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Informe mundial sobre los riesgos del accidente nuclear de Fukushima para la salud

Comunicado de prensa

En una evaluación exhaustiva llevada a cabo por expertos internacionales sobre los riesgos para la salud asociados al desastre ocurrido en la central nuclear de Fukushima I (Japón) se concluye que, en lo que respecta a la población general dentro y fuera del Japón, los riesgos estimados son bajos y no se prevé que las tasas de cáncer aumenten de manera apreciable con respecto a las tasas basales.

En el informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) titulado Health Risk Assessment from the nuclear accident after the 2011 Great East Japan Earthquake and Tsunami base don preliminary dose estimation (Evaluación de los riesgos para la salud del accidente nuclear posterior al terremoto y maremoto del Japón de 2011, basada en una estimación preliminar de la dosis de radiación) se señala que, no obstante, ha aumentado el riesgo estimado de algunos cánceres en determinados grupos de la población de la prefectura de Fukushima, por lo que se pide que se mantenga un seguimiento continuo y exámenes sanitarios a largo plazo.

Los expertos calcularon los riesgos para la población general en la prefectura de Fukushima, el resto del Japón y el resto del mundo, así como para los trabajadores de la central nuclear que pudieron verse expuestos durante las actividades de socorro de emergencia tras el accidente.

«La principal preocupación que se señala en el informe se refiere al riesgo de contraer cáncer en determinados órganos y en relación con ciertos factores demográficos», señala la Dra. María Neira, Directora del Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS. «Un desglose de los datos en función de la edad, sexo y proximidad a la central nuclear muestra un riesgo mayor de contraer cáncer en las personas de las zonas más contaminadas. Fuera de estas zonas, incluso dentro de la prefectura de Fukushima, no se prevé un aumento apreciable de la incidencia de cáncer.»

En lo que respecta a determinados cánceres, en las personas de la zona más contaminada, las estimaciones del aumento del riesgo con respecto a lo que cabría esperar normalmente son las siguientes:

  • Todas las neoplasias malignas sólidas: aproximadamente un 4% en mujeres expuestas durante la lactancia.
  • Cáncer de mama: aproximadamente un 6% en mujeres expuestas durante la lactancia.
  • Leucemia: aproximadamente un 7% en hombres expuestos durante la lactancia.
  • Cáncer de tiroides: hasta un 70% en mujeres expuestas durante la lactancia (normalmente el riesgo previsto de que las mujeres sufran cáncer de tiroides a lo largo de la vida es de aproximadamente un 0,75%, y el riesgo adicional estimado a largo de la vida en mujeres expuestas a la radiación durante la lactancia en las zonas más afectadas es del 0,50%).

Para las personas de la segunda zona más afectada de la prefectura de Fukushima, la estimación del riesgo es de aproximadamente la mitad que para las personas de la zona expuesta a las mayores dosis de radiación.

En el informe se dedica además una sección al caso particular del personal de socorro en emergencias de la planta nuclear de Fukushima. Se calcula que aproximadamente dos tercios de esos empleados corren el mismo riesgo de cáncer que la población general, mientras que en un tercio el riesgo es mayor.

En el informe, de casi 200 páginas, se señala además que no se prevé que las dosis de radiación procedentes de la central nuclear dañada aumenten la incidencia de abortos espontáneos, muertes intrauterinas y otras afecciones físicas y mentales en los niños nacidos después del accidente.

«En el informe de la OMS se señala la necesidad de supervisar a largo plazo la salud de las personas que presentan un riesgo alto, además de ofrecer los servicios de seguimiento y apoyo médicos necesarios», señala la Dra Maria Neira, Directora del Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS. «Ello constituirá durante décadas un importante elemento de la respuesta de salud pública ante el desastre.»

«Además de reforzar los servicios médicos, para reducir la posible exposición a la radiación en el futuro será necesario un monitoreo mediambiental continuo, en particular del suministro de alimentos y agua, todo ello respaldado por la aplicación de las normas vigentes», señala la Dra. Angelika Tritscher, Directora Interina del Departamento de Inocuidad de los Alimentos y Zoonosis de la OMS.

En el informe, además de dar cuenta de la repercusión directa en la población, se señala que la repercusión psicosocial podría tener consecuencias para la salud y el bienestar, aspecto éste que, según los expertos, no debería pasarse por alto como parte de la respuesta general.

Este es el primer análisis que se hace sobre los efectos para la salud, a escala mundial, de la exposición a la radiación tras el accidente de la central nuclear de Fukushima, y es el resultado de un proceso de análisis de las dosis estimadas y sus posibles implicaciones para la salud que ha dirigido la OMS a lo largo de dos años. Participaron expertos independientes especializados en salud pública y modelización de riesgos, epidemiología, dosimetría y efectos de la radiación.

Para más información puede ponerse en contacto con:

Glenn Thomas
Responsable de Comunicación, Departamento de Comunicación
OMS, Ginebra
Tel.: +41 22 791 3983
Móvil: +41 79 509 0677
E-mail: thomasg@who.int

Nada Osseiran
Responsable de Comunicación, Salud Pública y Medio Ambiente
OMS, Ginebra
Tel.: +41 22 791 4475
Móvil: +41 79 445 1624
E-mail: osseirann@who.int

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