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Invertir en el desarrollo en la primera infancia es esencial para que más niños, niñas y comunidades prosperen, concluye la nueva serie de The Lancet

249 millones de niños menores de 5 años corren el riesgo de no alcanzar su pleno potencial de desarrollo, pero aplicar intervenciones de bajo costo podría revertir esta tendencia

Comunicado de prensa UNICEF/OMS/Banco Mundial

Se calcula que un 43% –249 millones– de los niños menores de 5 años en países de bajos y medianos ingresos corren un alto riesgo de sufrir menoscabo en su desarrollo debido a la extrema pobreza y el retraso en el crecimiento, de acuerdo con la conclusión de la nueve serie de The Lancet’s new Series, Advancing Early Childhood Development: from Science to Scale.

La serie revela que las intervenciones en favor del desarrollo en la primera infancia que promueven una atención sensible a las necesidades de los niños –salud, nutrición, cuidados, seguridad y aprendizaje temprano– podrían costar apenas 50 centavos de dólar por niño por año, cuando se combinan con servicios existentes, como los servicios sanitarios. La Organización Mundial de la Salud (OMS), el Banco Mundial y UNICEF contribuyeron y ofrecieron orientación a la serie.

Los hallazgos de esta serie ponen de relieve la importancia de reforzar el compromiso mundial con el desarrollo en la primera infancia. Se calcula que las personas sufren una pérdida de aproximadamente una cuarta parte del ingreso promedio anual en la edad adulta, mientras que los países pueden perder hasta el doble de su gasto actual del PIB en salud y educación. Las consecuencias de la inacción no afectan solamente a las generaciones presentes, sino también a las generaciones futuras.

“Ahora sabemos cuán alto es el costo de la inacción, y hay nuevas pruebas de que este es el momento de actuar. Esperamos que la evidencia que presenta esta serie ayude a los países a beneficiar a más madres gestantes y niños pequeños con servicios de prevención y promoción que cuenten con la capacidad de mejorar drásticamente los resultados en materia de desarrollo para los niños, así como también su salud en la adultez, su bienestar y su productividad económica”, dijo la profesora Linda M. Richter, PhD., coautora de la serie, DST-NRF Centro de Excelencia en Desarrollo Humano, Universidad de Witwatersrand, Johannesburgo, Sudáfrica.

Las investigaciones muestran que el cerebro infantil se desarrolla con mayor rapidez en los primeros 2-3 años que en ningún otro momento de la vida. Estos primeros años también constituyen un período crítico de adaptabilidad y capacidad de respuesta a las intervenciones. Carecer de nutrición, estimulación y protección adecuadas en la primera infancia tiene efectos nocivos que pueden repercutir a largo plazo en las familias y las comunidades.

“La ciencia y la economía son claramente partidarias de invertir en los primeros 1.000 días de la vida, comenzando en el embarazo”, dijo Keith Hansen, vicepresidente de Desarrollo Humano del Grupo del Banco Mundial. “Si no hacemos esto, los niños llegan con un gran retraso a la escuela y sufren toda una vida de desventajas. Pero si lo hacemos, podemos marcar una extraordinaria diferencia en su capacidad para participar plenamente en las economías del mañana como ciudadanos activos y productivos. La investigación de The Lancet es una prueba adicional de la enorme importancia de este programa”.

Los autores hacen hincapié en el papel decisivo que desempeña el sector de la salud como punto de entrada a las intervenciones para la primera infancia, particularmente en apoyo de una atención sensible a las necesidades de los niños y las niñas. La capacidad del sector para acceder a las mujeres y los niños durante el período crítico que va desde la concepción hasta los primeros años representa una oportunidad para integrar intervenciones de bajo costo, como Care for Child Development y Reach Up and Learn, de la OMS y UNICEF, en servicios existentes de salud y nutrición para la madre y el niño. Se ha observado que estos servicios ayudan a mejorar la calidad de la atención materna y el desarrollo general de los niños pequeños, al tiempo que contribuyen al bienestar de los cuidadores.

“La ciencia nos muestra que la biología no equivale a destino, y que lo que viven los niños en sus primeros días y años moldea y define sus futuros”, dijo Anthony Lake, Director Ejecutivo de UNICEF. “Debemos convertir los hallazgos de la ciencia en un llamado de alerta, porque el desarrollo de millones de niños y niñas corre peligro. En este momento, un 43% de los niños en países de bajos y medianos ingresos podrían no alcanzar su potencial cognitivo. Ningún país puede correr el riesgo de perder casi la mitad del potencial cerebral de sus ciudadanos más jóvenes –y menos aún los países de bajos y medianos ingresos”.

De acuerdo con los autores de la serie, las intervenciones deben estar disponibles pronto. “Históricamente, las intervenciones para la primera infancia se han centrado en los niños en edad preescolar. Pero ahora sabemos que las intervenciones que incluyen el período anterior a la concepción y los primeros dos años de vida pueden reducir de manera significativa los efectos adversos sobre el crecimiento y la salud, y ayudan a que los niños alcancen su pleno potencial desde el punto de vista del desarrollo”, dijo el profesor Stephen Lye, PhD., coautor de la serie, Director Ejecutivo del Instituto Fraser Mustard para el Desarrollo Humano de la Universidad de Toronto, Canadá.

Los autores proponen varias maneras en que la comunidad mundial puede ampliar el apoyo a los servicios destinados al desarrollo en la primera infancia:

  • Alentar la adopción y la aplicación de políticas sobre creación de entornos acogedores para que las familias puedan proporcionar una atención amorosa a los niños pequeños.
  • Fomentar la capacidad y fortalecer la coordinación para promover el desarrollo en la primera infancia a través de los servicios existentes de salud, nutrición, educación, y de los servicios sociales y de protección infantil.
  • Fortalecer la medición y garantizar la rendición de cuentas por parte de los servicios dedicados al desarrollo del niño en la primera infancia.
  • Promover las investigaciones y fomentar el liderazgo y la participación mundial y regional.
  • Ampliar la voluntad política y la financiación mediante la promoción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

“Invertir en los niños pequeños es un imperativo moral, económico y social. Los ODS ofrecen una visión prometedora sobre la salud de los niños y los adolescentes, pero se requieren voluntad política y mayores inversiones en el desarrollo en la primera infancia para que esas ambiciosas metas puedan cumplirse. Las intervenciones en favor de la primera infancia no solo beneficiarán a los niños de hoy; también repercutirán directamente en la futura estabilidad y prosperidad de los países”, dijo la doctora Margaret Chan, Directora General de la OMS.


La serie sobre el desarrollo en la primera infancia de The Lancet se dará a conocer durante un evento con las partes interesadas, en Washington, D.C., el 5 de octubre, poco antes de las Reuniones Anuales del Grupo del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. El 6 de octubre de 2016, las Reuniones Anuales realizarán un importante evento público sobre este tema, que presidirá Jim Yong Kim, Presidente del Grupo del Banco Mundial, titulado “Human Capital Summit: Investing in the Early Years for Growth and Productivity”. Durante este evento se presentará a los países en desarrollo que están incrementando las inversiones en sus ciudadanos más jóvenes.

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