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El control de las enfermedades tropicales desantendidas es factible

Se anuncia una renovación de los compromisos para expandir intervenciones integradas

Comunicado de prensa

En adelante podremos reducir de forma sustancial la miseria y la discapacidad causadas por un grupo de enfermedades infecciosas crónicas que afectan casi exclusivamente a las poblaciones muy pobres, según un nuevo informe dado a conocer hoy por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Titulado "Colaborar para superar el impacto mundial de las enfermedades tropicales desatendidas", el informe abarca 17 enfermedades [1] de ese tipo que proliferan en entornos empobrecidos, con viviendas precarias, suciedad ambiental y abundancia de insectos y animales que propagan enfermedades.

"Se trata de enfermedades debilitantes, a veces horrorosas, que a menudo se aceptan como parte de las desdichas asociadas a la pobreza", ha señalado la Dra. Margaret Chan, Directora General de la OMS. "Las estrategias descritas en este informe son un gran avance. Si se aplican de forma generalizada, pueden reducir sustancialmente la carga de morbilidad y romper el círculo vicioso de infección, discapacidad y pérdida de oportunidades que mantiene a la gente sumida en la pobreza."

Las consecuencias de estas infecciones a largo plazo dependen de la enfermedad, pero incluyen ceguera, cicatrices y úlceras desfigurantes, dolor intenso, deformidades de las extremidades, deterioro del desarrollo mental y físico, y daños en órganos internos. A nivel mundial, esas enfermedades son endémicas en 149 países y territorios, y menoscaban la vida de al menos mil millones de personas.

"La evidencia es hoy día abrumadora. Las intervenciones disponibles, en particular medicamentos seguros, simples y eficaces, están teniendo un gran impacto. Expandiendo la cobertura, podemos prevenir de hecho muchas de esas dolencias. Es la primera oportunidad que tenemos ante algunas enfermedades muy antiguas", según la Dra. Chan.

Como se señala en el informe, la falta de recursos ha obstaculizado durante mucho tiempo una iniciativa que pretende llegar a un gran número de personas muy pobres. Pero este problema se está resolviendo gracias a las generosas donaciones de medicamentos realizadas por la industria farmacéutica, que incluyen varios compromisos a largo plazo. Y hoy se han anunciado nuevas promesas de aportaciones, en particular:

  • Novartis ha renovado su compromiso de donar una cantidad ilimitada de fármacos para tratamiento multimedicamentoso y clofazimina a granel para la lepra y sus complicaciones.
  • GlaxoSmithKline ha anunciado un nuevo compromiso de cinco años para expandir su donación de albendazol a través de la OMS a fin de tratar, además de la filariasis linfática, los casos de helmintiasis transmitidas por el suelo entre los niños en edad escolar en África. La promesa incluye 400 millones de dosis anuales con ese objetivo.
  • Sanofi-Aventis ha acordado renovar su apoyo al programa de la OMS para la eliminación de la enfermedad del sueño, la úlcera de Buruli, la enfermedad de Chagas y la leishmaniasis durante los próximos cinco años.

Gracias a ese apoyo ininterrumpido, se podrá disponer también de los recursos necesarios para avanzar en la lucha contra la leishmaniasis, la úlcera de Buruli y la enfermedad de Chagas. Además:

  • Bayer ha iniciado conversaciones con la OMS en torno a la manera de expandir su actual compromiso de lucha contra la enfermedad del sueño y la enfermedad de Chagas.
  • EISAI se ha comprometido a aportar dietilcarbamazina (DEC) para colaborar con vistas a la eliminación mundial de la filariasis linfática, y
  • Johnson&Johnson ha anunciado también recientemente su intención de ampliar su donación de mebendazol y suministrar hasta 200 millones de tratamientos al año para combatir las parasitosis intestinales infantiles.

Logros

Según el informe, las actividades emprendidas hasta ahora para mitigar el impacto de esas enfermedades están logrando resultados sin precedentes, entre ellos los siguientes:

  • la quimioprofilaxis alcanzó a 670 millones de personas, solo en 2008;
  • la dracunculosis, también conocida como enfermedad del gusano de Guinea, será la primera enfermedad erradicada no por una vacuna, sino con medidas de educación sanitaria y cambios de comportamiento;
  • los casos notificados de enfermedad del sueño han caído a su nivel más bajo en 50 años, y
  • la filariasis linfática puede ser eliminada como problema de salud pública para el año 2020.

Perspectivas y desafíos

El informe también reconoce los retos aún pendientes y las oportunidades existentes para aliviar el sufrimiento de la población de los países endémicos. Por ejemplo, es necesario fortalecer los sistemas de atención de salud.

"El uso de las escuelas primarias como plataforma para tratar a millones de niños con esquistosomiasis y helmintiasis en África es un ejemplo muy ilustrativo. Esas iniciativas brindan oportunidades para ampliar la educación sanitaria y conseguir así que las futuras generaciones disfruten de una mejor salud", ha dicho el Dr. Lorenzo Savioli, Director del Departamento de Control de las Enfermedades Tropicales Desatendidas de la OMS.

En el informe se advierte que es necesaria una mejor coordinación con la veterinaria de salud pública como componente esencial de la lucha contra las enfermedades zoonóticas. Por ejemplo, cada año, decenas de miles de personas mueren de rabia, transmitida generalmente por perros. Se estima que el 95% de los casos se registran en Asia y África, y hasta el 60% de los casos afectan a menores de 15 años.

Los sistemas de salud pública también deben responder a las distintas pautas de morbilidad que están provocando el cambio climático y diversos factores ambientales, que pueden hacer que reaparezcan o se propaguen más ampliamente algunas enfermedades. El dengue, por ejemplo, ha irrumpido como una de las enfermedades que más se están extendiendo en todo el mundo, habiéndose detectado casos en muchas regiones antes libres de la enfermedad. La gestión continua del medio y de los vectores sigue siendo fundamental para prevenir las enfermedades tropicales desatendidas de transmisión vectorial.


[1] Úlcera de Buruli (infección por Mycobacterium ulcerans), enfermedad de Chagas (tripanosomiasis americana), cisticercosis, dengue, dracunculosis (enfermedad del gusano de Guinea), equinococosis, treponematosis endémicas, infecciones por trematodos transmitidos por los alimentos, tripanosomiasis africana humana (enfermedad del sueño), leishmaniasis, lepra (enfermedad de Hansen), filariasis linfática (elefantiasis), oncocercosis (ceguera de los ríos), rabia, esquistosomiasis (bilharziasis), tracoma, y helmintiasis transmitidas por el suelo.

Para más información, pueden ponerse en contacto con:

Ashok Moloo
Responsable de Comunicación
Control de las Enfermedades Tropicales Desatendidas
OMS, Ginebra
Teléfono: +41 22 791 1637
Móvil: +41 79 540 5086
E-mail: molooa@who.int

Francesco Rio
Medical Officer
Control de las Enfermedades Tropicales Desatendidas
OMS, Ginebra
Teléfono: +41 22 791 3833
Móvil: +41 79 475 5544
Email: riof@who.int

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