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El brote de ebola en Liberia ha terminado

Declaración de la OMS
9 de mayo de 2015

Hoy, 9 de mayo de 2015, la OMS declara que en Liberia se ha interrumpido la transmisión del virus del Ebola. Han pasado 42 días desde que, el 28 de marzo de 2015, se inhumó el último caso confirmado en laboratorio. El brote de la enfermedad por el virus del Ebola ha terminado en Liberia.

La interrupción de la transmisión es un logro colosal para un país que notificó el mayor número de defunciones en el contexto del brote más extenso, prolongado y complejo desde la primera aparición del ebola en 1976. Durante el período culminante de la transmisión, en agosto y septiembre de 2014, el país notificaba entre 300 y 400 nuevos casos cada semana.

En esos dos meses, la capital, Monrovia, fue escenario de algunas de las imágenes más trágicas del brote en África occidental: puertas cerradas en centros de tratamiento desbordados, pacientes muriendo en los jardines de los hospitales, y cadáveres que en algunos casos no se recogían durante días.

Se cancelaron vuelos. Escaseaban el combustible y los alimentos. Se cerraron escuelas, comercios, fronteras, mercados y la mayor parte de los centros de salud. El ánimo del país se vio ensombrecido por el miedo y la incertidumbre respecto del futuro de las familias, las comunidades, el país y su economía.

Aunque la capital fue el lugar más afectado, cada uno de los 15 condados de Liberia notificaron casos. En cierto momento no quedaba prácticamente ninguna cama para atender a pacientes de ebola en ningún lugar del país. Dado que las personas infectadas y los cadáveres quedaban en las viviendas y comunidades, lo que casi inexorablemente provocaría nuevas infecciones, algunos manifestaron su preocupación por el hecho de que el virus pudiese volverse endémico en Liberia, lo que añadiría otra amenaza, especialmente grave, para la salud.

Este logro es un mérito del Gobierno y el pueblo de Liberia, cuya determinación por derrotar al ebola nunca vaciló y su coraje jamás flaqueó. Médicos y enfermeros siguieron tratando a los pacientes, incluso cuando los equipos de protección personal y la capacitación para utilizarlos en condiciones de seguridad fueron insuficientes. Un total de 375 profesionales sanitarios resultaron infectados, y 189 de ellos perdieron la vida.

Los voluntarios locales que trabajaron en los centros de tratamiento, en los equipos de inhumación o como conductores de ambulancias actuaron guiados por un sentido de responsabilidad comunitaria y deber patriótico para poner fin al ebola y devolver la esperanza los habitantes del país. A medida que el número de casos crecía exponencialmente comenzó a llegar la asistencia internacional. Todos esos esfuerzos contribuyeron a reducir el número de casos hasta llegar a cero.

El último caso registrado en Liberia fue una mujer del área metropolitana de Monrovia que manifestó síntomas de la enfermedad el 20 de marzo y falleció siete días más tarde. Se está investigando aún el origen de su infección. Se identificaron y se vigilaron minuciosamente las 332 personas que podrían haber estado expuestas al contacto con la paciente. Ninguna manifestó síntomas, y por lo tanto se abandonó el seguimiento.

Los funcionarios del área sanitaria han mantenido un elevado nivel de vigilancia para detectar posibles nuevos casos. En abril, los cinco laboratorios del país dedicados al ebola analizaron unas 300 muestras por semana. Todas las pruebas arrojaron resultados negativos.

Aunque la OMS confía en que la transmisión se haya interrumpido en Liberia, persisten brotes en los vecinos Guinea y Sierra Leona, y ello genera un alto riesgo por cuanto algunas personas infectadas podrían ingresar a Liberia a través de las fronteras extraordinariamente permeables de la región.

El Gobierno es plenamente consciente de la necesidad de mantener un alto nivel de alerta, para lo cual cuenta con la experiencia, capacidad y asistencia de los asociados internacionales. La OMS mantendrá una presencia reforzada en Liberia hasta fin de año, mientras la respuesta vaya evolucionando del control del brote a la vigilancia de casos importados y el restablecimiento de los servicios de salud esenciales.

Evolución del brote

El comienzo del brote fue aparentemente lento. Las autoridades sanitarias estaban en alerta máxima después de que la OMS confirmara la aparición del brote de ebola en Guinea, el 23 de marzo de 2014. En Liberia, los dos primeros casos se registraron en el condado septentrional de Lofa, cerca de la frontera con Guinea, y se confirmaron el 30 de marzo de 2014.

El 7 de abril se confirmaron otros cuatro casos en Lofa y uno en Monrovia. Los cinco pacientes fallecieron. La situación se estabilizó en ese momento y no se notificaron nuevos casos en abril ni en la mayor parte de mayo.

A principios de junio se detectaron nuevos casos, principalmente en el condado de Lofa, pero la tendencia no parecía alarmante, especialmente en comparación con la situación en otros lugares. Al final de junio, los casos notificados en Liberia eran 41, frente a 390 en Guinea y 158 en Sierra Leona.

La sensación de calma resultó ser una ilusión. Los primeros nuevos casos registrados en Monrovia se notificaron a mediados de junio. La ciudad estaba mal preparada para hacer frente a la avalancha de infecciones por un virus que se propagaba rápidamente en hospitales, comunidades y, en última instancia, barrios enteros.

El número de casos, que se había multiplicado rápidamente, comenzó a crecer de manera exponencial. El 6 de agosto, la Presidenta Ellen Johnson Sirleaf declaró el estado de emergencia por tres meses y anunció algunas medidas estrictas orientadas a reducir el número de casos.

A mediados de agosto, un equipo de expertos en emergencias, de la OMS, estimó que Monrovia necesitaba 1000 camas para atender a los pacientes infectados en ese momento. Solo se disponía de 240 camas.

