado la economía de la región y se han traducido en niveles de vida más bajos, desempleo y un aumento de la pobreza. Todas las zonas agrícolas, tanto las afectadas por la radiación como las que no, fueron vulnerables.

La pobreza es especialmente grave en las zonas afectadas. Los salarios de los trabajadores agrícolas suelen ser bajos, y el empleo fuera del sector agrícola es limitado. Muchos trabajadores calificados y con formación, especialmente los más jóvenes, abandonaron la región. Además, el entorno comercial no estimula las iniciativas empresariales y la inversión privada es escasa.

¿Cuál fue el impacto del accidente de Chernóbil y de sus secuelas en las comunidades locales?

Más de 350 000 personas fueron sacadas de las zonas más contaminadas y reasentadas en otras regiones, 116 000 de ellas inmediatamente después del accidente. Aun cuando recibieron indemnización por las pérdidas y viviendas gratuitas y pudieron elegir el lugar de reasentamiento, la experiencia fue traumática y dejó a muchas personas sin empleo y con la sensación de no tener un lugar en la sociedad. Las encuestas demuestran que los que no se marcharon o los que regresaron a sus hogares pudieron enfrentar mejor el período subsiguiente que los que fueron reasentados. Las tensiones entre los nuevos y los antiguos residentes de las aldeas de reasentamiento también contribuyeron a alimentar la sensación de ostracismo de los recién llegados. La estructura demográfica de las zonas afectadas quedó sesgada, ya que muchos trabajadores calificados y con formación, así como empresarios, en su mayoría jóvenes, se marcharon, dejando en las zonas afectadas una población de más edad, con pocas de las competencias necesarias para la recuperación de la economía.

El aumento de la edad promedio de la población ha significado que las defunciones superan los nacimientos, lo que refuerza la idea de que se trata de zonas peligrosas para vivir. Incluso cuando los sueldos son altos, las escuelas, los hospitales y otros servicios públicos esenciales no cuentan con los especialistas cualificados que necesitan.

¿Cuáles fueron las consecuencias para las personas?

Según el informe del Foro sobre la salud, “los efectos de Chernóbil en la salud mental son el mayor problema de salud pública desencadenado por el accidente hasta la fecha". Los habitantes de las zonas afectadas hacen evaluaciones negativas de su salud y bienestar, a lo cual se suman una sensación exagerada de peligro para la salud a causa de la exposición a la radiación y la convicción de tener una esperanza de vida más corta. La angustia por los efectos sanitarios de la radiación no da señales de disminuir y podría incluso estarse propagando. La esperanza de vida ha disminuido en toda la antigua Unión Soviética, debido a las enfermedades cardiovasculares, los traumatismos y las intoxicaciones, y no a trastornos relacionados con la radiación.

¿Cuál ha sido la respuesta de los Gobiernos?

Los programas de reasentamiento y rehabilitación lanzados con los criterios soviéticos resultaron ser insostenibles después de 1991; la financiación de los proyectos disminuyó, con lo cual muchos de ellos quedaron abandonados y sin terminar, y muchas de las prestaciones prometidas dejaron de contar con el respaldo financiero necesario. Además, las prestaciones se ofrecieron a categorías amplias de “víctimas de Chernóbil” que fueron aumentando, por lo que ahora son siete millones de personas las que reciben o tienen derecho a recibir pensiones, subsidios especiales y prestaciones de atención sanitaria, con inclusión de vacaciones gratuitas y subvenciones garantizadas. Las prestaciones pagadas debido al accidente de Chernóbil privan a otras regiones de recursos públicos, pero la opción de una reducción de escala de esas prestaciones, o de limitarlas a los grupos de alto riesgo, no es bien vista por la población y genera problemas políticos.

Dada la reducción sustancial de los niveles de radiación en los últimos veinte años, los Gobiernos deben revisar la clasificación de las zonas contaminadas. Muchas regiones que antes se consideraban zonas de riesgo son ahora lugares perfectamente seguros para vivir y para practicar la agricultura. Las actuales delimitaciones son mucho más restrictivas de lo que los niveles probados de radiación justifican.

El informe indica la necesidad de definir mejor las prioridades y racionalizar los programas a fin de llegar a los más necesitados, pero señala que la reasignación de los recursos tropezará probablemente con “la fuerte oposición de quienes tienen intereses creados”. Una sugerencia a este respecto es que se “compren” los derechos a las prestaciones a cambio de una suma global como capital inicial para la puesta en marcha de pequeñas empresas.

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Mr Gregory Hartl
Asesor de Comunicación, Desarrollo Sostenible y Ambientes Saludables
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