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La Asamblea Mundial de la Salud comienza en un marco de tragedias, crisis y oportunidades

En la 61ª Asamblea Mundial de la Salud, inaugurada hoy en Ginebra, Suiza, funcionarios de 193 países han iniciado como cada año la tarea de analizar los progresos realizados y fijar nuevas prioridades para uno de los instrumentos más poderosos con que cuenta la salud pública mundial: la Organización Mundial de la Salud (OMS). El evento marca el 60º aniversario del esfuerzo de cooperación internacional en ella materializado con el fin de aliviar la carga mundial de morbilidad. Pero el espíritu reinante en esta reunión conmemorativa es de gran pesar, debido a que el número de vidas arrebatadas por el ciclón de Myanmar y el terremoto de China, si bien se desconoce aún con precisión, será sin duda muy elevado.

«Celebramos esta reunión en un momento trágico», ha declarado la Dra. Margaret Chan, Directora General de la OMS, ante los 2500 delegados presentes en la Sala de Asambleas del Palais des Nations en la apertura de la reunión. «Lamentablemente, mirando hacia el futuro, debemos prepararnos todos para afrontar nuevas crisis humanitarias que no tardarán en producirse.»

La Dra. Chan ha presentado a los delegados un crudo panorama de los retos sanitarios pendientes, desde viejas dolencias hasta las futuras repercusiones del cambio climático en la salud. Ha informado también sobre los progresos desiguales de la erradicación de la poliomielitis y ha manifestado su esperanza de que se lograrán superar las dificultades económicas que obstaculizan a veces los futuros logros en el campo de la salud pública.

A raíz de los últimos desastres, la Dra. Chan ha abordado tres de las crisis que se avecinan. Una ya patente es la provocada por el aumento vertiginoso de los precios de los alimentos, que podría minar los cimientos de la salud y de una buena nutrición. El cambio climático que avistamos en el horizonte es una crisis que según se prevé acarreará más sequías, inundaciones y tormentas tropicales, así como una mayor demanda de ayuda humanitaria. En los dos casos, la población pobre es la que más riesgo corre. Y una tercera crisis, la gripe pandémica, acecha en el futuro. Según la Dra. Chan, «la amenaza no ha desaparecido en absoluto, y sería un gran error que bajáramos la guardia o relajásemos nuestras medidas de preparación».

La lista de problemas sanitarios sigue causando grandes tensiones en los países y los recursos:

  • Aunque las defunciones por SIDA han disminuido en los dos últimos años, actualmente hay nada menos que 33,2 millones de personas afectadas por el VIH/SIDA; sólo durante el año pasado se infectaron 2,5 millones. Según la Dra. Margaret Chan, «seguimos aún a la zaga de esta devastadora, implacable epidemia».
  • Los progresos de la lucha contra la tuberculosis se mantienen estables, pero la tuberculosis multirresistente ha alcanzado niveles sin precedentes. La Dra. Margaret Chan considera que «permitir que se generalice esta forma de tuberculosis sería un serio revés, un revés de dimensiones épicas».
  • También se han complicado las actividades de erradicación de la poliomielitis. En Asia, el poliovirus de tipo 1, la cepa más peligrosa, está a punto de ser eliminado. Pero en África se ha registrado un «aumento espectacular» de esa cepa en los estados del norte de Nigeria, mientras otros países de ese continente pugnan por eliminar los virus reintroducidos hace dos años. En palabras de la Dra. Margaret Chan, «debemos acabar este trabajo (de erradicación): estamos demasiado cerca de nuestra meta como para permitir que el éxito se nos escurra de las manos».

Como parte positiva, las largas luchas entabladas contra muchas enfermedades están cosechando resultados:

  • En la lucha contra la malaria se observan por fin «progresos sólidos», según la Dra. Chan. Se han documentado rápidas mejoras de la morbilidad y la mortalidad en varios países africanos.
  • Los programas de inmunización han logrado reducir la mortalidad en la niñez por debajo de 10 millones de defunciones al año por primera vez en las últimas décadas.
  • El tratamiento domiciliario de la neumonía - principal agente mortífero de los niños de corta edad - ha demostrado ser tan eficaz como la atención hospitalaria, y posiblemente más seguro, según se desprende de investigaciones coordinadas por la OMS y publicadas este año.

La salud mundial puede verse muy beneficiada por el control de las enfermedades tropicales desatendidas. Se han conseguido medicamentos seguros y eficaces para combatir muchas de esas enfermedades, medicamentos que están siendo donados a través de alianzas publicoprivadas o vendidos a precios reducidos. La Dra. Chan ha señalado que, con una financiación relativamente pequeña y de duración limitada, muchas de esas enfermedades podrían haber sido controladas, incluso eliminadas, en el año 2015.

«Las indicaciones que nos den ustedes son muy importantes, para la salud pero también para nuestra seguridad colectiva", ha dicho la Dra. Chan a los delegados. «La buena salud es fuente de prosperidad y favorece la estabilidad, y eso son dos grandes bazas en cualquier país. Un mundo desequilibrado en materia de salud no puede ser ni estable ni seguro.»

Para más información, póngase en contacto con:

Departamento de Comunicaciones de la OMS, Ginebra

Fadéla Chaib
Portable: +41 79 475 5556
Courriel: chaibf@who.int

Gaya Gamhewage
Courriel: gamhewageg@who.int

Dick Thompson
Portable: + 41 79 475 5534
Courriel: thompsond@who.int

Mediainquiries: +41 22 791 2222
Courriel: mediainquiries@who.int

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