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La OMS pide que se ponga fin inmediatamente al suministro de antipalúdicos que sólo contienen artemisinina

La OMS publica nuevas directrices para el tratamiento del paludismo

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha pedido hoy a las empresas farmacéuticas que pongan fin a la comercialización y venta de antipalúdicos que sólo contienen artemisinina, para evitar que los parásitos causantes de la enfermedad creen resistencia a este fármaco.

Los tratamientos únicamente con artemisinina (monoterapia) aceleran la aparición de resistencia, pues debilitan los parásitos, pero no los matan. Cuando se utiliza correctamente en combinación con otros antipalúdicos en los tratamientos combinados con artemisinina (TCA), la eficacia curativa de la artemisinina se acerca al 95%, y es muy poco probable que el parásito se vuelva resistente. Los TCA son actualmente los tratamientos más eficaces para el paludismo.

«Es fundamental que las artemisininas se utilicen correctamente. Pedimos a las empresas farmacéuticas que dejen inmediatamente de comercializar comprimidos que sólo contienen artemisininas y que en su lugar comercialicen únicamente tratamientos combinados basados en la artemisinina. Las nuevas directrices terapéuticas que publicamos hoy proporcionan a los países una orientación clara y basada en pruebas científicas sobre las mejores opciones para el tratamiento del paludismo», ha dicho el Dr. LEE Jong-wook, Director General de la OMS.

Según las nuevas directrices terapéuticas de la OMS, el paludismo por Plasmodium falciparum sin complicaciones debe tratarse con TCA, y no solamente con artemisinina o cualquier otro fármaco aislado.

«Hasta ahora no se ha documentado ningún fracaso terapéutico debido a la resistencia a la artemisinina, pero estamos estudiando la situación muy atentamente», ha dicho el Dr. Arata Kochi, nombrado recientemente director del departamento de paludismo de la OMS. «Nos preocupa la disminución de la sensibilidad a este medicamento en Asia Sudoriental, región donde tradicionalmente se ha originado la resistencia a los antipalúdicos».

En Tailandia, la sulfadoxina-pirimetamina tenía inicialmente una eficacia de casi el 100% para curar el paludismo cuando se introdujo en 1977, pero al cabo de cinco años curaba sólo al 10% de los enfermos debido a la farmacorresistencia. La cloroquina, que hace tiempo fue popular, ha perdido su eficacia prácticamente en todo el mundo. Entre 1999 y 2004, el 95% de los niños africanos enfermos de paludismo fueron tratados con cloroquina, aunque en muchos países este fármaco sólo conseguía curar a la mitad de los pacientes. En el caso de la atovacuona, introducida en 1997, la resistencia apareció al cabo de un año.

La OMS también ha anunciado otras medidas que adoptará para aumentar al máximo los beneficios y el uso correcto de los TCA. A fin de contener la circulación y el uso de antipalúdicos falsificados, la OMS tiene previsto fortalecer su colaboración con los organismos nacionales e internacionales sanitarios y de reglamentación. Se calcula que hasta un 25% de los medicamentos que se consumen en los países en desarrollo son falsificados o de calidad inferior a la norma. En algunos lugares de África y Asia este porcentaje supera el 50%, según un informe de la OMS sobre medicamentos falsificados.

Además, para prever e impedir la aparición y propagación de la farmacorresistencia a largo plazo, la OMS insta a la comunidad mundial dedicada a la investigación del paludismo y a la industria farmacéutica a invertir rápidamente en la concepción de la próxima generación de antipalúdicos. La resistencia se puede evitar creando TCA con múltiples combinaciones medicamentosas y componentes que bloqueen la transmisión.

«Ahora mismo, nuestra mayor preocupación es tratar a los pacientes con medicamentos seguros y eficaces, y evitar la aparición de farmacorresistencia. Si perdemos los TCA, nos quedaremos sin tratamiento curativo para el paludismo, y probablemente tardemos al menos diez años en descubrir otro», ha dicho el Dr. Arata Kochi.

Para más información puede ponerse en contacto con:

Melanie Zipperer
Teléfono móvil: +41 79 477 1722
E-mail: zippererm@who.int

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