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La OMS acoge con satisfacción el tratado internacional sobre el mercurio

Declaración de la OMS
19 de enero de 2013

La Organización Mundial de la Salud (OMS) acoge con agrado hoy la aprobación de un nuevo convenio internacional (1) que reducirá los efectos nocivos del mercurio sobre la salud.

El mercurio es un elemento químico que suscita preocupación a nivel mundial debido a su capacidad para recorrer largas distancias a través de la atmósfera, su persistencia en el medio ambiente, su capacidad para acumularse en los ecosistemas, en particular el pescado, y sus importantes efectos negativos sobre la salud humana y el medio ambiente.

El mercurio puede producir diversos efectos nocivos sobre la salud humana, como daños permanentes en el sistema nervioso, en particular el sistema nervioso en desarrollo. Debido a estos efectos —así como al hecho de que el mercurio puede pasar de la madre al feto—, se considera que los lactantes, los niños y las mujeres en edad de procrear son poblaciones vulnerables.

El acuerdo relativo al tratado es el resultado de un análisis exhaustivo de pruebas científicas y de una serie de negociaciones intergubernamentales de alto nivel en las que han participado más de 140 países. Las negociaciones finales del tratado han tenido lugar esta semana en Ginebra y han concluido hoy.

El tratado establece una serie de medidas de protección, como el control de las emisiones de mercurio de las plantas eléctricas alimentadas con carbón y de la industria, así como del uso del mercurio en las minas de oro artesanales o a pequeña escala, que son las principales fuentes de mercurio en el medio ambiente. El tratado también incluye un artículo dedicado a la salud. En concreto, el tratado establece la eliminación progresiva de aquí a 2020 de la utilización de mercurio en los termómetros e instrumentos de medición de la tensión arterial empleados en la atención sanitaria. Esto brinda un apoyo adicional al programa de la OMS destinado a ayudar a los países a sustituir estos aparatos por otros que no contengan mercurio.

La OMS también apoya la “eliminación progresiva” de la utilización de amalgama dental (un compuesto de mercurio y aleaciones a base de plata) prevista en el tratado. Esta medida contribuirá a reducir el uso de mercurio y el riesgo de vertido al medio ambiente.

Una importante excepción que recibió un fuerte apoyo en las negociaciones fue el uso del tiomersal (etilmercurio) como conservante en vacunas humanas y animales. La OMS, a través de su Comité Consultivo Mundial sobre Seguridad de las Vacunas, ha examinado detenidamente durante más de 10 años los datos científicos relativos al uso del tiomersal como conservante en vacunas. Dicho Comité ha llegado repetidamente a la conclusión de que no existen pruebas que evidencien que la cantidad de tiomersal utilizada en las vacunas represente un riesgo para la salud.

Para obtener más información, puede ponerse en contacto con:

Gregory Härtl
Coordinador de Prensa
Departamento de Comunicaciones
Oficina del Director General
OMS, Ginebra
Móvil: +41 79 203 6715
Correo electrónico: hartlg@who.int


1El “Convenio de Minamata”.

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