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El impacto del sida agrava la hambruna en África

Según un nuevo informe, la epidemia se propaga rápidamente por nuevas zonas del mundo
A pesar de los éxitos alcanzados en la prevención, la respuesta mundial sigue recibiendo pocos fondos

De acuerdo con un nuevo informe titulado “Resumen mundial de la epidemia de VIH/SIDA. Diciembre de 2002”, la epidemia de VIH/SIDA está contribuyendo a agravar una hambruna cada vez más mortífera en África austral. El Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han dado a conocer hoy la nueva actualización exhaustiva de la epidemia mundial de VIH/SIDA, anticipándose a la celebración del Día Mundial del SIDA, el próximo día 1 de diciembre.

Según el nuevo informe, la hambruna que padece esta región del continente africano es un claro ejemplo de cómo el impacto del VIH/SIDA va más allá de la pérdida de vidas y de los costos de la atención de salud asociados con la enfermedad. Actualmente hay más de 14 millones de personas que corren riesgo de inanición en Lesotho, Malawi, Mozambique, Swazilandia, Zambia y Zimbabwe. Esas seis sociedades predominantemente agrícolas se están enfrentando con graves epidemias de SIDA: de una población adulta total de alrededor de 26 millones de habitantes, hoy día hay más de cinco millones de adultos que están viviendo con el VIH/SIDA en esos países. Todos ellos suman también un total de 600 000 niños menores de 15 años que viven con el VIH. El nuevo informe expone de qué modo el impacto del SIDA en las comunidades agrícolas ha reducido grandemente su capacidad para sobrevivir al hambre.

“La hambruna que padece África austral revela al mundo sin ambages el impacto profundo y devastador del SIDA,” ha manifestado el Dr. Peter Piot, Director Ejecutivo del ONUSIDA. “Lo que estamos viendo hoy día en numerosos países de África subsahariana es una epidemia de VIH que está mermando los recursos de comunidades enteras para sobrellevar la situación. Tenemos que actuar inmediatamente, en una escala mucho mayor que nunca en el pasado, no sólo para asistir a las naciones ya seriamente afectadas, sino también para contener el crecimiento explosivo del SIDA en las partes del mundo en las que la epidemia está emergiendo.”

Rápida propagación de la epidemia en Asia y Europa oriental en 2002

El informe revela una rápida propagación de la epidemia en nuevas zonas. La epidemia de VIH/SIDA de crecimiento más rápido en el mundo es la que afecta Europa oriental y las repúblicas de Asia central. En 2002, se produjeron unas 250 000 nuevas infecciones estimadas en esa región, que pasó a sumar un total de 1,2 millones de personas con el VIH/SIDA. En algunos países, el crecimiento de la epidemia es alarmante; en Uzbekistán, por ejemplo, se notificaron casi tantas nuevas infecciones en los seis primeros meses de 2002 que en toda la década anterior.

Algunos países de Asia y el Pacífico, incluidos China, Indonesia y Papua Nueva Guinea, también pueden afrontar enormes crecimientos en sus epidemias. El ONUSIDA advierte de que, a menos que se emprenda una acción concertada y eficaz para aumentar el acceso a la prevención y atención del VIH en Asia, donde la epidemia se encuentra aún en sus primeras fases, para 2007 contraerán el VIH otros 11 millones de personas.

“Sabemos que existe un punto en todas las crisis de SIDA de los países en que la epidemia salta de los grupos particularmente vulnerables a la población general,” ha señalado la Dra. Gro Harlem Brundtland, Directora General de la Organización Mundial de la Salud. “Este es un momento crucial de oportunidad y peligro. A menos que veamos surgir iniciativas de prevención nacional encabezadas por los niveles más altos del gobierno, el crecimiento en las infecciones puede ser incontenible. Nos hallamos justamente en este momento crucial en diversos países de Europa oriental y Asia central, meridional y oriental.”

En el ámbito mundial, el informe señala que actualmente hay 42 millones de personas que viven con el VIH y que en 2002 se produjeron 5 millones de nuevas infecciones y 3,1 millones de defunciones por causa del SIDA. En África subsahariana, la epidemia sigue creciendo. Se estima que en 2002, 3,5 millones de personas contrajeron la infección por el VIH y 2,4 millones de africanos fallecieron por esa enfermedad. En Asia, actualmente hay 7,2 millones de personas que viven con el VIH.

El SIDA agrava la hambruna en África austral

El informe hecho público hoy explica con detalle la manera como el VIH/SIDA contribuye a agravar otras crisis, principalmente el hambre epidémica, en África austral. En esa región, el SIDA se combina con otros factores —incluidos sequías, riadas y en algunos casos políticas nacionales e internacionales con falta de previsión— para provocar un descenso ininterrumpido en la producción agrícola y reducir drásticamente los ingresos familiares.

En un hogar agrícola, una muerte relacionada con el SIDA hace caer en picado el producto de la cosecha, con frecuencia hasta el 60%. En un estudio de 2002 llevado a cabo en Malawi, por ejemplo, se puso de manifiesto que cerca del 70% de las familias encuestadas habían sufrido pérdidas de mano de obra por causa de la enfermedad. Los ingresos familiares también se ven mermados, con lo que las personas tienen menos dinero para adquirir alimentos.

