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Declaración de la Dra. Margaret Chan directora general de la Organización Mundial de la Salud con ocasión del Día Mundial del Agua, 22 de marzo de 2007


21 de marzo de 2007

El Día Mundial del Agua de este año se centra en el problema de la escasez de agua. Sabemos que la falta de agua repercute directamente en la salud y el bienestar humanos.

Cada año, más de 1,6 millones de personas mueren por falta de agua salubre y saneamiento. El 90% de las defunciones se registran entre niños menores de 5 años, en su mayoría en los países en desarrollo. Por cada niño que muere, otros muchos sufren mala salud y pierden productividad y posibilidades de recibir educación. En gran parte, esa morbilidad y mortalidad podrían prevenirse con los conocimientos de que se dispone desde hace muchos años.

Cuando escasea el agua, a menudo la población tiene que recurrir a fuentes de agua de bebida que no siempre son seguras. Puede que les falte agua incluso para las necesidades higiénicas más elementales (para lavarse y lavar la ropa), y para prevenir infecciones, incluidas las que causan enfermedades transmitidas por los alimentos y por el agua.

Por otra parte, el cambio climático hace que la disponibilidad de agua dulce sea cada vez menos predecible. Aumenta la frecuencia y la intensidad de las inundaciones y las sequías, tanto en las regiones desarrolladas como en las regiones en desarrollo, lo que puede propiciar el aumento de enfermedades como el cólera, la fiebre tifoidea, el paludismo y el dengue.

El agua es asunto de todos. Hemos de aprender unos de otros. En muchas partes del mundo, las malas prácticas de irrigación se han vinculado con el aumento del riesgo de paludismo, esquistosomiasis y otras enfermedades de transmisión vectorial. La mejora del saneamiento del medio puede entorpecer la supervivencia y la cría de algunos vectores de enfermedades, como los mosquitos, lo que contribuirá a interrumpir la transmisión del paludismo, la filariasis linfática, la esquistosomiasis y la encefalitis japonesa.

Hoy, Día Mundial del Agua, pensamos también en los millones de mujeres que tienen que caminar largas distancias para acarrear agua. Además del esfuerzo cotidiano que impone el transporte de esa pesada carga, se exponen a ser agredidas en el trayecto. Los niños, en particular las niñas, a menudo dejan de ir al colegio para ir por agua. Rara vez se tiene en cuenta a las mujeres, como proveedoras y consumidoras de agua y defensoras del entorno vital, en los planes de desarrollo y de gestión de los recursos hídricos.

Hagamos del Día Mundial de la Salud algo más que una mera fecha del calendario. Creo que tenemos que actuar, juntos, de forma responsable para haya agua para todos, por un futuro mejor.

Para más información puede ponerse en contacto con:

Christine McNab
Departamento de Comunicaciones
OMS, Ginebra
Tel: +41 22 791 4688
Móvil: +41 79 254 6815
E-mail: mcnabc@who.int

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