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Los nuevos gráficos de bolsillo de la OMS permitirán salvar vidas gracias a la predicción del riesgo cardíaco y cerebrovascular

Aparece hoy una nueva publicación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) cuyos gráficos de bolsillo ayudarán a los trabajadores de salud a identificar a las personas que corren riesgo cardíaco o cerebrovascular y a salvar vidas prescribiendo el tratamiento más apropiado. Los gráficos pueden adaptarse para utilizar en cualquier entorno, en cualquier país, con cualquier paciente.

Cualquier trabajador de salud puede llevar consigo y utilizar la Guía de bolsillo para la evaluación y el manejo del riesgo cardiovascular. Esta guía, disponible en seis idiomas, contiene gráficos fáciles de utilizar que permiten predecir el riesgo de ataque cardíaco o de accidente cerebrovascular y podrían ayudar a los trabajadores de salud a salvar y mejorar vidas humanas en todos los países.

"Verdaderamente, es un gran adelanto. Los trabajadores de salud de todo lugar - ya sea que atiendan a sus pacientes en un centro médico con tecnología de avanzada en una gran ciudad o se desplacen en bicicleta para ir a visitarlos en zonas rurales - pueden utilizar un instrumento sencillo para la evaluación y el tratamiento a fin de prevenir ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares", señaló la Directora General de la OMS, Dra. Margaret Chan. "Los agentes de atención primaria de salud disponen ahora de una nueva herramienta que les permitirá evaluar y tratar a quienes corren riesgo cardíaco o cerebrovascular. La atención cardiovascular puede llegar así a los lugares y personas que más la necesitan."

Este es el primer sistema utilizable en el mundo entero para predecir el riesgo cardiovascular, y ha sido especialmente diseñado para aplicar a personas de todo lugar, incluidos los entornos con escasos recursos. Es una innovación importante que ayudará a los trabajadores de salud a destinar los recursos limitados de la atención de salud a quienes corren mayor riesgo cardíaco o cerebrovascular.

Estas directrices se distribuirán a los trabajadores de salud en forma de guías de bolsillo para cada región de la OMS (los perfiles de riesgos son diferentes en diferentes partes del mundo).

"Nunca estamos preparados para la muerte repentina de un familiar o un amigo por causa de un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular", observa la Dra. Catherine Le Galès-Camus, Subdirectora General de la OMS para Enfermedades No Transmisibles y Salud Mental. "Las enfermedades cardiovasculares están aumentando y adquiriendo proporciones epidémicas en los países en desarrollo; representan ya un tercio de las defunciones mundiales y casi un 10% de la carga mundial de morbilidad, y probablemente en 2010 pasarán a ser la principal causa de defunción en el mundo en desarrollo. Sin embargo, tenemos motivos para abrigar esperanzas, dado que hay enormes posibilidades de controlar esta epidemia emergente. Estos gráficos de riesgo son un instrumento nuevo muy importante para dispensar la mejor atención de salud a la población de todo el mundo."

Para que la guía de bolsillo llegue a los trabajadores de salud que deben utilizarla, la OMS colaborará con ministerios de salud nacionales y organizaciones no gubernamentales dedicadas a la salud a fin de organizar talleres de capacitación de instructores y distribuir dicha guía.

Los gráficos integran los siguientes factores para predecir el riesgo de ataque cardíaco o accidente cerebrovascular dentro de los 10 años siguientes a la evaluación del paciente:

  • edad
  • sexo
  • consumo de tabaco
  • presión arterial
  • diabetes
  • colesterol en sangre

La guía de bolsillo también incorpora recomendaciones, basadas en el riesgo de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular, en las siguientes áreas:

  • Abandono del hábito de fumar
  • cambios alimentarios
  • actividad física
  • control del peso corporal
  • ingesta de alcohol
  • administración de antihipertensivos
  • hipolipemiantes
  • hipoglucemiantes
  • antiplaquetarios
  • tratamiento anticoagulante
  • revascularización quirúrgica
  • así como medicamentos no recomendados

Información de fondo

Las enfermedades cardiovasculares constituyen la primera causa de mortalidad a nivel mundial y la causa de la tercera parte de las defunciones. En 2005, 11,8 millones de personas murieron por causa de un infarto u otra cardiopatía, y 5,7 millones murieron por causa de un accidente cerebrovascular. Alrededor del 80% de estas defunciones se registraron en países de ingresos bajos y medianos. Para 2015, unos 20 millones de personas morirán anualmente por causa de alguna de estas afecciones, principalmente de un ataque cardíaco o accidente cerebrovascular. Los costos socioeconómicos de las defunciones prematuras y la discapacidad y los costos crecientes de la atención médica ponen de relieve la urgencia de adoptar medidas para prevenir y controlar esta epidemia en rápido aumento en los países de ingresos bajos y medianos, donde los recursos para la atención de salud son limitados.

