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Más de un millón de personas tienen acceso al tratamiento de la infección por VIH en el África subsahariana, informa la OMS

El Dr. Kevin De Cock, Director de VIH/SIDA, de la OMS, presenta los adelantos realizados y los obstáculos que dificultan el acceso universal al tratamiento del SIDA

En una sesión plenaria de la XVI Conferencia Internacional sobre el SIDA, el Dr. Kevin De Cock, Director de VIH/SIDA, de la OMS, ha comunicado hoy que el número de receptores de tratamiento antirretroviral en el África subsahariana ha sobrepasado por primera vez el millón de personas, lo que significa una decuplicación desde diciembre de 2003.

En los países de ingresos bajos y medianos, poco más de 1,6 millones de personas recibían tra-tamiento antirretroviral a fines de junio de 2006, lo que representa un aumento del 24% en compa-ración con 1,3 millones en diciembre de 2005, y una cuadruplicación en relación con diciembre de 2003 cuando había 400 000 beneficiarios. El 95% de las personas con infección por VIH/SIDA viven hoy en el mundo en desarrollo.

Aunque la OMS y el ONUSIDA notificaron considerables aumentos del acceso al tratamiento en varias regiones del mundo, el Dr. De Cock recalca que queda mucho por hacer para llegar a la meta, suscrita por el G8 y las Naciones Unidas, de acercarse lo más posible para 2010 al acceso universal a programas de prevención, al tratamiento y atención de la infección por VIH, así como al apoyo. En sus observaciones formuladas hoy, el Dr. De Cock también presentó la visión de la OMS para seguir ampliando el acceso al tratamiento de la infección por VIH, e instó a una nue-va acción encaminada a salvar los obstáculos que, si no se superan, desacelerarán el ritmo de ampliación de la escala de acceso al tratamiento de la infección por VIH.

«Los esfuerzos combinados de los donantes, países afectados, organismos de las Naciones Uni-das y autoridades de salud pública están posibilitando aumentos sustanciales del acceso al trata-miento de la infección por VIH, que salva vidas», señaló el Dr. De Cock. «No obstante, en mu-chos aspectos estamos todavía en los comienzos. Hemos alcanzado sólo a la cuarta parte de los necesitados de los países de ingresos bajos y medianos, y el número de necesitados de trata-miento seguirá creciendo. Debemos acelerar aun más nuestras actividades para sortear los obs-táculos que entorpecen el acceso al tratamiento.»

De los 38,6 millones de personas que viven con VIH a nivel mundial, aproximadamente 6,8 millo-nes necesitan ya mismo tratamiento antirretroviral en países de ingresos bajos y medianos. Esto significa que cerca de un 24% de los necesitados a nivel mundial recibían tratamiento antirretrovi-ral a finales de junio de 2006. La cobertura por región oscila entre un 5% en África del Norte y el Oriente Medio, un 13% en Europa oriental y Asia central y un 75% en América Latina y el Caribe.

El 63% de quienes hoy reciben tratamiento antirretroviral en países de ingresos bajos y medianos son africanos, en comparación con un 25% a finales de 2003. Aunque el África subsahariana tie-ne el mayor número de personas que reciben tratamiento y la segunda tasa más alta de cobertura con tratamiento entre quienes lo necesitan, a nivel mundial la región también tiene el 70% de las necesidades de tratamiento no atendidas.

Además de los gastos efectuados por los propios países, el incremento de los tratamientos ha si-do financiado gracias al Plan de Emergencia para el Alivio del SIDA, del Presidente de los Estados Unidos de América; al Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria; al Banco Mundial; otros donantes bilaterales, y a empresas farmacéuticas, entre cuyas contribucio-nes figura la Iniciativa para Acelerar el Acceso. En general, los mayores progresos se han verifi-cado en países que reciben asistencia específica de estas iniciativas.

Mayor acceso equitativo

Hablando de los esfuerzos para conseguir un acceso equitativo de todas las personas al trata-miento que necesitan, el Dr. De Cock comunicó que los datos actuales no indican ningún sesgo sistemático contra las mujeres en lo concerniente al acceso al tratamiento, ya que la proporción de receptoras de tratamiento antirretroviral coincide estrechamente con la proporción de infectadas, y en algunos casos la primera sobrepasa la segunda.

Sin embargo, otras desigualdades son claras. Según estimaciones, de los 800 000 menores de 15 años que requieren tratamiento antirretroviral, lo reciben sólo 60 000 a 100 000. A nivel mun-dial, una de cada siete personas que mueren de una enfermedad relacionada con VIH tiene me-nos de 15 años de edad; esto obedece en gran parte a la falta de fortalecimiento de los programas de prevención de la transmisión maternoinfantil de VIH y la infección por VIH en las mujeres jóve-nes, observó el Dr. De Cock.

