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La salud en el contexto del cambio climático

Declaración de la Dra. Margaret Chan, OMS Directora-General, con ocasión del Día Mundial del Medio Ambiente


5 de junio de 2007

Este año el Día Mundial de la Salud centra la atención en la repercusión del cambio climático en las regiones polares, sus ecosistemas y comunidades, y en las consecuencias que acarreará para el mundo entero.

Existe una relación estrecha y compleja entre la salud, la seguridad sanitaria y la evolución del medio ambiente. La finalidad de los esfuerzos destinados a limitar el impacto del cambio climático no sólo es salvar vidas y medios de subsistencia sino también proteger el medio natural. Más de 35 000 personas murieron durante la ola de calor registrada en 2003 en Europa en tanto que en 2005 el huracán Katrina se cobró muchas vidas y causó grandes daños materiales en los Estados Unidos. Se estima que los desastres naturales relacionados con el clima provocan cada año 60 000 defunciones, la mayoría de ellas en el mundo en desarrollo.

Sin embargo, estas cifras, por muy trágicas que resulten, no dan una idea cabal del impacto indirecto que el cambio climático puede tener en la salud. Muchas de las enfermedades más mortíferas a nivel mundial son muy sensibles a las condiciones climáticas. El paludismo, las enfermedades diarreicas y la malnutrición se cobran cada año la vida de millones de personas, en su mayoría niños. Si no se actúa eficazmente para mitigar el cambio climático y adaptarse a él, aumentará la carga de morbilidad de estas afecciones y, en consecuencia, su control resultará más difícil y costoso.

El calentamiento del clima hace menguar los casquetes polares y los glaciares y aumentar los niveles de los mares. Esto supone una amenaza para la salud de las poblaciones que viven en zonas costeras o en ciudades en las que el abastecimiento de agua depende exclusivamente del deshielo estacional y previsible de los glaciares. Al mismo tiempo, las precipitaciones son cada vez menos previsibles, y aumenta también el grado de evaporación, lo que reduce la cantidad y calidad del agua potable y provocará a la larga problemas de sequía. Tomados conjuntamente, todos estos cambios amenazan la salud de millones de personas.

Hay dos cosas que podemos y debemos hacer en respuesta a este problema. En primer lugar, es necesario fortalecer los sistemas de salud pública, que representan la primera línea de defensa contra los riesgos sanitarios relacionados con el clima. En segundo lugar, hemos de recordar que la prevención es igual de importante que el tratamiento. Los resultados sanitarios se verán beneficiados tanto por la reducción del cambio climático como por la adaptación a este fenómeno. Muchas de las medidas necesarias para mitigar nuestro impacto en el clima mundial también pueden contribuir a reducir la contaminación y salvar vidas de forma inmediata.

Para limitar el impacto del ser humano sobre el clima mundial, es necesario que las personas, las comunidades y los gobiernos adopten una serie de cambios de comportamiento y de política - por ejemplo, el uso de fuentes de energía menos contaminantes y la implantación de sistemas de transporte más sostenibles -, que también reportarán beneficios sanitarios inmediatos.

Entre todos debemos esforzarnos por reducir las repercusiones del cambio climático, en pro de la salud de las poblaciones y de nuestro planeta.

Para más información, puede ponerse en contacto con:

Nada Osseiran
Responsable de Promoción y Comunicaciones
Salud Pública y Medio Ambiente, OMS, Ginebra
Tel.: +41 22 7914475
E-mail: osseirann@who.int

Gregory Hartl
Asesor en Comunicación
Salud y Desarrollo Sostenible, OMS, Ginebra
Tel.: +41 22 7914458
Móvil: +41 79 2036715
E-mail: hartlg@who.int

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