La violencia amenaza a la salud en el Iraq
Aumenta la presión al crecer el número de desplazados que buscan seguridad
17 de abril de 2007 | Ginebra - La escalada de violencia e inseguridad generalizadas, unida a una escasez cada vez mayor de trabajadores sanitarios, está sometiendo a grandes presiones a la salud de la población iraquí. Esa presión se ve agravada por los desplazamientos de la población, dentro del país y hacia los países vecinos, en busca de lugares más seguros para vivir.
En 2006, diariamente, una media de 100 personas resultaron muertas y muchas más gravemente heridas como consecuencia de disparos, metralla y quemaduras. Debido a la persistencia de la violencia, esas necesidades de emergencia están acentuando la tensión soportada por un sistema de salud pública ya sobrecargado, lo que entraña la muerte de numerosas personas. El gobierno estima que casi un 70% de los pacientes gravemente heridos como resultado de esa violencia mueren durante su estancia en las unidades de emergencia y cuidados intensivos debido a la falta de personal competente, así como de medicamentos y equipo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) teme que los servicios de salud del Iraq y de otros países no sean capaces de hacer frente a la llegada de desplazados internos y refugiados, pues la gente no cesa de abandonar sus hogares y trasladarse a otros lugares dentro y fuera del país.
Según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), casi 2 millones de iraquíes son desplazados internos, y hasta 2 millones más han abandonado ya el país y se encuentran en Estados vecinos, Siria y Jordania en particular. Se prevé que esas cifras aumentarán. La OMS considera preocupantes el deterioro que está sufriendo la atención de salud en el Iraq y la creciente tensión que está provocando en las comunidades de acogida, que no cesan de recibir más personas dentro y fuera del Iraq.
La OMS desea destacar estos motivos de preocupación en la Conferencia Internacional del ACNUR: Atender las Necesidades Humanitarias de los Refugiados y las Personas Desplazadas en el Iraq y en los Países Vecinos, que está celebrándose del 17 al 18 de abril de 2007 en Ginebra.
La situación sanitaria de la población general es deficiente, pues faltan servicios básicos: el 80% de la población carece de medios eficaces de saneamiento, un 70% carece de acceso regular a agua salubre, y sólo un 60% tiene acceso al sistema público de distribución de alimentos. La diarrea y las infecciones respiratorias agudas, agravadas por los mayores niveles de malnutrición, explican unas dos terceras partes de la mortalidad de menores de 5 años. La tasa de malnutrición infantil crónica se estima en un 21%, según los resultados de la Encuesta a base de Indicadores Múltiples del UNICEF de 2006 (MICS3).
Además, si no se afronta la situación urgentemente, los progresos logrados en los últimos años en el campo de la salud pública podrían evaporarse. Actualmente, el Iraq sigue libre de poliomielitis por sexto año consecutivo, pero la cobertura de inmunización sistemática sigue siendo baja, lo que aumenta el riesgo de importación de la enfermedad o de otros brotes epidémicos. Algunos de los logros de la vigilancia de las enfermedades transmisibles podrían perderse rápidamente si no prosiguen los esfuerzos encaminados a respaldar esas actividades.
El acceso a la atención sanitaria en el centro de Iraq y en Bagdad se ve muy restringido por unos problemas de seguridad que suponen un riesgo para los heridos, así como para quienes necesitan tratamiento para enfermedades crónicas o los servicios de atención a embarazadas, niños y ancianos. Los centros de salud sufren los efectos de la falta de personal y de la poca fiabilidad de los suministros, pese a los esfuerzos desplegados por los asociados nacionales e internacionales. La violencia diaria, unida a las difíciles condiciones de vida y trabajo, están llevando a centenares de trabajadores sanitarios cualificados y con experiencia a abandonar el país.
Las prioridades sanitarias de la OMS para el Iraq son ayudar a las autoridades a prevenir y contener posible brotes epidémicos, hacer frente a la carga de traumatismos a través de los servicios médicos de emergencia, mejorar el acceso a los servicios esenciales, y garantizar el acceso a elementos básicos como medicamentos, suministros y equipo médicos, agua potable, y electricidad y combustible para los establecimientos de salud.
La OMS está trabajando en el país para ayudar a las autoridades sanitarias nacionales y las organizaciones de la sociedad civil a restablecer los servicios de salud pública básicos y a fortalecer los servicios de emergencia de los hospitales. Otro factor clave es la preubicación de los medicamentos y de los suministros médicos y de emergencia en los lugares adecuados.
"La OMS seguirá apoyando al Iraq y ayudando a los países de la región a fortalecer sus servicios de salud para que puedan atender las necesidades de la población", ha señalado el Dr. Hussein Gezairy, Director Regional de la Región del Mediterráneo Oriental de la OMS.
La OMS está presente en el Iraq con un equipo de 77 oficiales de país que actúan a nivel nacional y provincial, con el apoyo de equipos técnicos internacionales de la Organización. Una de sus principales tareas es la de apoyar al Ministerio de Salud para mantener el sistema nacional de vigilancia y alerta anticipada y las campañas de inmunización.
Para más información, pueden ponerse en contacto con:
Fadéla Chaib
Responsable de Comunicación
Departamento de Comunicaciones, OMS Ginebra
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Móvil: +41 79 475 5556
E-mail: chaibf@who.int
Christy Feig
Oficina de Comunicaciones
Acción Sanitaria en las Crisis, OMS Ginebra
Teléfono: +41 22 791 2167
Móvil: +41 79 244 6091
E-mail: feigc@who.int