A pesar de los buenos resultados obtenidos en países como el Brasil, Tailandia y Botswana, a ni-vel mundial sólo un 6% aproximadamente de las embarazadas seropositivas al VIH se benefician actualmente de la profilaxis antirretroviral de la transmisión de VIH en el parto. En el mundo in-dustrializado, en cambio, la morbilidad pediátrica por VIH se ha eliminado prácticamente.

Las personas que contrajeron VIH con la inyección de drogas tampoco tienen un acceso equitativo al tratamiento. En Europa oriental y Asia central, los consumidores de drogas inyectables, la ma-yor parte de los cuales son hombres, representan más del 70% de las personas infectadas por VIH, pero sólo una cuarta parte de los receptores de tratamiento.

El Dr. De Cock alentó a los delegados ante la reunión a que evaluaran los esfuerzos terapéuticos tomando en cuenta no sólo el número de pacientes atendidos, sino también la calidad de los resul-tados del tratamiento. Observando que la mayoría de los pacientes participantes en programas de tratamiento de países en desarrollo presentan las características de la última fase de la enfermedad, subrayó que para mejorar los resultados terapéuticos se requieren un diagnóstico y un trata-miento más precoces.

«La tasa de mortalidad al cabo de un año de tratamiento es 3,5 veces mayor entre los infectados por VIH procedentes de países de escasos recursos, en comparación con los ciudadanos euro-peos y norteamericanos; esto no debe considerarse aceptable, y debemos comprometernos a cambiar la situación», dijo el Dr. De Cock. «Estas prioridades no constituyen una novedad, pero sí requieren un nuevo compromiso con la salvación de vidas humanas.»

Hacia el acceso universal

Mirando al futuro, el Dr. De Cock enunció cinco orientaciones estratégicas; cada una de ellas representa un área fundamental en la cual el sector de la salud debe llevar la delantera para que los países consigan avanzar hacia el acceso universal y en la cual la OMS concentrará su asistencia técnica, a saber:

  • expansión de los servicios de asesoramiento y pruebas de detección de VIH;
  • optimización de las posibilidades de prevención en los entornos de atención de salud;
  • acceso creciente al tratamiento y a la atención;
  • fortalecimiento de los sistemas de salud; e
  • inversiones en información estratégica.

Recalcando que la prevención, el tratamiento y la atención se hallan inextricablemente ligados, De Cock exhortó a dar más importancia a las actividades de prevención en los lugares donde la transmisión de VIH sea más intensa. También subrayó la necesidad de una orientación científica para determinar la eficacia de las intervenciones de prevención.

Examinando las enseñanzas extraídas de los esfuerzos de la iniciativa «tres millones para 2005» dirigidos a aumentar rápidamente la escala del acceso al tratamiento de la infección por VIH, De Cock mencionó la fragilidad de los sistemas de salud - por ejemplo en cuanto a los recursos humanos, la infraestructura física, la capacidad de laboratorio, los sistemas de adquisición y distribución y la administración fiscal - como principales obstáculos que dificultan la prestación en gran escala de servicios de VIH, e instó a que en las políticas mundiales se dé más prioridad al fortalecimiento de los sistemas de salud. De Cock también señaló la importancia esencial de la fiabilidad y la disponibilidad de la información estratégica, por ejemplo la dimanante de la epidemiología y la vigilancia, el seguimiento y la evaluación, así como de la investigación operativa, para el adelanto hacia el acceso universal.

Observando en el África subsahariana que sólo un 10% aproximadamente de las personas con infección por VIH conocen su estado serológico a este respecto, De Cock agregó que la OMS está colaborando con el ONUSIDA para evaluar la prestación de servicios de orientación y pruebas de detección de VIH en los países. Se ha emprendido un proceso consultivo de formulación de directrices operacionales a fin de ayudar a los países a ampliar el acceso a las pruebas y consejos dispensados por iniciativas de los proveedores de servicios en los entornos de atención de salud, con miras a aumentar la cobertura con tratamiento y prevención, en particular en países de alta prevalencia. Las directrices se darán a conocer más adelante en el curso del presente año.

Para más información puede ponerse en contacto con:

En Toronto:
Anne Winter, OMS
Teléfono: +41 79 440 6011
e-mail: wintera@who.int

Cathy Bartley, OMS
Teléfono: +44 7958 561 671
E-mail: cathy.bartley@ukonline.co.uk

En Ginebra:
Iqbal Nandra, OMS
Téléphone: +41 22 791 5589
Teléfono móvil: +41 79 509 062
e-mail: nandrai@who.int

Tunga Namjilsuren, OMS
Teléfono: +44 22 791 1073
e-mail: namjilsurent@who.int

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