El informe indica que desde 1985 han fallecido por el SIDA 7 millones de trabajadores agrícolas en 25 países africanos. Solamente en 2001, el SIDA se cobró la vida de alrededor de 500 000 personas en los seis países predominantemente agrícolas amenazados por la hambruna, la mayoría de las cuales estaban en la etapa más productiva de su vida.

“La hambruna es un trágico ejemplo de cómo la epidemia se combina con otras crisis para desencadenar otras catástrofes aún mayores,” ha destacado el Dr. Piot. “Lo que está ocurriendo hoy en África austral ilustra claramente que el SIDA no puede abordarse de modo aislado. Las respuestas al SIDA deben tomar en cuenta el hecho de que la epidemia repercute en todos los sectores económicos y sociales.”

El consumo de drogas intravenosas contribuye a propagar el SIDA

El consumo de drogas intravenosas es el principal modo de transmisión del VIH en Europa oriental, así como en diversos países de Asia, Oriente Medio y África del Norte.

“Las prácticas peligrosas de inyección de drogas contribuyen a la propagación muy rápida de la epidemia —ha señalado la Dra. Brundtland—, porque no transcurre mucho tiempo antes de que las parejas sexuales de los usuarios de drogas intravenosas pasan a formar parte de una epidemia que crece sin pausa.”

En Indonesia, donde hace diez años el consumo de drogas intravenosas era prácticamente inexistente, se está observando un aumento brusco en esa práctica, y con él, el riesgo de que se desarrolle una epidemia de SIDA de grandes dimensiones. En ese país ahora hay por lo menos 200 000 consumidores de drogas intravenosas, y las tasas de infección por el VIH se están disparando entre este colectivo. Los datos señalan que, en Yakarta, hasta un 50% de los usuarios de drogas intravenosas podrían ser seropositivos, en comparación con el 0% en 1998. Esta vía de transmisión podría ser responsable de más del 80% de las infecciones por el VIH que se produzcan en ese país en el próximo año.

El informe presenta indicios del Brasil de que los esfuerzos de prevención, incluidos el tratamiento medicamentoso y el intercambio de agujas, pueden reducir la prevalencia del VIH entre los consumidores de drogas intravenosas. No obstante, también advierte de que esas intervenciones “orientadas” por sí solas no frenarán la epidemia. Son fundamentales unos programas del VIH/SIDA de mayor alcance que beneficien a la población general.

“Es crucial que los usuarios de drogas, así como otros grupos particularmente vulnerables a la infección, puedan acceder a los servicios de prevención,” ha destacado la Dra. Brundtland. “Los programas orientados a esas poblaciones muy vulnerables, así como las iniciativas nacionales que se dirigen particularmente a los jóvenes, deben ampliarse de forma gradual urgentemente.”

Indicios tempranos de éxito en algunos países, pero se necesitan más recursos

El informe da constancia de algunos éxitos en la lucha contra el SIDA. Indicios de Sudáfrica y Etiopía revelan que las campañas de sensibilización y los programas de prevención lanzados en años recientes están empezando a tener impacto, en particular entre los jóvenes. En Sudáfrica, el número de mujeres embarazadas menores de 20 años VIH-positivas se redujo al 15,4% en 2001, comparado con el 21% en 1998. En Etiopía, la tasa de VIH también parece descender entre las mujeres jóvenes del casco urbano de la capital, Addis Abeba.

Estas tendencias son similares a los resultados notificados en Zambia. En 2002, Uganda también ha seguido mostrando resultados satisfactorios en la reducción de nuevas infecciones por el VIH en algunas partes del país.

En el continente asiático, las tasas de infección por el VIH se están estabilizando en Camboya, el país de la región con la mayor proporción de adultos que viven con el VIH. Esta tendencia es nuevamente el resultado directo de un programa de prevención nacional sostenido. Como muestra de un éxito importante, Camboya informa de que las infecciones por el VIH entre profesionales del sexo descendieron del 42% en 1998 al 29% en 2002. Este descenso fue más destacado entre los profesionales del sexo menores de 20 años. En la región del Caribe, se observan indicios de que la epidemia podría estar estabilizándose en la República Dominicana.

“Disponemos de pruebas sólidas en todo el mundo de que la epidemia de SIDA cede terreno, en algunos casos de forma radical, ante la intervención humana decidida,” ha concluido el Dr. Piot. “Si para 2005 ponemos en práctica un conjunto de medidas de prevención integral en todo el mundo, podremos evitar que se produzcan 29 millones de nuevas infecciones en esta década. En los dos últimos años, la comunidad internacional ha pasado a reconocer lo que se necesita, en cuanto a recursos y liderazgo político, para combatir la pandemia. No obstante, no podemos decir que en cualquiera de esas dos categorías estamos cerca de lo que necesitamos para tener un impacto significativo en la epidemia.”

El ONUSIDA estima que para que los programas de prevención y atención en los países de ingresos bajos y medianos resulten eficaces, para 2005 se requerirán US$ 10,5 mil millones. Las necesidades de fondos aumentarán de forma considerable a partir de entonces, de modo que para 2007 se requerirán unos US$ 15 mil millones anuales para luchar eficazmente contra el SIDA, y ese nivel deberá mantenerse durante por lo menos el decenio siguiente.

Para mayor información consulte la página del ONUSIDA en Internet www.unaids.org

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