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La Organización Mundial de la Salud y un conjunto de colaboradores dan a conocer un nuevo plan coordinado para tratar a millones de personas que sufren enfermedades tropicales desatendidas


Nota para los redactores

ENTRE LAS ENFERMEDADES TROPICALES DESATENDIDAS FIGURAN LAS SIGUIENTES

Filariasis linfática: se estima que 1200 millones de personas de 83 países viven en zonas donde la filaria-sis linfática es endémica y que hay unos 120 millones de afectados por la enfermedad. Ésta puede ser clí-nicamente asintomática o presentarse con una o más manifestaciones agudas (fiebre, inflamación local, síndrome de eosinofilia pulmonar tropical o linfangitis). Puede dar origen a complicaciones crónicas como linfedema o elefantiasis de las extremidades, lesiones en los órganos genitales (en particular hidrocele en los varones), los riñones (en particular quiluria) y el sistema linfático. Los agentes causales de la filariasis linfática son las filarias Wuchereria bancrofti, Brugia malayi y Brugia timori.

Esquistosomiasis: esta dolencia afecta a unos 200 millones de personas en todo el mundo, y más de 650 millones viven en zonas donde es endémica. Schistosoma haematobium es el organismo responsable de la esquistosomiasis urinaria, mientras que la intestinal puede ser causada por S. intercalatum, S. mansoni, S. japonicum o S. mekongi. La causa primera de la enfermedad son los huevos del esquistosoma, deposita-dos por un parásito adulto en los vasos sanguíneos que rodean la vejiga o los intestinos. El síntoma clásico de la esquistosomiasis urinaria es la hematuria (presencia de sangre en la orina). En los estadios avanza-dos suelen observarse fibrosis de la vejiga y el uréter e hidronefrosis, y el cáncer de vejiga es una complica-ción que puede aparecer en las etapas finales. La esquistosomiasis intestinal presenta un cuadro clínico inespecífico, con dolores abdominales, diarrea y sangre en las heces. En las fases avanzadas suele haber hipertrofia hepática, acompañada frecuentemente de ascitis y otros síntomas de hipertensión portal. En ta-les casos puede haber también esplenomegalia.

Oncocercosis: la oncocercosis es endémica en 30 países africanos, 6 americanos, el Yemen y la Penínsu-la Arábiga. Se estima que hay 100 millones de personas en situación de riesgo de contraer la enfermedad, y que otros 37 millones ya están infectadas. El agente causal de la oncocercosis es un nematodo filárico, Onchocerca volvulus. Los síntomas se manifiestan de 1 a 3 años después de la infestación, por lo general cuando la hembra adulta empieza a generar microfilarias. La sintomatología es la siguiente: sarpullidos, lesiones cutáneas papuladas, nódulos subcutáneos, picazón intensa y despigmentación de la piel, linfadeni-tis y su corolario, «ingle colgante» y elefantiasis genital, y un estado general de debilidad. Las lesiones ocu-lares provocan graves problemas visuales, comprendida la ceguera.

Helmintiasis transmitidas por el suelo (ascariasis, tricuriasis, anquilostomiasis): las helmintiasis transmitidas por el suelo afectan a más de 2000 millones de personas en todo el mundo. Según cálculos recientes, Ascaris lumbricoides infesta a 1221 millones de personas, Trichuris trichiura a 795 millones y los anquilostomas (Ancylostoma duodenale y Necator americanus) a 740 millones. El agente causal de las helmintiasis transmitidas por el suelo puede ser cualquiera de las siguientes especies de helmintos: Ascaris lumbricoides, Trichuris trichiura y los anquilostomas (o uncinarias). La infestación se produce por ingestión de huevos presentes en suelos o alimentos contaminados (Ascaris lumbricoides y Trichuris trichiura) o por penetración activa a través de la piel de las larvas presentes en el suelo (anquilostomas). Los helmintos transmitidos por el suelo provocan síntomas muy diversos, en particular problemas intestinales (diarrea, do-lor abdominal), malestar y debilidad generales, que pueden mermar la capacidad de trabajo y aprendizaje, y retrasos del crecimiento físico. Los anquilostomas provocan hemorragias intestinales crónicas que acaban causando anemia.

Tracoma: el tracoma afecta aproximadamente a 84 millones de personas, de las que unos 8 millones su-fren trastornos visuales. El agente etiológico es Chlamydia trachomatis, un microorganismo que se propaga por contacto con las secreciones oculares de la persona infectada (en toallas y pañuelos, en los dedos, etc.) y por transmisión por moscas oftalmotropas (atraídas por los ojos). Tras años de infecciones repetidas, el interior del párpado puede presentar tales deformaciones cicatrizales que la piel se repliega hacia el interior y las pestañas rozan el globo ocular, lesionando así la córnea (parte anterior del ojo). A falta de tratamiento, esta dolencia provoca la formación de opacidades corneales irreversibles y conduce a la postre a la cegue-ra.

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