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La OMS alerta en un informe de la insuficiencia de las medidas e inversiones encaminadas a poner fin a la epidemia de tuberculosis

Comunicado de prensa

Según se deduce de los nuevos datos publicados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su Informe mundial sobre la tuberculosis 2016, los países necesitan agilizar los esfuerzos por prevenir, detectar y tratar la enfermedad si desean cumplir con las metas mundiales establecidas.

En la Asamblea Mundial de la Salud y en la Asamblea General de las Naciones Unidas, en el marco de los objetivos de desarrollo sostenible, los gobiernos han acordado las metas que es preciso alcanzar para poner fin a la epidemia de tuberculosis. Se ha fijado, para 2030, una reducción del 90% en la mortalidad por tuberculosis y del 80% en los casos de la enfermedad con respecto a los niveles de 2015.

La Dra. Margaret Chan, Directora General de la OMS, señala: «Nos enfrentamos a una batalla cuesta arriba para alcanzar los objetivos mundiales en la lucha contra la tuberculosis. Es necesario intensificar los esfuerzos en este sentido. De lo contrario, los países seguirán yendo a la zaga de esta epidemia mortal y no alcanzaremos estos ambiciosos objetivos».

El Informe mundial sobre la tuberculosis 2016 pone de manifiesto las grandes desigualdades entre los países en lo relativo al acceso de las personas que padecen tuberculosis a intervenciones diagnósticas y terapéuticas disponibles que pueden acelerar la disminución de la prevalencia de la enfermedad en el mundo. Además, se señala también la necesidad de lograr un compromiso político firme y de aumentar la financiación.

Mayor morbimortalidad mundial

En el informe se advierte de que, si bien las medidas de lucha contra la tuberculosis han salvado la vida a más de 3 millones de personas en 2015, la prevalencia de la enfermedad es en realidad más elevada que la estimada anteriormente, tal y como indican los nuevos datos sobre vigilancia y un estudio realizado en la India.

Se ha calculado que en 2015 se registraron 10,4 millones de nuevos casos de tuberculosis en el mundo y que seis países acumularon el 60% de la carga total. El país más afectado fue la India, seguido de Indonesia, China, Nigeria, Pakistán y Sudáfrica.

Se estima que en 2015 fallecieron 1,8 millones de personas a causa de la tuberculosis, de los cuales 0,4 millones también estaban infectados por el VIH. Aunque la mortalidad por tuberculosis se redujo en un 22% entre 2000 y 2015, esta enfermedad fue una de las 10 causas principales de mortalidad en el mundo en 2015 y causó más defunciones que la infección por el VIH y el paludismo.

Dos de los principales problemas siguen siendo las deficiencias tanto en la realización de pruebas diagnósticas como en la notificación de casos nuevos. De los 10,4 millones de nuevos casos registrados en 2015, solo 6,1 millones se detectaron y notificaron oficialmente. La diferencia de 4,3 millones se debe a la insuficiente notificación de los casos, sobre todo en los países con grandes sectores privados no regulados, y a que la enfermedad está infradiagnosticada en los países donde el acceso a la atención sanitaria es más difícil.

Además, la tasa de reducción de los casos de tuberculosis en 2015 se mantuvo en el 1,5% de 2014, y es necesario que aumente al 4% o el 5% en 2020 para alcanzar los primeros hitos de la Estrategia Fin a la TB aprobada por la Asamblea Mundial de la Salud.

Evitar las resistencias a los medicamentos y otros retos

La multirresistencia de los bacilos tuberculosos continúa causando una crisis de salud pública. La OMS calcula que 480 000 personas enfermaron de tuberculosis multirresistente en 20151. Tres países —la India, China y la Federación Rusa— concentraron la mayor carga de enfermedad y, en conjunto, abarcaron casi la mitad de los casos registrados en el mundo.

Las deficiencias en la detección y el tratamiento siguen afectando a la lucha contra la tuberculosis multirresistente. En 2015, solo una de cada cinco personas que reunían las condiciones para que se les prescribiera un fármaco de segunda elección tuvo acceso a este tratamiento. Las tasas de curación en el mundo, de alrededor del 52%, continúan siendo bajas.

El Dr. Mario Raviglione, Director del Programa Mundial de la OMS contra la tuberculosis, explica que «los escasos progresos alcanzados en la lucha contra la tuberculosis son una tragedia para los millones de personas que sufren esta enfermedad. En el momento actual, para salvar más vidas necesitamos proporcionar más pruebas de diagnóstico rápido que han sido recomendadas recientemente, más medicamentos y más pautas terapéuticas a quienes los necesitan. Las medidas e inversiones actuales son muy inferiores a las necesarias. El mundo está por fin despertando para hacer frente a la amenaza de la resistencia a los antimicrobianos, y ha llegado el momento de agilizar la lucha contra la tuberculosis multirresistente».

En 2015, no se proporcionaron tratamientos antirretrovíricos al 22% de los pacientes infectados por el VIH que padecían tuberculosis. De acuerdo con las recomendaciones de la OMS, se deben prescribir estos tratamientos a todos los pacientes infectados por ambos patógenos. Cerca de un millón de niños menores de cinco años y de personas infectadas por el VIH, que son especialmente vulnerables a la tuberculosis y deberían haber tomado un tratamiento preventivo, no tuvieron acceso a estos fármacos en 2015. Es necesario ampliar rápidamente la cobertura de estos tratamientos.

Subsanar las deficiencias críticas en la financiación de la lucha contra la tuberculosis

Las inversiones en el tratamiento y la prevención de la tuberculosis en los países de ingresos medianos y bajos están casi US$ 2000 millones por debajo de los US$ 8300 millones que se necesitan en 2016. Si no aumenta la financiación, esta brecha se ampliará hasta US$ 6000 millones en 2020.

En conjunto, alrededor del 84% de la financiación disponible en 2016 en los países de ingresos medianos y bajos procedía de fuentes internas, si bien la mayor parte de estos fondos se concentró en los países del grupo BRICS (Brasil, la Federación de Rusia, India, China y Sudáfrica). En cambio, hay otros países de ese nivel de ingresos que continúan dependiendo en gran medida de donantes internacionales (más del 75% procede del Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria).

Además, la OMS calcula que se necesitan al menos US$ 1000 millones adicionales por año para agilizar el desarrollo de nuevas vacunas, diagnósticos y medicamentos.

El Dr. Ariel Pablos-Méndez, administrador adjunto de la Oficina para la Salud Mundial de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) —el principal organismo que proporciona financiación bilateral para luchar contra la tuberculosis— señala que «los recursos utilizados contra la tuberculosis, la enfermedad infecciosa más mortífera en el mundo, se están quedando cortos. Todos podemos contribuir a corregir ese desequilibrio. Como muestra el informe, los países con una prevalencia elevada necesitan alcanzar la cobertura sanitaria universal, mecanismos de protección social y financiación para su sistema de salud pública. La ayuda al desarrollo que proporciona la comunidad internacional necesita urgentemente más inversiones o no podremos poner fin a una de las enfermedades más antiguas y mortales».


1 Además, 100 000 personas enfermas de tuberculosis resistente a la rifampicina necesitan un tratamiento de segunda elección en 2015. La OMS recomienda que se prescriba un tratamiento de segunda elección a todas las personas enfermas de tuberculosis resistente a la rifampicina. La tuberculosis multirresistente es la resistente a la isoniazida y la rifampicina, dos de los principales fármacos empleados para tratar esta enfermedad.

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Dominique De Santis (Ginebra)
Programa Mundial de la OMS contra la tuberculosis
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