En septiembre la OMS comenzó la construcción de un nuevo centro de tratamiento, para lo cual recurrió a equipos de 100 trabajadores distribuidos en turnos durante las 24 horas. El 21 de septiembre la OMS traspasó oficialmente la Island Clinic al Ministerio de Salud y Bienestar Social de Liberia. Este centro incorporó 150 camas a la limitada capacidad de tratamiento de Monrovia. Sin embargo, 24 horas después de la inauguración, el centro estaba abarrotado de pacientes, lo que revelaba la acuciante necesidad de más camas.

La OMS apoyó la construcción de otros dos centros de tratamiento del ebola, y esto permitió aumentar en 400 camas más la capacidad de Monrovia para dispensar tratamiento. Numerosos asociados cubrieron finalmente las necesidades restantes. Es probable que el rápido aumento de la capacidad para dispensar tratamiento, especialmente en Monrovia, haya sido determinante para cambiar la tendencia del brote.

El brote comenzó a decrecer a finales de octubre, cuando un mayor número de nuevos casos se detectaron, aislaron y trataron tempranamente, y se realizaron más inhumaciones seguras y dignas. Las tasas de letalidad disminuyeron. A medida que aumentaba la proporción de supervivientes, el público dejaba de percibir los centros de tratamiento como “trampas mortales” para verlos como lugares de esperanza. Esta nueva percepción, a su vez, alentó a más pacientes a buscar tratamiento tempranamente.

La incidencia de nuevos casos se estabilizó a mediados de noviembre, cuando los informes diarios indicaban solo entre 10 y 20 nuevos casos. En los primeros meses de 2015 los nuevos casos siguieron disminuyendo progresivamente y, finalmente, se pudieron detectar e investigar las últimas cadenas de transmisión que aún quedaban. A partir de fines de marzo los informes diarios señalaban sistemáticamente que no se producía ningún nuevo caso.

Factores que contribuyeron al éxito: grandes sueños

Algunos factores hicieron posible el éxito de la respuesta de Liberia al ebola.

El primer factor decisivo fue el liderazgo ejercido por la Presidenta Sirleaf, que reconoció la enfermedad como una amenaza para el “tejido social y económico” del país e hizo de la respuesta una prioridad para múltiples ramas del Gobierno. Sus rápidas y en ocasiones difíciles decisiones, sus frecuentes comunicados públicos y su presencia en los lugares de los brotes fueron manifestaciones de ese liderazgo.

Según la conocida afirmación de la Presidenta Sirleaf en sus memorias, «la magnitud de tus sueños debe exceder siempre tu capacidad actual para alcanzarlos. Si tus sueños no te atemorizan, no son suficientemente grandes».

En segundo lugar, las autoridades sanitarias y sus asociados reconocieron rápidamente la importancia de la participación comunitaria. Los equipos sanitarios comprendieron que el liderazgo comunitario conlleva estructuras sociales bien definidas y con claras líneas de autoridad creíble. Los equipos trabajaron duramente para conseguir el apoyo de los jefes de aldeas, los dirigentes religiosos, las asociaciones de mujeres y los grupos de jóvenes.

Uno de los primeros indicios de que el brote se podría detener apareció en septiembre de 2014, cuando el número de casos en el distrito de Lofa, el epicentro inicial del ebola, comenzó a disminuir después de alcanzar un máximo de más de 150 casos por semana a mediados de agosto. Ulteriormente, los epidemiólogos atribuirían ese descenso a un conjunto de intervenciones en las que la participación comunitaria desempeñó una función crucial.

En Lofa, personal de la oficina de la OMS en el país visitó aldea por aldea instando a jefes y dirigentes religiosos a que asumieran la responsabilidad de la respuesta. Se constituyeron equipos comunitarios de tareas para realizar visitas de sensibilización casa por casa, notificar casos sospechosos, solicitar el apoyo de los equipos sanitarios y realizar el rastreo de contactos.

En torno al centro de tratamiento, paredes transparentes reemplazaron a las paredes opacas a fin de que los familiares y amigos pudieran ver lo que ocurría en el interior y disipar así muchos rumores. Las llamadas relacionadas con el transporte a los centros de tratamiento o los equipos de inhumación se contestaban rápidamente, lo que afianzó la convicción de que los equipos estaban allí para ayudar.

La eficacia de esa respuesta, que se repitió en todas partes, señala a un tercer factor: el generoso apoyo de la comunidad internacional, incluidos los recursos financieros, logísticos y humanos. Este apoyo permitió añadir más camas, aumentar la capacidad de laboratorio e incrementar el número de equipos de rastreo de contactos e inhumaciones. El despliegue de equipos médicos extranjeros autosuficientes procedentes de diversos países tuvo un efecto espectacular en la evolución del brote.

Por último, la sólida coordinación de la respuesta internacional y nacional fue crucial para el éxito. El apoyo internacional comenzó lentamente, pero cuando llegó fue abundante. Innovaciones tales como el Comité de Asesoramiento Presidencial sobre el Ebola y la introducción de un sistema de gestión de incidentes ayudaron a velar por que los recursos y las capacidades se destinaran a los lugares en los que eran necesarios.

Muchas de esas enseñanzas y experiencias se reflejan en el nuevo plan de respuesta de la OMS, orientado a identificar para junio de 2015 todos los casos que aún quedan en África occidental.

Contactos en la OMS para los medios de comunicación:

En Liberia:
Melissa Winkler
Responsable de Comunicaciones
Teléfono: +231 7704 96162
E-mail: winklerm@who.int

En Ginebra:
Margaret Harris
Responsable de Comunicaciones
Teléfono: +41 227911646
Móvil: +41 796 036 224
E-mail: harrism@who.int