La urbanización y la globalización favorecen el consumo de tabaco, los regímenes alimentarios insalubres y la inactividad física, factores que a su vez aumentan los riesgos de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular porque hacen aumentar la presión arterial, la glucemia, el colesterol en sangre y el peso corporal. Además de la edad, éstos son los principales factores de riesgo de ataque cardíaco o accidente cerebrovascular, llamado riesgo cardiovascular.

Hasta ahora se evaluaba y trataba a las personas atendiendo a un solo factor de riesgo cardiovascular, por ejemplo hipertensión, hiperlipidemia o diabetes. Este enfoque puede llevar a someter a largos años de farmacoterapia a un paciente que sólo tiene un pequeño riesgo cardiovascular o, a la inversa, a no tratar a quien corre un mayor riesgo cardiovascular general. Lo que es más importante, el enfoque centrado en un solo factor de riesgo no es costoeficaz ni asequible para muchos países de ingresos bajos o medianos.

Para la prevención eficaz y el control de la epidemia de enfermedades cardiovasculares se necesita una combinación de estrategias orientadas a la población y a los individuos para reducir el riesgo cardiovascular de ambos. Las estrategias dirigidas a toda la población, como el control del tabaco y la promoción de un régimen alimentario saludable y de la actividad física, son muy costoeficaces en todos los países. También se dispone de intervenciones costoeficaces para tratar a quienes han sobrevivido a un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular. Sin embargo, el tratamiento de factores de riesgo tales como la hipertensión y la hiperlipidemia será costoeficaz en los países de ingresos bajos y medianos sólo si se realizan intervenciones dirigidas a quienes corren grandes riesgos.

En muchos países de ingresos bajos y medianos, los presupuestos sanitarios nacionales y provinciales y los gastos sanitarios per cápita son subóptimos. Por consiguiente, es imperativo utilizar lo más eficaz y eficientemente posible los limitados recursos disponibles. Esto requiere la priorización de enfoques costoeficaces a favor de los pacientes que tengan mayores probabilidades de beneficiarse de las intervenciones. En cualquier población, quienes tienen mayores probabilidades de beneficiarse de intervenciones cardiovasculares costoeficaces son quienes corren mayor riesgo cardiovascular.

La Organización Mundial de la Salud, en colaboración con la Sociedad Internacional de Hipertensión (ISH), ha elaborado gráficos que posibilitan la evaluación y la predicción del riesgo cardiovascular en poblaciones no occidentales.

Muchos sistemas de salud de países de bajos ingresos carecen de una infraestructura básica de apoyo a los instrumentos de predicción de riesgo que requieren gran intensidad de recursos, en particular en la atención primaria. Los gráficos OMS/ISH utilizan indicadores fácilmente cuantificables a fin de determinar los riesgos de ataque cardíaco o de accidente cerebrovascular dentro de los 10 años siguientes. Estos indicadores comprenden el sexo, la edad, la presión arterial sistólica, la presencia de tabaquismo o diabetes y la cantidad total de colesterol en sangre. Para los entornos con escasos recursos donde no siempre es posible determinar el nivel de colesterol en sangre, se han elaborado gráficos alternativos que permiten predecir el riesgo sin conocer dicho nivel. Además, en muchos entornos de bajos recursos los niveles de azúcar en orina pueden utilizarse como un marcador sustitutivo de diabetes.

Aunque los gráficos de predicción de riesgos y las guías de bolsillo son de fácil utilización, se requerirán sesiones de capacitación breves para introducirlos en la práctica cotidiana de atención de salud. Los gráficos están listos para su utilización inmediata y se actualizarán con el tiempo. Como todo instrumento de predicción de riesgos, en el largo plazo sería posible mejorar su precisión para poblaciones específicas mediante pequeñas adaptaciones a medida que se recogen datos de las diversas poblaciones. Mediante la colaboración OMS-ISH se proporcionará asistencia técnica para comparar este instrumento nuevo con otros métodos de predicción de riesgo a fin de mejorar aún más la exactitud y adaptar los gráficos de predicción de riesgo cardiovascular a contextos de país muy específicos.

Para más información, puede ponerse en contacto con:

Shanthi Mendis
Asesor Principal, Enfermedades Cardiovasculares
Enfermedades Crónicas y Promoción de la Salud
OMS Ginebra
Tel.: +41 22 791 3441
Móvil: +41 79 505 7455
E-mail: mendiss@who.int

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