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La Organización Mundial de la Salud y sus asociados instan a una intensificación de las investigaciones para mejorar la seguridad del paciente

Hoy, en una conferencia internacional muy importante inaugurada en Oporto (Portugal), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y sus asociados pidieron que se intensificara la investigación encaminada a mejorar la seguridad del paciente. En esta conferencia, referente a la investigación sobre la seguridad del paciente y el establecimiento de un programa europeo en la materia, se examinarán datos probatorios reveladores de que los daños causados por la atención médica conllevan una carga considerable de sufrimiento y mortalidad en Europa y en todo el mundo.

La OMS estima que, cada año, a escala mundial, decenas de millones de pacientes son víctimas de lesiones discapacitantes o mueren como consecuencia directa de prácticas médicas peligrosas. En Europa solamente, como promedio, uno de cada 10 pacientes hospitalizados ha resultado víctima de alguna forma de daño prevenible. Sin embargo, se necesitan más investigaciones a fin de conocer más a fondo el impacto total de la escasa seguridad del paciente.

La conferencia, apoyada por la Comisión Europea, vinculará a investigadores con instancias normativas, y en ella se construirán redes internacionales colaborativas de investigación. "La investigación sobre la seguridad del paciente ofrece a todos los Estados Miembros de la OMS un recurso innovador muy importante para ayudar a sus hospitales a prevenir posibles daños resultantes de la atención médica y velar por que la atención sanitaria reduzca el sufrimiento de los pacientes y no contribuya a aumentarlo", señaló Sir Liam Donaldson, Director General de Salud de Inglaterra, quien preside la Alianza Mundial OMS para la Seguridad del Paciente. "Los países europeos tienen ahora la oportunidad de convertir los resultados de la investigación en medidas concretas que permitan efectivamente salvar vidas."

La conferencia, organizada por la Facultad de Salud Pública del Reino Unido, el Colegio Universitario de Londres y la Alianza Mundial OMS para la Seguridad del Paciente, aprovechará el trabajo de esta última y la contribución de los numerosos científicos y funcionarios estatales que participarán. Ofrecerá oportunidades de promover el diálogo entre investigadores, instancias normativas y otros interesados en la atención de salud en Europa.

Gran parte de los datos probatorios obtenidos de investigaciones sobre el peso de los mencionados daños en la atención de salud provienen de países desarrollados, pero algunos datos probatorios procedentes de países en desarrollo indican que en ellos la atención poco segura es un problema muy grave. Se necesita investigación no sólo sobre las diversas esferas de la atención de salud, sino también sobre los procesos y estructuras orgánicas que contribuyen a una atención no segura.

Algunos ejemplos de áreas en las cuales se necesitan más investigaciones son los siguientes:

  • Se calcula que las infecciones asociadas a la atención de salud afectan aproximadamente a 1,4 millones de personas en todo momento. En los países desarrollados afectan a un 5% o un 10% de los pacientes, y en algunos países en desarrollo pueden llegar a afectar a la cuarta parte de los pacientes. Con el notable aumento de la resistencia a los antimicrobianos en el mundo, es decisivo que la investigación se centra ahora en la resistencia a los antimicrobianos y la propagación de agentes patógenos multirresistentes.
  • Las estimaciones resultantes de la investigación sobre reacciones adversas a los medicamentos indican que entre un 7% y un 10% de los pacientes atendidos en servicios destinados a casos agudos tiene una reacción adversa a algún medicamento, mientras que un 28%-56% de esas reacciones son prevenibles. En algunos países las hospitalizaciones debidas a reacciones medicamentosas adversas pueden representar más del 10% del total de internaciones. Se necesitan más investigaciones en esta esfera, concentradas en los países en desarrollo; se sugiere que en éstos las tasas de reacciones medicamentosas adversas son aun mayores que en el mundo desarrollado.
  • La cirugía y la anestesia son procedimientos sumamente complejos y costosos para los sistemas de salud. Los datos probatorios procedentes de países desarrollados indican que los episodios adversos ocurridos en los quirófanos representan al menos el 50% del total de episodios adversos. En los países en desarrollo, la atención quirúrgica se encuentra menoscabada por deficiencias de las instalaciones, falta de personal capacitado, tecnología inadecuada y suministro limitado de medicamentos y material. Se necesitan investigaciones sobre las razones de las diferencias geográficas observadas en la incidencia de errores quirúrgicos y anestesiológicos.
  • Los datos sobre prácticas de inyección peligrosas muestran que, a escala mundial, hasta un 40% de las inyecciones se administran con jeringas y agujas reutilizadas sin esterilización previa, y en algunos países esa proporción asciende a un 70%. Las prácticas de inyección peligrosas causan, en todo el mundo, aproximadamente 1,3 millones de defunciones por año, una pérdida de 26 millones de años de vida y una carga de unos US$ 535 millones anuales en costos médicos directos. La investigación futura debe concentrarse en la evaluación de las repercusiones de las prácticas de inyección en la carga de morbilidad infecciosa causada por las inyecciones peligrosas.
  • Productos sanguíneos contaminados. Aproximadamente un 5%-15% de las infecciones por VIH en países en desarrollo se deben a transfusiones de sangre contaminada. Un estudio de la OMS reveló que alrededor de 60 países no eran capaces de someter toda la sangre donada a tamizaje para detectar la presencia de una o más infecciones, entre ellas la infección por VIH y otras infecciones transmitidas por la sangre. Se necesita urgentemente investigación sobre los aspectos más amplios de la seguridad de la sangre, incluida la eficacia de las estrategias de seguridad de la sangre y los factores comportamentales de riesgo entre los donantes de sangre, en particular en los países en desarrollo.
  • Las reacciones adversas a dispositivos médicos también causan daños en pacientes. En los Estados Unidos se registran anualmente más de 1 millón de esas reacciones adversas. En algunos países en desarrollo hasta la mitad del equipo médico es inutilizable o sólo parcialmente utilizable. Se necesitan investigación y programas de vigilancia eficaces para detectar los tipos, la frecuencia y los entornos clínicos de esa clase de reacciones.
Para más información, puede ponerse en contacto con:

Dr Iciar Larizgoitia
OMS, Ginebra
Tel.: +4122 791 2133
Móvil: +41 79 562 2912
E-mail: larizgoitiai@who.int

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